Ministro cobero y burocratizado

Hugo Chávez, fue un convencido que estaba construyendo un mundo nuevo y cada vez que se exponía ante los medios de comunicación, lo hacía en convicción de que su mensaje tenía que dejar lecciones perecederas al pueblo que le escucharía y observaría con máxima atención. En uno de esos muchísimos encuentros con el pueblo, el Comandante Infinito aprovechó la oportunidad para compartir con el pueblo su visión de cómo gobernar, y para quién gobernar. Es así, que un 19 de enero de 2008, reunido con productores y rodeado de algunos de sus ministros y ministras (https://www.youtube.com/watch?v=-yyRHKu_ZsA), se permitió explicarnos, de una manera bien sencilla su visión del gobierno: "Chávez, ponte ahí, pero es pa´que hagas esto. Yo lo que soy es un mandadero pues, ustedes [el pueblo] son los que me mandan a mí…" Como se aprecia, para Chávez, el ejercicio del Gobierno se resumía en la concresión de su sumisión plena al verdadero poder, que reside en el pueblo y, en todo caso, de manera ocasional, por un tiempo previsto en la Constitución en el que se le ha delegado a él, para que cumpla un "mandado", como solían decirnos los viejos. Para qué? En palabras del Padre Libertador, Simón Bolívar, construir: "El sistema de gobierno más perfecto […] aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política". Y, en cuánto cumplió ese compromiso? Solo basta evaluar, su gestión de 14 años y se podrá constatar cuán apegado era a la palabra empeñada, más aún, cuando si del pueblo se trataba en quien la había empeñado. Los hechos, hablan por sí mismos. Pero, en esa alocución, el Comandante se refirió a sus colaboradores y colaboradoras en la gestión de Gobierno, y esto dijo: "…los ministros no son elegidos por el pueblo, quién los elige? Yo, yo les transfiero a ellos parte del poder que el pueblo me ha dado, para qué? Para servir al pueblo, todo, todo tiene que ser para servir al pueblo. Para solucionar los problemas del pueblo, para estar, entonces les he dicho: yo quiero a los ministros más en la calle, más fuera de Caracas. Caracas se los traga muchas veces, se traga las horas, se traga los días. Hay que caminar el país, hay que andar por el país, hay que oír al pueblo, en Caracas también, en los barrios de Caracas eh, allá en los pueblos de la orilla del mar, en el Estado Vargas, los pueblos de Miranda, los pueblos de Lara, en la calle, en los campos, en los barrios, haciendo asamblea todos los días, oyendo las quejas del pueblo, pero tomando nota y buscando soluciones…"

Para Chávez, los ministros y ministras, el "mandado" asignado por él, tiene que ver con la solución de los problemas del pueblo. Para ello, el mandato delegado por el camarada Presidente a sus ministros, el "mandado", debe construirse desde el pueblo, con el pueblo y para beneficio del propio pueblo. En Chávez, el pueblo es el principio y fin de la gestión de Gobierno. Es su razón de ser, no otra. Por ello, y para garantizar tan noble fin, el Comandante les exhortaba: "nuestro pueblo, también debe organizarse cada día mejor, para apoyar al Gobierno, para apoyar la Revolución".

En alguna oportunidad, José Vicente Rangel, señaló que: "el arma más poderosa de Hugo Chávez fue la palabra", y añadió: "por eso no ha habido en Venezuela un comunicador más audaz, más contundente, más eficaz, que haya utilizado mejor el verbo que Hugo Chávez". Su palabra, siempre iba cargada de credibilidad, sentimientos de amor por su pueblo y calidez humana, que le permitía abrir todos los corazones y puesta de oídos a sus acostumbradas cadenas de radio y tv, hasta de sus más enconados opositores. Chávez, colocó en un altar a la verdad, por ello acostumbraba decirnos: "con la verdad, ni temo ni ofendo". Así, tras la victoria del pueblo en el Referendo aprobatorio de la Enmienda Constitucional del 15 de febrero de 2009, resumía en una frase la batalla ganada entonces por su pueblo: "En Venezuela, se ha impuesto la verdad y derrotado la mentira". Bien precisa dicha definición, pues si algo se ha demostrado con hechos concretos a todo lo largo de estos ya casi 20 años de Revolución Bolivariana, es que la mentira se convirtió en la forma de ser y actuar de quienes se dicen llamar opositores al modelo societario expresado en la Revolución Bolivariana.

