El fracaso de las políticas educativas o anticuerpos académicos

Sin ninguna duda podemos afirmar que el llamado" proceso bolivariano" en nuestro país, a nivel educativo superó cuantitativamente a todos los gobiernos de la IV República, incorporando democráticamente fuera de cualquier exclusión a los hijos de los trabajadores venezolanos en todos los niveles del sistema: Primaria, Secundaria y Universitaria, lo cual constituye un triunfo de este gobierno que logró revertir la tendencia de las políticas neoliberales hacia una educación elitesca y privada donde no participaban las grandes mayorías de la población, tal como sigue ocurriendo en el Chile pospinochet .

Sin embargo , desde el punto de vista cualitativo las políticas gubernamentales no han logrado elevar el nivel académico de nuestra educación pública, entre otras razones porque se carece de una adecuada selección del cuerpo profesoral de nuestras instituciones y se reclutan docentes por motivos exclusivamente clientelares y politiqueros donde juega un papel importante el amiguismo; en muchas instituciones universitarias por no decir todas, no existen las cátedras como estructuras que desempeñan un papel determinante en la planificación de la enseñanza y en su calidad, ya que estas actúan como órganos colegiados y horizontales que orientan los contenidos programáticos en base a los conocimientos y las investigaciones de los profesores y no de acuerdo a la jerarquía burocrática que ocupen.

Tal es la mediocridad que campea en estos ámbitos que a manera de ejemplo les cuento que en el período vacacional trabajé en el semestre "intensivo", dictando la materia Estadística I y los alumnos me dijeron que por fin la habían entendido, porque el profesor del período regular no daba clases y dictaba dicha unidad curricular mediante la asignación de trabajos que a este nivel es casi imposible ya que los participantes carecen de los rudimentos básicos de esta ciencia. Esto en pocas palabras significa, que el docente no domina el área de conocimiento que dicta, así como en este caso, existen muchísimos más que desdicen de la calidad académica del individuo que estamos formando, por eso se hace necesario volcar nuestros esfuerzos para elevar el nivel de la enseñanza de nuestros educandos.

Por otra parte resulta preocupante, que los directivos y el cuerpo docente de nuestras casas superiores de estudio, hagan hincapié en los aspectos formales de la educación como la tan apreciada Metodología de la Investigación donde los mediocres esconden sus cabezas, tan vacías como la del avestruz, echando a un lado los aspectos esenciales de la misma como son la investigación y divulgación editorial. Bueno, parece que estos formalismos son el signo de estos tiempos de "revolución" superficial.

El profesor Domingo Alberto Rangel quien ha sido uno de los intelectuales revolucionarios venezolanos, que mejor se adentró en la realidad histórica, económica, política y social de nuestro país; plasmando su agudo y profundo análisis en la publicación de más de setenta libros que constituyen un magnífico acervo intelectual para todos aquellos que analicen nuestra sociedad con el ojo insomne de la crítica. En alguna oportunidad reunido con un grupo de jóvenes estudiantes que le admirábamos , nos dijo con esa agudeza irónica que caracteriza a los grandes talentos, que si él le hubiese hecho caso a las sugerencias de los metodólogos no hubiera escrito ni una línea. Cuanta verdad encerraba esa broma, si Newton, Einstein, Darwin, Freud, Borges, Marx, etc., hubiesen escrito sus obras en las universidades de Venezuela, hubieran sido compelidos a ceñirse a las normativas de los textos metodológicos de un estúpido magnificado por el establishment de Educación Superior llamado Fidias Alias, lo cual me pone a pensar en lo pueblerino que son los Directivos de nuestras casas de estudio.

Podemos afirmar sin ninguna duda que desde el punto de vista cualitativo la situación de la educación en Venezuela es sumamente grave, con una tendencia acelerada al deterioro de la calidad académica que comienza en la primaria, se acentúa en bachillerato y eclosiona en la universidad que es donde se encuentra la raíz del problema, debido a que es en esta institución donde se cierra el ciclo educativo, en el sentido que es allí donde se forman los docentes de primaria y secundaria; en esta última la situación es dramática, en muchos liceos del país no se dictan las asignaturas de inglés, matemática, física y química y a los alumnos se les promueve mediante la "salomónica "y bárbara práctica de promediar con las calificaciones de otras materias, esto ocurre porque no existen profesores ya que egresan pocos profesionales de las universidades pedagógicas en las áreas mencionadas, por la sencilla razón que estas especialidades son complejas y el salario es tan bajo que no estimula a los jóvenes a inscribirse en ellas, y los pocos egresados emigran a otros países buscando una mejor calidad de vida.

Esta es la situación en materia de mala formación de bachilleres con la que se enfrentan las universidades nacionales y aunado a ello nos topamos con el hecho que en las máximas casas de estudio reina la más absoluta trivialidad que raya en muchos casos en la exaltación de la estupidez, mediante la introducción de una bibliografía denominada de autoayuda elaborada por laboratorios culturales en los centros de dominación mundial, para descerebrar culturalmente a nuestra juventud despojándola de su capacidad crítica, panfletos conductistas como "Quien se comió mi queso", La culpa es de la vaca", El Caballero de la armadura oxidada", etc. Son el pan de cada día en los centros de estudio superiores públicos y privados, con el agravante que las autoridades de estas instituciones y el Ministerio se hacen de la vista gorda y a los adefesios extranjeros, le añaden y promueven una pésima literatura metodológica como son los plagios del imbécil Fidias Alias que es un mercachifle de la educación, en lugar de recomendar y regalar ese magnífico texto "Como se hace una tesis" del escritor italiano Umberto Eco.

En tal sentido los auténticos universitarios debemos cerrar filas en torno a la excelencia académica, y crear anticuerpos que limpien y protejan nuestra educación en aras de objetivos trascendentes para la sociedad.

 

joseburelli@hotmail.com



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José Burelli

Economista. Maestría en Relaciones Internacionales. Subdirector de Cultura UNESR. Profesor de la UNEFA, Universidad Pedagógica de Caracas.

 joseburelli@hotmail.com

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