Tareck de Calcuta

La Madre Teresa de Calcuta, elevada a los altares por el Papa Francisco en 2016, fue una mujer que consagró su vida a prestar asistencia a los pobres entre los más pobres; enérgica y decidida, en el logro de sus propósitos de vida, Santa Teresa de Calcuta, expresó sus principios en acción y propósito de causa por los pobres: "Quiero llevar el amor el amor de Dios a los pobres más pobres; quiero demostrarles que Dios ama el mundo y que les ama a ellos". Fiel a su compromiso con los más pobres entre los pobres, la Madre Teresa de Calcuta se fue a las catacumbas al encuentro con el pueblo, sentir sus vivencias y falencias para llevarles la palabra de Dios. En 1979, le otorgan el premio Nobel de la Paz por el "trabajo emprendido en la lucha por superar la pobreza y la angustia, que también constituyen una amenaza para la paz".

Tareck el Aissami, antes como vicepresidente ejecutivo de la República, ahora como vicepresidente económico de la República, ha seguido el legado de la Madre Teresa de Calcuta pero en sentido contrario. Se ha ido a las catacumbas de las grandes riquezas de la República y de la mano de industriales, comerciantes y demás delincuentes, que causan las grandes penurias de los pobres de la patria, se ha abocado a engañar a ese pueblo con sus anuncios llenos de esperanza, que terminan convertidos en grandes frustraciones y arrecheras populares en contra de un Gobierno, que viene haciendo enormes esfuerzos para impedir que la voracidad capitalista, les siga corroyendo y pulverizando sus condiciones de vida. Es así que hace un año, siendo vicepresidente ejecutivo de la República, Tareck anunció desde el Consejo Nacional de Economía, la puesta en marcha de una nueva política de fijación de precios, denominada entonces como de Precios Acordados. Ante la ausencia de un instrumento legal, que sustentara dicha nueva política de precios, le tocó a la Sundde asumir con sus equipos técnicos en conjunción con los productores, la fijación de precios de un estimado de 50 productos considerados de primera necesidad para la población. Una vez puesta en práctica, dicha novedosa política de fijación de precios, la realidad se impuso sobre la pretendida posibilidad de diálogo económico para reacomodar el llamado mercado, en su nivel de fijación de precios. El dólar ilegal o paralelo, continuó siendo el marcador preferente por aquellos que se reunían en el llamado Consejo Nacional de Economía, para la fijación de sus precios. En un total fracaso, se constituyó esa primera aspiración a establecer una nueva política de fijación de precios. Un año completo, en que al pueblo venezolano no le ha tocado otra sino resistir, sobrevivir a la más brutal guerra emprendida contra pueblo alguno, sin armas de destrucción masiva, solo que las balas y bombas fueron sustituidas en este caso, por los precios de alimentos, bebidas, medicinas y demás bienes esenciales para la vida.

Pasado un año, casi ya, de aquella mala experiencia, el vicepresidente de economía Tareck, refrita esa propuesta fracasada y anuncia para esta semana sendas jornadas para acordar precios con los productores nacionales. Repite, la misma mala experiencia y con el mismo estilo, creyendo que este pueblo tiene memoria corta. Advierte, tan igual como lo hiciera hace un año atrás, a sus consentidos empresarios, que no se trata de una política unilateral de control de precios, sino de una concertación mutua considerando los costos de producción. Obvia Tareck, que el dólar paralelo sigue tan vigente como que, no se han tomado medidas algunas para neutralizarlo desde el punto de vista de política monetaria, asumida desde el BCV, lo que anticipa su fracaso.

