El otro yo del Dr. Bianco y el discurso de la inseguridad en la UCV

Ya han pasado un año con sus días, desde aquel asueto navideño de 2012, que tuvo como marcas resaltantes: “hurtos y robos en la UCV”, doce en total y con el sello distintivo que, en todas las dependencias asaltadas que contaban con cámaras de seguridad, ninguna captó imágenes que dieran con los asaltantes. El Director de Seguridad, en ese entonces, el Abog. Daniel Rivero señaló: “…los robos sistemáticos a la universidad cuentan con complicidad interna. Al respecto, indicó que hay varios funcionarios que han sido capturados in fraganti en vandalismo contra la institución…” (…) “Dateados. Rivero recordó que en el robo masivo que se realizó durante el asueto navideño, los ladrones “no violentaron puertas y sabían exactamente que el lugar que estaban saqueando no era alcanzado por las cámaras de seguridad”. (Últimas Noticias, 11-01-2013). Este elemento distintivo, fue señalado también en su oportunidad, por su antecesor en dicha Dirección, el Abog. Marcelino Alcalá en un informe al Consejo Universitario en la Sesión del 26-10-2011: “el grave problema en el que está inmersa la Dirección de Seguridad, obedece fundamentalmente a un marcado deterioro de los principios y valores en un significativo grupo de vigilantes, quienes están formados en la lógica de la inmoralidad. Lógica que se verifica en la indisciplina, el irrespeto, la negligencia, el ausentismo laboral, la participación en hechos delictivos (hurtos, robos, desvalijamientos, falsificación de documentos, consumo de alcohol, y otros). Pero también tiene que ver con una histórica ausencia de políticas de seguridad, particularmente en materia de selección e ingreso de personal y la falta de formación y capacitación. Igualmente, el escepticismo, la desmotivación y la desconfianza por promesas incumplidas han coadyuvado al referido deterioro. Asimismo, aclara que esta Dirección cuenta con una importante reserva moral constituida por hombres y mujeres honestos y honestas, con alto sentido de responsabilidad y pertinencia con nuestra Casa de Estudios, la cual forzosamente nos convoca a seguir luchando por la construcción de una instancia profesionalmente preparada, que en el marco de los principios, los valores y un profundo amor por la misma, hoy Patrimonio Cultural de la Humanidad, garanticen su seguridad en los términos demandados por su comunidad”. Ambas declaraciones, nos conducen a la conclusión que, el problema de la Dirección de Seguridad y, por ende, el de la seguridad en las instalaciones de la UCV, obedecen a un problema de fondo que escapa a soluciones efectistas como esa de colocar una simple puerta o llenar los espacios universitarios de cámaras. Y, a problemas de fondo, las soluciones deben ser de fondo y estructurales. Necesario entender  que, la solución al problema no pasa por politizarlo y echar las culpas propias a otros para desatenderse del mismo.

  Siempre hemos señalado que, la raíz del problema se origina cuando las políticas neoliberales consiguieron asidero en la institución universitaria y, comenzó el así llamado “desmontaje del Estado universitario” por el rector Giuseppe Giannetto en el año 2000, siendo ésta, su principal promesa de gobierno: “Una vez que asuma el equipo rectoral el próximo viernes 16 de junio, plantearé en la primera sesión del novel Consejo Universitario, la reestructuración o intervención de las dependencias centrales, es decir, las que están adscrita al rectorado…” (…) “No significa que vamos a despedir gente. Pero movilizaremos personal hacia otras áreas que sean más necesarias, eliminaremos dependencias y adscribiremos unas a otras”. (El Nacional, 12-06-2000). Desde ese momento, la Dirección de Seguridad y, con ello, la seguridad en la UCV, iniciaría un periplo de desmontaje del cuerpo de la seguridad ucevista que debía conducir a mediano y largo plazo, a la privatización de ese vital servicio, obligación legal, en exclusividad de las autoridades universitarias: “El recinto de las universidades es inviolable. Su vigilancia y el mantenimiento del orden son de la competencia y responsabilidad de las autoridades universitarias; no podrá ser allanado sino para impedir la consumación de un delito o para cumplir las decisiones de los Tribunales de Justicia”. (Ley de Universidades, Artículo 7º).

