Centros de enseñanza-aprendizaje de grandes maulas

En Venezuela, hace unos treinta, cuarenta y más años, los niños y muchachos eran esmeradamente educados en sus casas, los familiares deseaban ver más adelante a unos hombres y mujeres de bien y por ello les inculcaron el ser honestos, virtuosos y respetar a los mayores, y lo castigaban cuando hacían alguna cosa que los familiares consideraban estaba mal; de manera que la educación en el hogar se basaba en la búsqueda de un descendiente adornado de buenos sentimientos, donde hacer el bien a sus semejantes era una de las principales metas. La nueva generación era criada para que cuando llegara a mayor desarrollara toda su capacidad corporal, intelectual y moral en beneficio de la patria.

En la etapa en que ya los jóvenes se independizaban un poco de la tutela familiar, comenzaban los malos amigos a enseñarles cosas no muy santas y algunos desde esa época, por no haber asimilado profundamente la educación hogareña, escogieron la senda de la perversión y entraron en el delito y el vicio, mientras que la mayoría de aquellos muchachos afrontaron ese terrible temporal y fueron capaces de eludirlo; y siguieron en sus estudios para su ingreso a las universidades. En esos jóvenes se impuso las cosas buenas que les moldearon en sus casas y eso los incentivó para conservar un buen comportamiento, estudiar duro y graduarse lo más pronto posible; por lo que en la intimidad cada uno se veía realizando una labor en beneficio de su prójimo y de la comunidad.

El adolescente bachiller en sus últimos años de la carrera universitaria ya había desarrollando una labor caritativa y ésto lo llenaba de satisfacción y despertaba en él esa conciencia social y ciudadana que le fue inspirada en el hogar; y así seguía hasta la obtención del título en la universidad. Al recién egresado universitario se le obligaba, y todavía se le obliga, a inscribirse en el Colegio Profesional respectivo, sin tener ninguna otra alternativa, hasta que no lo haga le es prohibido e impedido ejercer el trabajo para el cual estudió y se preparó durante diez y seis o más años; desde que empezó cuando niño hasta que culmina el pregrado. Es así como cada profesional universitario pasa a formar parte del monopolio constituido por su específico Colegio Profesional, a menos que renuncie a practicar la profesión adquirida por su propio esfuerzo y el aportado por sus familiares.

Ahora bien, si los profesionales universitarios están obligados a obtener un permiso de su Colegio para poder trabajar en las especialidades de: periodistas, abogados, médicos, etc., etc., ¿No es lógico entonces que las personas que se dedican a la carpintería, herrería, talabartería, mecánica automotriz, electricidad, etc., etc., estén obligados a inscribirse en las organizaciones que los agremia y ellas les otorgue los permisos para que puedan trabajar? Para lograr este cometido solo faltaría utilizar el principio jurídico que se usó para los profesionales universitarios. No, no, esto no pude ser así, el actual gobierno revolucionario debe buscar otra manera de llevar un control de la gente especializada en las diferentes ramas laborales pero jamás seguir permitiendo se obligue a una persona a pertenecer a una organización gremial; violándose la Constitución en el: TÍTULO III. DE LOS DERECHOS HUMANOS Y GARANTÍAS, Y DE LOS DEBERES. Léase los artículos 20, 21, 87, 89, 94 y 95.

Pero lo peor de todo es que cuando los recién egresados universitarios, y de conciencias sana, van a la sede de sus Colegios Profesionales, allí de inmediato son abordados por algunos colegas falaces que, sin ninguna clase de escrúpulos, comienzan a envenenarles las mentes y las almas; y como expertos profesores les instruyen sobre El Uso del Artificio en el Desempeño de la Profesión. Y a fuerza de sugestiones sobre como vivir ostentosamente, tal como debe vivir todo un señor profesional, poco a poco a muchos hombres y mujeres de bien le van dominando el espíritu y lo convierten en seres dañados y despreciables; por lo que la sociedad venezolana tendrá que sufrir sus ansias por obtener una fácil y pronta riqueza. Sin la menor duda, es de los Colegios Profesionales de donde provienen los más grandes delincuentes de cuello blanco; cabecillas de la corrupción en Venezuela.

joseameliach@hotmail.com


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José M. Ameliach N.


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