En su premura de salvataje de la delincuencia empresarial, Tareck echa a un la lado la Ley Constitucional de Precios Acordados, que le obliga a propiciar el diálogo entre los actores económicos. En específico, la Ley en su artículo 4, define la metodología a seguir: "Se fomentará el diálogo y la corresponsabilidad social entre los sectores público, privado, comunal, y de las trabajadoras y trabajadores, como medio para establecer los precios de los bienes y servicios priorizados por el Ejecutivo Nacional. A tal efecto, promoverá la celebración de convenios voluntarios y duraderos que permitan asegurar el acceso de las personas a estos bienes y servicios, el desarrollo económico y social, la paz económica, la estabilidad de precios y el reconocimiento de las ganancias necesarias para el cumplimiento de las finalidades de la presente Ley Constitucional". La Ley, es clara en cuanto a quién o quiénes definirán los Precios Acordados. No restringiendo los mismos a un diálogo Gobierno-Productores, sino que éste se amplía con la incorporación de las Comunas y Organizaciones de Trabajadores y Trabajadoras a dicho diálogo, para construir la política de precios. Más adelante, en su artículo 8, dicha Ley Constitucional, regula cómo es, ese proceso de convocatoria a fijación de Precios Acordados que –alegremente- el vicepresidente Tareck se ha saltado a la torera, leamos: "Artículo 8. El Ejecutivo Nacional, a través del órgano que este determine, convocará las negociaciones de Precios Acordados con la participación de los órganos y entes del Estado competentes en la materia, así como los sectores público, privado, comunal, y de las trabajadoras y trabajadores, a través de los Consejos Productivos de Trabajadoras y Trabajadores, relacionados con la producción, distribución y comercialización de los bienes y servicios priorizados. Los convenios del Programa de Precios Acordados serán celebrados directamente entre este órgano y las personas naturales o jurídicas que desarrollen estas actividades económicas. La Vicepresidencia Ejecutiva de la República asumirá la Secretaría Técnica de las negociaciones de Precios Acordados". Nuevamente, las y los constituyentes, dejan plasmados a quién o quiénes, debe convocárseles para la fijación de Precios Acordados: "los sectores público, privado, comunal, y de las trabajadoras y trabajadores, a través de los Consejos Productivos de Trabajadoras y Trabajadores". El llamado público de Tareck, se restringió a los empresarios.

Desestima, también Tareck, en su presuroso llamado a establecer Precios Acordados, que el Hno. Presidente Nicolás Maduro se comprometió –públicamente- a asumir las propuestas realizadas en el Congreso Ideológico de la Clase Obrera; en el cual, como era estimable, se realizaron propuestas específicas sobre este tema de la especulación con los precios. Una en particular, el punto 10, merece destacarse: "Se propone al Ejecutivo Nacional la conformación de un órgano superior de control sobre la recepción, distribución y comercialización de los productos de primera necesidad. Este órgano debe estar conformado por un equipo multidisciplinario compuesto por fiscales del Ministerio Público, SUNDDE, SENIAT, Defensoría del Pueblo, Poder Judicial, FANB, constituyentes, cuerpos policiales y representantes de los movimientos sociales y Políticos (trabajadores, comunas, el Polo Patriótico). A este órgano debe dársele poderes especiales para tomar acciones inmediatas para resolver la problemática planteada". Lo cual, si bien apunta a la labor del cumplimiento de los Precios Acordados, no es nada desestimable si consideramos que es un compromiso adquirido por el Jefe del Estado y, como tal, debiera ser de obligatorio cumplimiento. Asimismo, para la labor fiscalizadora de los Precios Acordados, el Congreso Ideológico de la Clase Obrera en su propuesta 7, estiman pertinente: la creación de un Órgano Superior, conformado por los CPT, los CLAP y las comunas, para ejercer la acción fiscalizadora y garantizar el cumplimiento de los Precios Acordados.

Desconocemos, las pretensiones que tendrá Tareck en su premura de establecer Precios Acordados entre su Despacho y los factores económicos del capital. Lo que si podemos estimar, es que su actuación está destinada a un nuevo fracaso. Uno más, cuyas repercusiones las pagará el pueblo venezolano en graves penurias y desesperanzas. No estamos para seguir alargando esas penurias, y mucho menos para seguir permitiéndoles a los empresarios, seguir fortaleciendo sus fortunas a costillas del pueblo. Este pueblo, no está para seguir colocando su mejilla y seguir recibiendo cachetadas. Quizás a Tareck le encante seguir recibiendo cachetadas de sus amigos los empresarios, pero que tenga presente las palabras de Jesús, cada vez que sea engañado por uno de los suyos: "Ningún siervo puede servir a dos señores, pues odiará a uno y amará al otro o será fiel a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y al dinero" Lucas, 16,1-13…



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Henry Escalante


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