Tres cambios necesarios en beneficio de la educación universitaria

Ahora que en Venezuela se ha desatado una suerte de efervescencia
leguléyica, en la que proyectos de ley vienen y van, como serpentinas
carnavalescas, portando soluciones mágicas a los diferentes problemas que
agobian a la sociedad, resulta oportuno detenerse a reflexionar sobre los
cambios necesarios que tendrían que darse para que, la letra escrita,
surta los efectos que de ella se esperan.

En el caso específico de la educación universitaria, actividad fundamental
para el desarrollo integral de un país, un debate con características un
tanto aspavientosas, se está realizando en toda Venezuela, relacionado con
el contenido que debe tener una nueva ley que rija dicha actividad. En tal
sentido, para que el nuevo instrumento jurídico---se supone que será
idealmente concebido---se traduzca de verdad enuna mejor educación
universitaria y, por ende, en un mayor desarrollo integral de la sociedad
venezolana, un cambio de actitud, en tres actores claves del proceso
educativo, debería producirse.

El primer cambio de actitud que se debería producir es el de las
organizaciones políticas que, como actor injerencista, durante décadas han
mediatizado, en la mayoría de las instituciones educativas, el proceso de
educación universitaria, sumiéndolo en una pugnacidad distorsionante de
los objetivos que verdaderamente debe cumplir. El cambio de actitud no
debería ser otro sino su progresiva retirada de los espacios de las
instituciones educativas, para que los conceptos de universidad y
autonomía académica impregnen realmente a las personas que ocupan esos
espacios, con los efectos positivos que ello traería.

Otro cambio de actitud que necesariamente debería producirse tiene que
venir de parte de los estudiantes, la “materia prima humana” que se
transforma en las instituciones de educación universitaria. Los
estudiantes, tomando en cuenta el desarrollo de las tecnologías de la
información y la comunicación que se ha alcanzado en la actualidad, y el
amplio acceso que en Venezuela se tiene a ellas, deberían tener una
actitud más proactiva y ética hacia el estudio y la apropiación del
conocimiento, para no depender tanto de los profesores, desarrollando y
controlando de esta manera su propia formación.

El tercero de los actores en el que se debería producir un cambio de
actitud, son los profesores de educación universitaria. En este caso el
cambio de actitud estaría orientado principalmente hacia dispensar una
mejor atención y un mejor trato a los estudiantes. Es decir, utilizar todo
el tiempo y recursos tecnológicos que sean necesarios para brindar una
atención esmerada a los requerimientos humanos y de conocimientos que
planteen los estudiantes, fomentando en ellos la creatividad, la ética y
la confianza en sí mismos. De esta manera, la educación universitaria en
Venezuela podría experimentar en el futuro una mejoría sustancial, porque
no estaría dependiendo estrictamente de lo que se establezca en una ley,
sino que sería el resultado de un trascendental cambio actitudinal. Que
siga el debate, mientras tanto, comencemos el cambio.


alportillo@ula.ve


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Alfredo Portillo *


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