Plan de Recuperación hacia el Milagro Económico Venezolano

El Plan de Recuperación Económica Nacional contiene dos elementos claves que lo distinguen de cualquier paquetazo neoliberal, el subsidio a la gasolina y el aumento proporcional del sueldo mínimo nacional para el crecimiento del poder adquisitivo del trabajador de acuerdo a la inflación. En este punto, vale la pena acotar que en cada hogar venezolano hay al menos dos personas que reciben un sueldo no menor al mínimo. Por lo general los analistas mal intencionados, opinan haciendo ver que solo hay un sueldo por familia. Pero o bien están padre y madre u otro familiar que trabaja o es pensionado. Tal vez, el INE tenga elementos estadísticos en sus encuestas por hogar que comprueben esta realidad: hay al menos dos sueldos mínimos en cada hogar venezolano.

A continuación algunos comentarios sobre el efecto de las medidas y un apartado complementario, en cual volvemos a las ideas para el crecimiento económico del país que hemos esbozados en escritos anteriores sobre el tema, y sobre los Milagros Económicos que ha habido en varios países (Ver artículos del autor).

Financiamiento del gasto público

Al financiar el gasto con la sinceración de la economía el gobierno ataca directamente las causas de la inflación . Uno de ellos es detener la fuga de divisas por causas de la importación de componentes de gasolina debido al alto consumo nacional y al contrabando hacia las fronteras con Colombia y el Caribe. El nuevo precio de la gasolina aunado a estrictas medias de control fronterizo inhibirá el contrabando,

En política cambiaría, el gobierno acepta como marcador el precio con el que la mayoría paga el cambio de las divisas fuerte y revoca los ilícitos cambiaros. Esto aumentará la recaudación de divisas y percibirá las entradas de las exportaciones cuyos dólares de ganancias en la actualidad no son comprados por el Estado pues son depositados en el exterior o "debajo del colchón" para ser cambiado en el mercado paralelo. A mayor ingreso de divisas por conceptos básicos aumentan las posibilidades para ahorrar e invertir en los grandes renglones de la productividad. El incremento del precio de las divisas fuertes medidos a través del Petro captará recursos monetarios que financiaran el gasto público, como los sueldos.

Al sincerar los sueldos, el gobierno apunta a la recuperación del poder adquisitivo de las mayorías. Hasta hoy el comerciante fijaba sus precios pensando en aquellas personas que tienen grandes ingresos desde siempre, y los que ahora reciben remesas del exterior, creándose una amplia mayoría del pueblo sin poder acceder a la adquisición de bienes y servicios no subsidiados como salud, vestido, recreación, turismo, reparaciones y artículos del hogar, repuestos, entre otros. La distorsión hoy es tan grande que el trabajador de un comercio de víveres o una tienda de vestir no puede comprar lo que se vende en su trabajo. El alza de sueldo, todavía por debajo de los mínimos en dolares de la región, aspira paulatinamente a subsanar esta distorsión, que debe contribuir a aminorar las causas de la inflación y a revertir nuevamente la curva de la pobreza.

El alza de sueldo, como se ha decretado, fluctuando con el Petro, va a tener un importante impacto en la confianza y autoestima de los trabajadores. Al venezolano le gusta ganarse las cosas por su esfuerzo; el poder de compra es una fuerte demostración de ese esfuerzo. Este aumento, además de los recursos obtenidos por la devaluación, el control del contrabando y la subida de la gasolina, se financiará como en toda economía sana, con la recaudación de impuestos. De esta forma. desaparece la emisión de dinero inorgánico.

El punto sobre la "I" es la moral, la de los comerciantes cualquiera sea su tamaño, la de los fiscalizadores de precios, y el alerta popular para que los precios al menos respondan a la lay de la oferta y la demanda y no la especulación asesina que viene aplicándose desde el año 2013 en Venezuela. La primera medida es de fuerza, el Precio Máximo de Venta al Público, los que hayan remarcado, sencillamente a meterlos en cintura. Nadie debe ganar más de 30% en la actividad comercial.

¿Y el aumento de la producción?

Lo primero, lo prioritario, invertir en la recuperación de la industria petrolera. El gobierno está consciente de ello al respaldar el Petro con petróleo y sincerar los precios de los combustibles, y convertir a este en reserva internacional. En este momento es ineludible relanzar nuestras capacidades instaladas. Aún hay tiempo de "sembrar el petróleo". Este debe financiar gran parte la recuperación de la capacidad agrícola e industrial del país. Venezuela es un país reconocidamente petrolero. Tan solo con la recuperación de la producción a la cuotas fijadas por la OPEP, y la reducción del consumo nacional indiscriminado el país obtendría más del doble de los ingresos en divisas que recibe hoy en día.

