Aldeas Universitarias

Introducción. La Aldea Universitaria es el espacio de concreción de la Misión Sucre, tal espacio, para entenderlo, es necesario desvincularlo, en cuanto a su concreción, es decir, en cuanto a “lo que se ve”, de los programas de formación, las universidades e institutos que acreditan y apoyan, de la Fundación Misión Sucre e incluso del espacio físico que ocupan.

Las Aldeas Universitarias son espacios que trascienden al concepto de campus, al concepto de infraestructura, al concepto de sede, aportando en cambio a los mismos elementos de comunidad y organización social.

Haciendo una evaluación a propósito de la construcción e inauguración de las aldeas universitarias de la Misión Sucre, es necesario saber el fenómeno y la esencia detrás de los llamados “ambientes de estudio” siendo considerados estos “ambientes” las genuinas Aldeas Universitarias puestas en funcionamiento por el pueblo organizado, a despecho de la visión mercantilista de los espacios ociosos. No podemos decir que en el país hay 29 aldeas universitarias y casi mil espacios de estudio, estamos así dejando de lado la movilización social y la sinergia institucional fundamentales de la Misión Sucre y, más aun, del avance de un estado socialista.

Antecedentes. Ubicándonos en un pasado no muy lejano, podemos identificar varias características de la educación técnica, de oficios y superior, y en función de estas, la valoración de los espacios ociosos.

Todos conocemos de la realidad dos tipos de fenómenos, uno lo refleja la concentración de instituciones de estudio en las urbes y capitales de estados centrales a la par del desalojo de las mismas en estados y regiones lejanas y de poca actividad urbana, el otro es resaltado por la misma distribución del profesional capacitado para trabajar en dichas instituciones.

La problemática de acceso a la educación superior, así como a la educación técnica y de oficios, entendiendo por ésta a la formación para el acceso a un empleo no profesional, genera, a la par de la desocupación mencionada anteriormente, una valoración, mercantil para más señas, de los espacios de estudio. Son numerosos los ejemplos de instituciones que ofrecen servicios, cursos de reparación, de ingreso a las universidades, academias para formar toda una gama de mano de obra bajo la promesa de empleo seguro, convenios entre universidades y sedes educativas para el uso fuera de horario, tarde o nocturno, de los salones, en fin, toda una organización de un recurso transformado en mercancía.

El provecho mercantilista del espacio ocioso forma parte de la fiscalización de gran parte de la población fuera de las universidades oficiales, incapaces de resolver el problema de la inclusión, población que tampoco entra en instituciones privadas y obliga a quienes traten de mantenerse en el “sistema”, asistiendo a las academias e instituciones que forman para empleos poco remunerados.

Tenemos así, por una parte, una visión mercantilista de los espacios físicos, de las aulas, y por otra parte, una masa de población al margen de la educación profesional y superior que queda en manos del mercantilismo de los espacios de educación.

La universidad Bolivariana y la Misión Sucre. Es necesario hacer una lectura de los eventos que contextualizan la creación de la UBV y la Misión Sucre. La Bolivariana y la Misión Sucre fueron anunciadas el mismo día pudiendo esto entenderse de varias maneras, sin embargo, asumimos como interpretación la necesidad de un cambio en el concepto de universidad, una más justa, y no un aumento en la cantidad de universidades tradicionales, es decir, el cambio en el concepto de universidad involucra, no sólo la creación de una nueva universidad, sino además el cambio de estas instituciones hacia una visión más acorde con la visión socialista del nuevo estado.

La nueva universidad debe dar respuesta desde dos perspectivas, desde lo interno, responder al llamado de la democratización del saber, debe dar cabida en su seno a quien quiera estudiar de acuerdo a sus capacidades y entorno, además de sus aspiraciones, debe aportar en modalidades de estudio y en diseño curricular, de manera que la exclusión estructural, la que se trasmite en los diseños de las carreras tradicionales y hace desalojar a los salones de estudiantes, quede superada.

Si bien el problema no lo soluciona “más universidad de la misma”, se plantea un plan de avance, una misión, que organice recursos, movilización social y sinergia institucional hacia el objetivo, dicho objetivo muchos lo entienden de manera equivocada, lo entienden como el saldo de una deuda estática, como un compromiso con algo más de 400.000 excluidos que no aumentan ni disminuyen, visto así, el problema de la exclusión es un problema circunstancial, no atribuible sino a una coyuntura.