  Con el desmantelamiento de la Dirección de Seguridad, el hampa se fue adueñando de los espacios abandonados por la seguridad ucevista y, con ello, se fueron multiplicando las bandas dedicadas al robo de vehículos, el narcotráfico, robo de miembros de la comunidad universitaria y bienes muebles e inmuebles universitarios. Las pocas Facultades y Dependencias que acudieron a los privados, en busca de seguridad, tampoco se salvaron de la hecatombe que desde entonces se desató.

  La llegada de Hugo Chávez al poder, solo permitió a las autoridades universitarias una excusa en donde descargar  sus responsabilidades fallidas, tal como lo expresa muy bien el político oposicionista  en funciones públicas, Nicolás Bianco: “En cinco años y seis meses de gestión rectoral en la UCV, hemos enfrentado todo tipo de atentados, homicidios en grado de frustración, un estudiante muerto dentro del recinto y la destrucción de espacios físicos. Cerca de 65 denuncias específicas ante el Cicpc y la Fiscalía General de la Nación y un estudiante expulsado. El silencio de estas instancias ha sembrado un ambiente de profunda impunidad. En los últimos 18 meses, se ha incrementado el tráfico de drogas, la invasión de motociclistas que mantienen en zozobra a la comunidad por sus fechorías, y se han identificado espacios donde se practica la prostitución”, (El Nacional, Inseguridad en la UCV, Nicolás Bianco,05-01-2014). Ni una sola pizca de autocritica ante un problema que, según la Ley de Universidades, es de su exclusiva competencia. “Pero si quiere una interpretación más prosaica, es como el cuento del tartamudo que dice que no le han dado el puesto de locutor de radio porque no está inscrito en el partido. Siempre hay que atribuirle a alguien los propios fracasos, las dictaduras siempre encuentran un enemigo externo para unir a sus seguidores. Como decía ese otro, para cada problema complejo existe una solución simple, y está equivocada”. (El Péndulo de Foucault, Umberto Eco).

  Las propuestas que enuncia el Dr. Bianco son, por demás, desatinadas: “1. Que la Sala Constitucional del TSJ deje sin efecto la prohibición de fijar los portones en la Ciudad Universitaria. Podrían colocarse en 4 días (disponibles desde el 2009). 2. La Alcaldía del Libertador debe proceder a reubicar la economía informal que ha tomado la entrada de las Tres Gracias. Poseemos un proyecto listo para instalar una mini estructura que evitaría el retorno de esos grupos contaminados por narcotraficantes. 3. Establecer los puntos de control en conjunto con la seguridad interna a distancia razonable de los portones, entradas auxiliares y plaza Bicentenaria, así como reforzar la seguridad del área de la parroquia y la casa de los profesores. 4. Reuniones entre las autoridades rectorales y las directivas del Hospital Universitario y del Instituto Nacional de Higiene, para abordar a la brevedad los nuevos convenios de cohabitación interinstitucional. Los alrededores de ambas instituciones son una fuente poderosa de delitos y del narconegocio que ha devenido en una situación insostenible”. (El Nacional, Inseguridad en la UCV, Nicolás Bianco, 05-01-2014).

  Será que los portones, como propone el Dr. Bianco, acabarán con los hurtos y robos a lo interno de la UCV, cuando por esa comunidad es conocido que, los hurtos y robos en las instalaciones ucevistas ocurren “curiosamente” sin que cámaras ubicadas en espacios universitarios capten a los presuntos delincuentes. Será que, las puertas hubiesen impedidos los 12 hurtos ocurridos en diciembre de 2012? ¿El Dr. Bianco lo garantiza? Por lo demás, el Dr. Bianco comete una infidencia que devela su odio racial hacia sectores desventajados de nuestra sociedad, tal es el caso de los buhoneros o compatriotas dedicados al llamado comercio informal, a quienes califica como: “grupos contaminados por narcotraficantes”. Comentaba el escritor portugués, José Saramago, que el racismo es una expresión configuradora e inseparable de la especia humana, con raíces tan antiguas como el día en que se produjo el primer encuentro entre una horda de homínidos pelirrojos y una horda de homínidos negros. El genetista Cavalli Sforza, responsable del proyecto GENOMA en EEUU, el proyecto de investigación genética de mayor envergadura que ha existido hasta ahora, sentenciaba, igual que con anterioridad lo había realizado Albert Einstein: "SOLO HAY UNA RAZA: LA RAZA HUMANA".

