Contradicciones de la política económica

Hay varias razones por las cuales nos hemos pronunciado en contra de la política económica que, a pesar del grave daño que ocasionan las medidas unilaterales e ilegales adoptadas por el gobierno de Trump, a solicitud de Guaidó y sus cómplices, consideramos está mal diseñada, principalmente, porque se sustenta en la supresión de hecho de los salarios y las prestaciones calculadas sobre la base de éste y afecta seriamente la calidad de vida de millones de hogares de venezolanos. Si tuviéramos que resumir nuestros argumentos en contra de la política económica, en muy pocas palabras, para facilitar su comprensión, presentaríamos sólo algunas de las contradicciones fundamentales que esta política contiene:

1) Mientras que se pretende elevar todos los precios de la economía al nivel de los costos de reposición, mantiene estancado el precio del trabajo o salario por debajo del valor de la fuerza de trabajo o su costo de reposición. No se puede eliminar los salarios, es decir, el ingreso de los trabajadores venezolanos y, simultáneamente, pretender "ajustar" todos los otros precios de la economía. ¿Se puede olvidar, acaso, que el salario es otro precio de un bien fundamental, el trabajo, y que del salario depende el ingreso y la vida de los trabajadores y sus familias, quienes son -a su vez- la mayoría en cualquier sociedad contemporánea? Por otra parte, no se puede elevar ("ajustar") los precios de la economía, sin ajustar ("elevar") el precio del trabajo; esta contradicción fundamental impide que se realice el valor de los productos y disminuye aún el rendimiento esperado de los propietarios del capital.

2) Si, en cambio, lo que se pretende es promover las exportaciones "no tradicionales". No se puede sostener una estrategia democrática de desarrollo, acabando con el poder de compra de los salarios y promover, entonces, las exportaciones de sectores no tradicionales, subsidiándolas de esta manera. No se debe alentar las exportaciones venezolanas por medio de la desatención de las necesidades prioritarias de los venezolanos y la depresión del consumo interno por debajo de este nivel.

3) No se puede abrir el mercado cambiario y al mismo tiempo subsidiar y mantener bajas las tasas de interés a los empresarios. Esto incentiva la demanda de créditos para especular con la divisa. La apertura del mercado cambiario termina introduciendo más inestabilidad en el funcionamiento de la economía.

4) No se debe abrir el mercado cambiario y al mismo tiempo continuar abasteciendo con divisas estatales al sector privado. Esto fomenta la especulación con la divisa y promueve la inflación, al tiempo que impide el uso de las divisas estatales para la atención prioritaria de las necesidades colectivas, y también impide al Estado intervenir oportunamente en el mercado cambiario para estabilizar la cotización de la divisa en las ocasiones que sea necesario.

5) No se debe eliminar los salarios y prestaciones a los trabajadores venezolanos y al mismo tiempo otorgar subsidios al sector empresarial o privado, eximiéndole del pago de impuestos. Esta condición, además de injusta por inequitativa, promueve el financiamiento vía inflación, a través de una mayor devaluación o depreciación de la moneda.

6) No se debe suprimir los salarios y prestaciones a los venezolanos y al mismo tiempo continuar pagando una deuda externa cuyo origen es, al menos en parte, cuestionable. Se debe promover una revisión o auditoría de la deuda (pública y privada) contraída.

7) Los muy bajos salarios ocasionan, entre otros efectos negativos, la fuga de fuerza de trabajo y de talento venezolano al extranjero.

8) La supresión de los salarios y los beneficios sociales que usan el salario como base de cálculo contraen el tamaño del consumo y la producción, y desincentivan la inversión en la economía nacional, forzando nuevas caídas de la producción, el ingreso y la inversión de toda la economía.

9) La eliminación práctica de los salarios y prestaciones de los trabajadores empobrece de tal forma a las familias y economía venezolanas que se lesionan seriamente las bases del desarrollo nacional, de manera que se limitan el crecimiento económico y el progreso de los venezolanos de forma duradera, también para las próximas décadas.

Es claro que, lo que han cometido la ultraderecha en Venezuela, Guaidó y sus cómplices, acompañados de algún bandido disfrazado de "dojo, dojito" es un crimen contra todos los venezolanos, pero la solución debe ser técnica, política y éticamente mejor que el problema y no empeorar nuestra situación.

Por último, de nuevo hago un llamado a todos los venezolanos a que votemos este 6 de Diciembre (6D). A dar un mensaje claro y contundente. Vigorizar nuestras instituciones y nuestra Democracia. Fortalecer, particularmente, las capacidades y funciones de la Asamblea Nacional. Ratificar el contenido popular y plural de nuestro sistema político democrático. Defender nuestra soberanía, independencia e integridad como nación. También, demostrar nuestro rechazo a un liderazgo que ha traicionado con sus actos, simultáneamente, a la Constitución, la Democracia, al pueblo y a la Nación.

Este 6 de Diciembre (6D) vota, por quien tú quieras, pero vota. Vota por el país que deseas para ti y tu familia. Vota.



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Rodolfo Magallanes

Profesor del Instituto de Estudios Políticos de la UCV

 magallanucv@gmail.com

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