El objetivo es mucho más ambicioso y tiene que ver con la perspectiva, hacia afuera, de la nueva universidad. El objetivo es una revolución en el concepto de universidad, concepto intocado desde principios del siglo pasado, con la decadencia de la universidad como enclave del pensamiento religioso invasor, tal evento tuvo lugar en nuestro continente. Es ahora preciso dar con la nueva universidad coherente con el nacimiento y consolidación del poder popular, con la profundización de un estado socialista, la nueva universidad debe estar abierta, al alcance de la comunidad, resolviendo los problemas que se plantean en su seno, cerrando en círculo desde lo local hasta lo planetario como extremos que se tocan, debe dar al traste con las visiones mercantilistas de la educación y de los espacios, debe formar al profesional y al trabajador responsable como ciudadano responsable.

Así entonces, la Misión Sucre es el nombre del inicio en el avance en el cambio del concepto de la nueva universidad, este cambio irrumpe sin esperar a ser encerrado en esquemas conceptuales, les toca a los entes decisores tocarla en las calles, en las comunidades, en todos los municipios, le toca a la Universidad Bolivariana seguirle el paso como se le sigue el paso al pueblo consciente, porque si antes las universidades eran, en la edad media y aun en la modernidad, decretadas por el poder, reyes, papas, entre otros, ahora la universidad la decreta el pueblo, como producto del conflicto entre la masa al margen del estudio y el avance mercantilista de los espacios ociosos, donde antes había espacios para el lucro, ahora hay posibilidad para la nueva universidad.

Concreción de la idea. ¿De qué se trata?, de una universidad que se coloque a la vanguardia de la transformación de las casas de saber, que innove en modalidades de estudio en función de la democratización, que egrese profesionales comprometidos con su país, que desmitifique la investigación y la acerque al pueblo, que se transforme en bastión ético socialista, que participe en la transformación de los entornos locales, regionales de país y del mundo. ¿Qué tenemos ahora?, si visitamos las aldeas, los espacios que se han constituido y consolidados a lo largo del país, podremos observar la diversidad de formas en la que una idea se concreta, se interpreta a la Misión Sucre de diversas maneras, se hace palpable el acuerdo entre comunidades de estudio, entre poderes locales y población, entre cuerpos de seguridad, institutos universitarios, polideportivos, iglesias evangélicas, destacamentos militares, la población comienza a valorar el espacio, sabe que en un edificio abandonado pueden estudiar habitantes de un sector, saben que pueden ocupar un espacio bajo el lema de una causa noble, saben que comienza a perder espacio los que comercian con los espacios vacíos.

El espacio es, en un principio, considerado lo esencial, sin embargo, a la luz de lo que sucede en las aldeas construidas, el arraigo es distinto al espacio ganado, el espacio pensado en colectivo y trabajado desde la organización, el espacio incorporado a un entorno social, útil una y varias veces como lo son todas las escuelas y liceos bolivarianos ocupados en horarios libres por comunidades de Misión Sucre y sus programas municipalizados, útiles y propios los espacios ocupados desde la visión noble del que estudia para dar paso a otros que no tendrán que luchar por lo ganado, esto sucede, esta sucediendo en todo el país, no estamos hablando de ambientes, de simples grupos de estudio, estamos hablando de Aldeas Universitarias, de Comunidades de Estudio en el seno de las comunidades mismas, no podemos a unas llamarlas ambientes simplemente porque no hayan sido construidas para tal fin, son la concreción de la nueva universidad al margen de los programas de formación, al margen de las instituciones de estudio, al margen de la institucionalidad que muy a menudo las omite –llamándolas “ambientes de estudio”- son el aporte del pueblo conciente a la construcción de la alternativa a un concepto con siglos de vigencia y al servicio de las clases dominantes, las Aldeas Universitarias son el avance en conciencia de un pueblo que dejo de valorar al espacio como mercancía, que desmitificó al valor de cambio dándole desde su intuición todo un certero valor de uso, si hay en nuestro país un cambio radical desde una perspectiva socialista de un elemento secuestrado al capitalismo y puesto al servicio de la población, es el concepto no institucional de Aldeas Universitarias.

proyectsucre@yahoo.es


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