La nueva política monetaria

debe a mediano plazo estimular la producción nacional y reducir las importaciones de bienes que pueden darse en el país en especial en el sector agrícola, el cual tiene que suplir al menos del 70 % de la canasta básica agro alimentaria nacional. En términos figurados "producir el pabellón criollo". Más claros, es necesario recuperar la producción a un porcentaje no menor de 63 % del maíz, arroz, bananos, aceite vegetal, azúcar, leche, quesos nacionales y carne de consumo masivo (vacuna, cerdo y pollos). En este punto, no debe perderse de vista el fomento a los saberes populares que han demostrado su creatividad durante la crisis, en especial en el renglón alimentario.

La pesca y su industria transformadora (conservas de sardinas y atún), son actividades propias de Venezuela. Los grandes pescadores en busca de dólares, han preferido vender en alta mar. La nueva política monetaria, apunta a revertir esta situación, por lo que las sanas proteínas pescado y sus productos derivados podrán volver a la mesa de los venezolanos.

En esta primera etapa, de preparación al despegue económico, el gobierno debe acudir al pleno empleo de sus capacidades industriales instaladas. Allí están: la industria petroquímica que es todo un abanico de productos derivados del petróleo con una altísima demanda nacional e internacional, por ejemplo de plásticos, poliéster, lubricantes, asfalto, fertilizantes y lo demás.

Venezuela tiene capacidad instalada, y muy fuerte, en la industria metalúrgica, en especial en hierro, acero y aluminio. Se tiene la materia prima y las empresas básicas. Son productos de muy alto valor agregado. No hay que empezar de cero. Se debe recuperar el pleno empleo de esas capacidades. Existe el personal capacitados, que ha estado desmotivado por los los sueldos destrozados, existen un mercado nacional habido de metales, como el de la industriar de la construcción; está el mercado internacional cuya demanda en el sector metalurgico no decae jamás. Este debe ser el relanzamiento, más adelante se puede incursionar en otros minerales metálicos, pero hacerlo ahora requeriría de ingentes inversiones en divisa que aún no ingresan, menos con el bloqueo financiero., y las que hay tienen que orientarse a la reactivación de las capacidades instaladas.

La extracción de oro y diamante es otra capacidad fundamental para él incremento de las reservas monetarias internacionales. El oro es la principal reserva y medidor monetario mundial. En Venezuela se necesita, disminuir a cero su extracción ilegal, y aumentar la del Estado. Allí hay que aplicar una rigurosa supervisión y saneamiento del sector.

En materiales para la construcción el país posee la capacidad instalada, hoy mermada para la producción de cemento, de cerámicas, sanitarios, granitos y mármoles, rubros que ahora están siendo importados a precios insostenibles para las mayorías. Nuevamente, insistimos, garantizar al menos el 63% de la productividad. El otro rubro esencial, es el de los papeles, también el Estado puede recuperar la capacidad industrial aquí instalada para procesar esta materia para la cual hay materia prima renovable en gran cantidad.

El sector empresarial cuenta ahora con una política transparente para dedicarse de manera planificada a la "iniciativa privada"beneficiándose de una política monetaria transparente y sin riesgo, pudiendo orientar su creatividad, su capital y empresas a cubrir las necesidades reales de los consumidores, en primera instancia, dado que bajaran las importaciones, con grandes incentivos para a mediano plazo tener excedentes para la exportación.

Venezuela puede dirigirse hacia su propio milagro económico.

El país tiene todas los recursos naturales, la energía (!Mano dura contra el saboteo eléctrico!), el agua, las capacidades industriales, el talento humano y una gran voluntad política para ello.

Como bien dijo el Presidente Maduro en su alocución del viernes 17 de agosto de 2018, se debe informar, explicar y desmenuzar las medidas económicas. No hay duda sobre la inmensa voluntad del Presidente de la República de darle agarraderos a la esperanza, de crear la pistas para el despegue económico del país. en una propuesta económica inédita que toma en cuenta al principal objetivo, al principal doliente y al primero que hay que dar bienestar es al Pueblo.

 



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Reinaldo Bolívar

Investigador, fundador del Centro de Saberes Africanos, vicecanciller para África

 reibol@gmail.com      @bolivarreinaldo

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