Ahorro en oro, en Petros... y de energía para no morir

La única manera de ahorra es no comiendo y evitando una caída ¡En qué país vive Nicolás Maduro! ¡Y qué descarado es!: cuando el gobierno llama a la población a ahorrar su dinero en oro está admitiendo que el plan de recuperación económica fracasó, el cual no ha producido en dos meses ni siquiera un poco de sosiego ¡Nos estamos desgastando en necesidades y vamos a ahorrar en certificados emitidos por un gobierno de mentirosos!, ¡ajá! Diosdado Cabello admite que se trata un plan precario, el cual está de prueba por cuatro o tres meses. Después de estos cuatro meses (ya han corrido dos) ¿Qué viene?, da miedo imaginarlo. Admiten que no pueden derrotar la inflación, que hay que ahorrar en oro porque nos debemos acostumbrar a las marramucias del capitalismo. Admiten su impotencia frente al capitalismo y por eso lo esquivan, lo dejan pasar, le "sacan chicha". Esta es la única revolución que se deja, que va hacia atrás, no como "repliegue táctico", sino como estrategia. Más que una revolución se trata de una involución.

Estás medidas económicas, ahora insertas dentro del Plan, son sintomáticas, muestran la punta de un iceberg, el chancro de una gran enfermedad. El plan de recuperación económica está fundado sobre tierra movediza. El Petro es incierto, el Estado es dudoso, el gobierno es gelatinoso, todo se mueve debajo del Plan económico. El plan de ahorro es reconocer que la "guerra económica" de Maduro se perdió. Un plan económico que no funciona para la gente, para seres humanos, tan incierto como apostar a los animalitos. El Petro una moneda respaldada por petróleo que está en subsuelo, que no existe sino debajo de la tierra porque no hay producción petrolera. Una economía basada en un país rentado: el Arco minero, los campos petroleros, las zonas económicas especiales, ¡el país no nos pertenece!, ahora está alquilado a los capitalistas, ¡que si a ellos les da la gana lo arrasan!, una economía que depende de los vaivenes del capital y del mercado, y no del trabajo y el esfuerzo de la sociedad venezolana. Una economía que quiere exportar lo que ahora más necesitamos: ¡alimentos!: productos agrícolas, pesca, ganado ¡Qué disparate!, una economía ahora más dependiente que nunca, de chinos, de los rusos y de las trasnacionales gringas, canadienses, turcos, santos varones; ese es el plan económico del gobierno, tirar el país como un trozo de carne a un puñado de cocodrilos, a depredadores que lo dejarán en el hueso, y sin que nadie pueda hacer nada.

La producción de oro para venderlo es una desgracia y una vergüenza, ¡no existe extracción ecológica de oro ni de ningún otro metal o mineral en el mundo! No se puede mentir tanto. Un pueblo con tantas insuficiencias ¿por qué tiene que exportar alimentos o cosas que necesita para su propio bienestar?; este plan económico es más capitalista que el capitalismo, y como tal actúa, impasible frente a las necesidades reales de la gente real, concreta, viva, que trabaja para él.

Hoy somos una sociedad fragmentada, mañana, si este "plan" se cumple, seremos una sociedad hecha añicos, esclavizada, sin patria, sin soberanía, sin libertad, sin futuro. El socialismo fue nuestra esperanza y estos improvisados lo mataron y la mataron. ¡Qué frágil es la tensión revolucionaria! Que haya dependido casi todo de un hombre, que el valor de un hombre haya sido superior al pragmatismo de muchos técnicos, asesores y políticos pusilánimes, y este de repente muera y todo se venga abajo. ¡Gran aprendizaje este! Ya sabemos que nuestro destino como sociedad debe sustentarse en muchos Chávez, no basta con uno solo.



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Marcos Luna


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