Con Maduro y Henry Falcón estamos emboscados

Francisco Rodríguez, Claudio Fermín y Eduardo Fernández prometen la dolarización para pagar sueldos y cobrar pensiones en dólares, comprar de todo en dólares… Nosotros nos hacemos esta pregunta ¿De dónde saldrán los dólares, si no hay? La respuesta es: ¡Préstamos a los centro financieros internacionales!

Dice el agente liberal Francisco Rodríguez que se necesitan como 60.000 millones de dólares para recuperar la economía… ¿de dónde los vamos a sacar?, del FMI ¿Cómo lo vamos a pagar? Con nuestros pasivos, activos, reservas naturales, ¡privatizándolo todo! desde el Metro de Caracas hasta PDVSA; pasando por Corpoelec, las minas de oro, diamantes, nuestras reservas de agua dulce; ¡con sangre sudor y lágrimas! ¿Quiénes lo vamos a pagar? Todos, menos los más ricos, empresarios y banqueros ¿Cómo? Con la vida de los trabajadores, pensionados, públicos, obreros,  con los sueldos, salarios y pensiones; con los despedidos en la administración pública y en las empresas privadas, con el aumento de las jornadas laborales; con la liberalización de las garantías laborales, de los precios; con las privatizaciones de todos los servicios públicos.

En fin, en razón a la gravedad de la crisis en la que se encuentra el “aparato productivo” seremos sometidos, por el resto de nuestra existencia, a un régimen de desigualdad y explotación atroz.

No obstante, NO EXISTE MANERA de que Venezuela se desarrolle de la forma que sea DENTRO DEL CAPITALISMO, LOS PAISES CAPITALISTAS DESARROLLADOS ESTÁN CONTADOS y viven peleando entre ellos. Por eso lo más probable es que regresemos al pasado colonial, seremos nuevamente una nación explotada y saqueada. TODOS los avances como nación independiente los vamos a perder con Falcón y sus oportunistas liberales, toda la independencia política y económica lograda y los avances en conciencia social los vamos a perder, la posibilidad de buscar y encontrar nuestros propios caminos más allá del capitalismo, de los privilegios, del racismo, de la explotación, de la humillación a los más desvalidos, todo eso.

¿A cambio de qué? Con los planes de Falcón entregaremos todo por un plato de lentejas, por unos cuantos dólares que no podrán comprar mucho, y por la promesa de que los vamos a tener en 180 días. A muchos no les importa. Porque lo cierto es que, bajo este régimen de dolarización, las capas sociales de pobres y marginales aumentará en razón de “sanar la economía” o  mejorar los “indicadores económicos”, lo que se traduce siempre en hacer más ricos a los ricos, haciendo más pobres a los pobres; en que sus negocios sean más rentables, en razón a optimizar sus ganancias hasta el cielo; de eso se trata el capitalismo.

Para eso, quien no tenga capacidad de consumo muere. Y serán muchos los venezolanos en esa situación. Serán muchos quienes perderán sus empleos, sus pensiones, los beneficios sociales, el derecho a la vivienda, a la educación, a la salud, todo tendrá un costo y si no lo pagas no lo conseguirás o no lo tendrás como servicios públicos, mueres.

Para recibir los dólares que promete Henry Falcón es necesario que Venezuela vuelva a ser profundamente desigual. Esas promesas de tener “igualdad de oportunidades” en el capitalismo es solo para quien sea capaz de “progresar” en la vida de manera individual, por encima del fracaso de muchos, y esos muchos serán literalmente olvidados: lo pobres explotados y el resto que ni siquiera eso, que quedará al margen de la sociedad (al marginal no se le garantiza nada; para la sociedad capitalista no existe, o es desechable). Para recibir los dólares que promete Falcón debemos retroceder socialmente 200 años a tiempos de la colonia española, pero a favor del capitalismo…

En la otra esquina está Maduro.  Maduro basa sus promesas en la “prosperidad” (¿para quién será?), esta parece venir del cielo. Pero no es así, se trata del mismo pacto que ha hecho hasta ahora con inversionistas tan capitalistas como los de Falcón. El asunto es que muchos de estos son amigos de la derecha, es decir, que trabajan igual con Falcón que con Maduro. Y en especial las trasnacionales petroleras y de la minería de extracción.

Igual, como Falcón con los dólares, Maduro necesitará dinero fresco para pagar los servicios de las petroleras, los nuevos “contratos de Servicios”. 10.000 millones de dólares calcula el gobierno que necesita PDVSA para recuperar la operatividad de la misma empresa que ellos desmontaron, que desarmaron y que no pudieron volver a armar. ¿Y a quién creen que le van a pedir el dinero?, al FMI ¿A cambio de qué?, a cambio de lo mismo que le exigirían a Falcón si ganara...

Los empresarios venezolanos tienen en común la codicia. Los empresarios venezolanos, los “honestos nacionalistas” y los “conspiradores”, están de acuerdo que  para poner a funcionar “el aparato productivo nacional” se necesitan todos los dólares que PDVSA ahora no les puede dar. Están de acuerdo en que el Estado tiene que venderlo todo, privatizarlo todo, el oro en lingotes, las minas de oro, los diamantes y las minas de diamantes…, a PDVSA, y un larguísimo etc...

La diferencia con Falcón está en que el ex gobernador ofrece una solución capitalista sin vergüenza, más allá de la demagogia de ofrecer acabar con todos nuestros males por arte de magia con dólares humanizados, y Maduro tiene que disimular con el pueblo chavista, con el cual tiene una deuda moral, entre otras cosas, porque lo va elegir. Además Maduro sabe que no puede borrar de golpe y porrazo los programas sociales, privatizar la educación, la salud, los servicios públicos, Maduro tiene algunos escrúpulos… (creo), sin embargo Maduro entiende que va a tener que hacerlo en algún momento, así su corazón se resista; es la naturaleza del capitalismo pedir y pedir más, tragar y tragar más, presionar y presionar cada vez más, no tener más amigos que el dinero.

Maduro debe ir justificando la futura privatización de los servicios públicos. Es el caso del Metro de Caracas, el cual, desde hace más de un año, se abandonó con miras a ser privatizado. ¡A quién le importa las privatizaciones! en el estado de desidia moral de la población, el llamado “dakazo” que acabó con la consciencia del deber social; en una sociedad fragmentada en individualidades, cada quien resolviendo como puede su situación en la calle o en el sitio de trabajo; los hospitales públicos abandonados, los ministerios, las escuelas y liceos, las calles llenas de basura, los servicios públicos... En este estado de descomposición se hace más fácil someter al país a un proceso de privatización feroz sin que nadie proteste, sin correr el riesgo de un estallido social…

Pensándolo bien, es ridículo votar por uno o el otro, cuando todos piensan lo mismo para salir de una crisis que es capitalista y es mundial… Estamos emboscados  por dos tontos… pero Maduro nos debe el socialismo, su responsabilidad es mayor y su condena aun más.



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Marcos Luna


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