  La dinámica del prejuicio y de la discriminación racial, puede seguir un proceso de avance o experimentar saltos cualitativos. Así, de crear mala fama, hablando mal y formando una opinión pública desfavorable, se puede pasar a la distancia social, discriminación, privación de derechos y segregación; finalmente, al ataque físico, agresión, expulsión, linchamientos, matanzas y exterminio. El nazismo fue fiel expresión de ese odio racial, concentrando en una minoría: los judíos. Las consecuencias de ese odio racial, las conocemos. El ex presidente surafricano Nelson Mandela, hablando en la Conferencia Mundial Contra el Racismo  en 2001, fue determinante: “la tragedia del racismo es una enfermedad que afecta al espíritu y al alma, y mata más gente que otras epidemias”.

  Plantea el Dr. Bianco, un “convenio de cohabitación” tanto con el Hospital Universitario como con el Instituto de Higiene ya que, según su interpretación de las posibles causas de la inseguridad en la UCV: “Los alrededores de ambas instituciones son una fuente poderosa de delitos y del narconegocio que ha devenido en una situación insostenible”, no se atreve aún, a proponer una cerca o muro que separe ambas instituciones de la Ciudad Universitaria, pero se pudiera  leer entre líneas que, ese sería su fin, en caso de no solucionarse el grave problema de inseguridad que aqueja a la UCV. Con rejas en las puertas de acceso y un muro o cerca que separe a la UCV del HUC y el Instituto de Higiene, cree el Dr. Bianco, que la UCV estaría segura.

  En su disertación sobre la inseguridad en la UCV, concluye el otro yo del Dr. Bianco con una malcriadez, muy al estilo del kico del Chavo: “…si el gobierno, la alcaldía y el TSJ no acometen las acciones inmediatas (puntos 1-4), que reiteradamente hemos propuesto, que se sumen a medidas aplicables en nuestras sedes del interior y estaciones experimentales, la inseguridad y sus letales consecuencias seguirán causando estragos en nuestro diario acontecer”. (El Nacional, Inseguridad en la UCV, Nicolás Bianco, 05-01-2014). No terminaba de publicarse en el diario El Nacional su disertación sobre la inseguridad en la UCV, cuando en horas de la madrugada de ese mismo día en que se publicaba su disertación sobre la inseguridad, hampones ingresaban a la sede del sindicato de trabajadores y trabajadoras de la UCV, SinatraUCV, robando algunas cosas y quemando computadoras, documentos y la estructura física de la edificación. Como lo ha señalado el presidente de dicha organización sindical, Eduardo Sánchez: “Descartamos el hampa común, porque estos entran, roban y se retiran. Mientras que los que ingresaron al SINATRA iban preparados para quemar. Lo que deja evidenciado que la intención era causar daños a la infraestructura, lo cual fue así”. (http://ucvnoticias.ucv.ve/?p=24394).  Los nuevos directivos de la Dirección de Seguridad, quienes apenas asumieron sus cargos el pasado 13 de Diciembre de 2013, quienes, al momento de ocurrir la agresión a la sede sindical tenían contabilizados apenas unos pocos hurtos con relación a los ocurridos en diciembre de 2012, allí se hicieron presentes en horas de la madrugada, para verificar lo ocurrido, actuación que contrasta con la de las autoridades ucevistas quienes se apersonaron a la sede sindical agredida dos días después, en el caso de la rectora, otros ni se han dado por aludidos.

  Obvio que, los resultados obtenidos con el operativo de seguridad, implementado por los nuevos directivos de la seguridad UCV, molestan a mucha gente, en especial, aquellos y aquellas, que han visto en el tema de la inseguridad, una materia de primer orden para apuntar contra el gobierno, sus propias responsabilidades, sus incompetencias. Politizando un problema que causa tantas molestias a una comunidad que reclama soluciones en vez de confrontaciones…

 

 

 



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Henry Escalante


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