La educación debe ser la semilla de la revolución

Aun cuando no somos docentes de carrera y lo que conocemos de esa bella y noble profesión es lo que hemos aprendido a través de la convivencia con educadoras y educadores en principio en posiciones solidarias desde nuestro frente de trabajo y luego por un lustro que estuvimos ligados directamente a esos menesteres a través de la Zona Educativa del Estado Bolívar, nos atrevemos a opinar en torno a la discusión sobre la nueva Ley Orgánica de Educación, que está en la Asamblea Nacional, esperando por el voto favorable de los honrables parlamentarios,porque en la base, en el poder popular ya tiene el ejecútese.

Y francamente cuando vemos a docentes que durante tantos años fueron líderes, guías del magisterio venezolano, expresándose a través de las pantallas de la TV,con profundo desprecio por el pueblo, para justificar sus posiciones contrarrevolucionarias, de derecha reaccionaria y seguramente para garantizarse la mesada en dólares que de la USAID y la NED recibe la ONG que representan,llegamos a la conclusión que definitivamente hasta que llegó la revolución, estos académicos lo único que hacían era castrarnos, robarnos la memoria histórica para hacernos maleables y fácil de amoldar por quienes desde los centros de poder externos tenían la verdadera conducción del país.

Nos llenó de tristeza, más no de rabia, cuando vimos en TV a un ilustre educador formado, creemos que en historia, cuando para cuestionar la participación activa de las comunidades organizadas en el hecho educativo sostener que: “Yo no me puedo imaginar que algún docente de los que yo formé en la Universidad Central de Venezuela, o en el Pedagógico se deje mandar por un consejo comunal. No vamos a mencionar el nombre, porque ciertamente no vale la pena, un renegado de esa calaña, que cree que tener un título lo coloca social, económica y culturalmente en una posición distinguida bien lejos del hombre y la mujer del pueblo no merece ni siquiera ignorarlo,como dijera el ilustre actor mejicano, Mario Moreno (Cantinflas), por eso es que en vez de rabia inspiran lástima, porque ciertamente cuando renunciamos a nuestras raíces y renegamos de nuestro origen,perdemos todo valor.

Pero eso nos lleva a reflexionar a cerca de la pobre formación que recibíamos y particularmente en lo atinente a historia y entonces llegamos a la conclusión de que es por eso que: Nos enseñaron que el 19 de abril 1810, pertenece al pasado y que nada tiene que ver con el proceso actual. Es decir que solo representa un símbolo de algo abstracto que ocurrió en aquellos tiempos lejanos y no como un fenómeno que luego de 200 años es cuando tiene vigencia y se desarrolla con más vigor que nunca. Que la expedición del Generalísimo y Almirante Sebastian Francisco de Miranda, que llegó a Coro el 3 de agosto de 1806 fue el fracaso de una tentativa, y no como lo que ciertamente significó aquella acción llena de arrojo y fervor patriótico, que representa nada más y nada menos que la primera victoria militar patriota, sobre el imperio español, porque ese día, hace 203 años el ideólogo y primer comandante de la Guerra de Independencia,sometió a la guarnición militar de la Vela, arreo la bandera española que durante 300 años había flameado allí y en su asta izó el tricolor nacional que desde entonces pasó a formar parte de nuestra identidad. Es por eso que a Miranda nos lo pintaron, como el anciano que había llevado una vida exquisita de militar de academia y que fracasó en la primera república, porque no supo comandar al ejército de indios, negros y mulatos analfabeta, ignorantes e indisciplinados, que finalmente fracasado y resignado fue a parar a la cárcel de la Carraca en Cadiz y hasta hay una célebre pintura que lo descalifica presentándolo como tal, como se lo imaginó la burguesía, como hubiesen querido que muriera el ideólogo y Comandante de la independencia americana, con su sueño de la Colombeia. Pero bien lejos quedaron esos deseos, porque si bien es cierto que el caraqueño universal murió en La Carraca por las traición de sus propios compatriotas, no es menos cierto que mantuvo su gallardía y dignidad hasta el último suspiro y era respetado en aquel infame recinto. De eso existen testimonios.

Igualmente a través de esa educación positivista que nos ahogaba en un océano de conocimientos pero con dos dedos de profundidad, como la definiera en una de sus críticas el ilustre maestro Luis Beltran Prieto Figueroa, de Simón Rodríguez el Sócrate americano, solo aprendimos que fue maestro de Simón Bolívar, pero jamás se nos insinúo siquiera lo grande que había sido aquel “loco” en la lucha independentista. Jamás se nos enseñó que la rebeldía de Bolívar y su manera de ver a américa fueron productos de la forma como ese ilustre maestro moldeo el alma de aquel inquieto joven caraqueño. Con esa educación que defienden los “puristas” de la rancia derecha no solo venezolana sino latinoamericana, tampoco se nos enseñó que teníamos un extenso mar territorial sobre el cual estamos obligados a ejercer soberanía. Tampoco se nos enseñó sobre las inmensas reservas petroleras y gasíferas que tenemos y lo que significan para el desarrollo de la humanidad y particularmente para nuestra américa y las amenazas de quienes sueñan con apoderarse de ellas a como de lugar.

Mediante esa educación planificada y dirigida desde los centros del poder imperial se nos enseñó que fuimos descubiertos... ¿?...Que fuimos colonizados y dominados, porque eramos inferiores a los europeos, estigma que todavía persiste en el alma de muchos compatriotas. Pero jamás se nos enseñó que en esta parte del mundo existían quizás las más avanzadas civilizaciones de la época tal y como podemos apreciar cuando leemos un poco sobre lo que fueron los imperios Maya, Azteca e Inca, amén de la cultura de Los Caribes, excelentes navegantes, geógrafos y estudiosos de los astros,como se puede apreciar en las señales de navegación que aún existen en los petroglifos ubicados en las márgenes del Orinoco,donde no hay dudas a cerca de que sus habilidades como navegantes estaban orientadas por el sol y la luna. Unas culturas regidas por el colectivismo y donde el individualismo no tenía cabida. Principio de sabiduría, ciudadanía, sentido de pertenencia y de soberanía

Esa memoria histórica de miles de años que nos robaron y nos borraron con esa educación capitalista que nos metió en el disco duro, que solo existimos a partir de 1492, tenemos que recuperarla a través de la nueva educación socialista que debe tener como conductor al Estado docente, con una carga ideológica capaz de llevarnos a rescatar con orgullo nuestros valores, de regresar a nuestras raíces originarias para desde esa perspectiva consolidar el presente y proyectar el futuro, a través de una educación constructivista y fenomenológica que nos permita la formación de la mujer y hombre nuevos, del republicano libre, crítico capaz de reconocer sus limitaciones para vencerlas y avanzar al trote de la Revolución Suramericana.

Pero para cristalizar ese sueño necesitamos una Ley de Educación salida de las entrañas mismas del pueblo,con esa carga de saberes populares que al fusionarse con la academia sean capaces de formar las más completa e inexpugnable simbiosis, para que ese sincretismos cultural que históricamente nos ha caracterizado se galvanice y no permita que la contaminación capitalista la penetre, para continuar avanzando en la siembra de la conciencia de clase, sentido de pertenencia, de soberanía y orgullosos de ser un país con identidad propia,que con sus luchas y solidaridad internacionalista está sirviendo de ejemplo al mundo.

Periodista*

cadiz2021@yahoo.es


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Cástor Díaz*

Periodista CNP 2414

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