Contradicciones infelices

En las universidades autónomas deben votar los empleados y los obreros en las elecciones de autoridades universitarias, pero en la Academia Militar y en las escuelas de formación de oficiales militares nadie vota, ni profesores ni estudiantes, mucho menos los empleados y los obreros de esas instituciones.

El voto estudiantil en las universidades tendrá el mismo peso del voto profesoral, con lo que la democracia universitaria se perfeccionará, pero en la instituciones militares los estudiantes no tienen ni voto ni representación ninguna elegida por ellos, por lo que la democracia no parece importar mucho en estas instituciones.

Como la educación es un problema de toda la nación y no sólo de las comunidades educativas, los consejos comunales deben encargarse de la supervisión y el control de la actividad escolar, pero la actividad de los cuarteles depende de las autoridades militares de los mismos y no de los consejos comunales, seguramente porque la seguridad y defensa nacional no son problemas de toda la nación.

Hay que perfeccionar la democracia en las universidades autónomas, para lo cual deben votar todos los sectores que hacen vida en las instituciones, pero en las universidades experimentales se seguirá con la práctica de designar autoridades a través del Ministro de Educación Superior.

Nuestra democracia es participativa y protagónica según la Constitución , pero la Ley de Procesos Electorales promulgada deja sin representación a sectores importantes de la población, a quienes se despoja de los representantes que deberían tener según la proporción de los votos que emitieron en su participación electoral.

Parecernos a las democracias parlamentarias europeas y a EEUU, por tener una ley electoral que sobre estima a la mayoría y excluye a quienes no lo son, no parece ser algo que sirva para enorgullecernos ni mucho menos para hacernos más socialistas.

Los obreros y los empleados de las universidades no forman parte de la comunidad académica de las instituciones, que es lo que se ha dado en llamar comunidad universitaria, pues sus actividades no tienen nada que ver con la docencia, la investigación y la extensión. Es como decir que forman parte de la comunidad deportiva, quienes no practican deporte formal.


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Luis Fuenmayor Toro


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