Con oportunidad de la visita a nuestra América por parte del Papa Benedicto XVI, año 2007, éste afirmó que: "el anuncio de Jesús y de su Evangelio, no conllevó en ningún momento una alienación de las culturas precolombinas y no impuso una cultura extranjera", guardando silencio sobre el genocidio que acompañó esa evangelización. Chávez, ante la mentira papal, levantó su voz de protesta: "Aquí ocurrió algo mucho más grave que el holocausto en la Segunda Guerra Mundial y nadie puede negar a nosotros esa verdad, ni su Santidad puede venir aquí, a nuestra propia tierra a negar el holocausto aborigen" (…) "Así que, como Jefe de Estado, pero vestido con la humildad de un campesino venezolano, yo le ruego a su Santidad que ofrezca disculpas a los pueblos de nuestra América" rematando con su frase predilecta, hecha forma de vida: "No me importa que digan lo que digan, yo con la verdad no ofendo ni temo". Ocho años después, tuvo que tocarle al Papa Francisco en su visita a Bolivia, en su encuentro con los movimientos sociales enmendar la mentira de Benedicto XVI y hablar con la verdad del genocidio americano: "Alguno podrá decir, con derecho, que cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la iglesia" (…) "Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América, en nombre de Dios". Agregando: "Pido humildemente perdón, no solo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América". Cuánta razón tuvo Hugo Chávez, cuando levantó su voz contra la ignominia de Benedicto XVI. Lástima, no estuviera vivo para ratificarnos su frase que siempre sirvió de guía a su vida: "Con la verdad, ni temo ni ofendo".

La mentira, es incompatible con la Revolución Bolivariana. Nuestro Comandante Chávez, fue implacable contra quienes la practicaron -estando en funciones de Gobierno- a su lado. No fueron pocos a los que regañó públicamente en sus Aló Presidente, hasta el mismo Diosdado fue objeto de represalia pública, cuando lo pescó en una mentira. A otros, sencillamente los despidió y no tuvo gesto alguno de agradecimiento, por haberlo acompañado en la gestión de Gobierno. El camarada Presidente Maduro, no ha estado exento de sufrir ese mal, el del mentiroso acompañante en la gestión. Ministros, mentirosos o coberos, los ha tenido por montón, de esos pocos quedan en su Gabinete, lo cual no quiere decir que no los tenga.

Por estos días, pescamos uno que nos animó a escribir sobre él, porque sus mentiras causan mucho daño, imperdonable daño. Tal es el caso de Hugbel Roa, Ministro del Poder Popular de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. El caso, tiene que ver con la discusión y posterior aprobación de la Convención Colectiva, la tercera, que beneficia a las trabajadoras y trabajadores universitarios, una aspiración muy sentido en ese sector de nuestra clase trabajadora. Con muchísimo esfuerzo, el camarada Presidente Maduro, según recoge el diario Últimas Noticias del 7 de julio del presente año, pág. 2. Informa el diario, que el camarada Presidente Maduro asignó 1,5 billones de bolívares para garantizar la puesta en ejecución de la mencionada Convención Colectiva Universitaria, que ampara a un estimado de 211 mil trabajadores y trabajadoras; para entonces, aún no se concretaba su firma. Doce días después de aquella información, 29-07-2017, el MINCI, órgano de Gobierno, informa mediante una reseña redactada por la comunicadora Beatriz Caraballo, que ese día se había suscrito la III Convención Colectiva Única del Sector Universitario, y describía algunos de los beneficios contenidos en dicha contratación. (http://minci.gob.ve/2017/07/trabajadores-del-sector-universitario-firmaron-contrato-colectivo/).

En la nota periodística, se destacan algunas declaraciones del ciudadano ministro, en comillas, entre las que destacan las siguientes: "Desde esta semana se estarán activando las distintas transferencias (de recursos) porque así no los ha instruido el presidente de la República, Nicolás Maduro", para cancelar de manera retroactiva "a partir del primero de enero los pagos correspondientes a los beneficios alcanzados por la convención", dijo". Las negrillas, se corresponden con el original de la nota periodística.

Después de hecha pública la firma de esa contratación colectiva, se desplegó una amplia campaña publicitaria que propició un estado de esperanza y satisfacción, en amplios sectores de la familia trabajadora universitaria; la cual, poco a poco comenzó a desinflarse al conocerse que las llamadas datas, donde se registran sus datos y el monto del retroactivo, iban y venían sin la respectiva aprobación del ente competente para ello. La realidad es, que transcurridos 20 días de acordada la firma y hecha pública la mencionada "instrucción del presidente de la República, Nicolás Maduro", continúa sin ser ejecutada y, además, las supuestas transferencias que serían activadas 20 días atrás de manera inmediata, ¡Ni una sola se ha concretado! O fallan las líneas bancarias o sencillamente, estamos en presencia de un ministro cobero y burocratizado. Que no cumple las instrucciones presidenciales y como tal, no calza los puntos para estar en un Gabinete que está resistiendo con un pueblo y una Fuerza Armada Bolivariana, la mayor embestida imperialista que contra pueblo alguno, haya emprendido los EEUU en toda su historia de crímenes contra la Humanidad…



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Henry Escalante


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