El comercio lanza precios el gobierno salarios

Es así, el comercio pone los precios y el gobierno contraataca con salarios "mínimos"; el primero busca devaluar la moneda, y el segundo lo ayuda por cuanto fija salarios minimizados literalmente entendidos.

Un poco de teoría: tradicionalmente, unos gobiernos más tacaños que otros buscan ajustar los salarios al valor o costo de la cesta básica para garantizar estabilidad y bienestar a la población trabajadora ya que decir precios alude a fabricantes y comerciantes, mientras que decir salarios alude a trabajadores y trabajadoras.

Eso significa que ante algunas subas de precios que reduzcan el poder adquisitivo, el gobierno hace ajustes salariales para restablecer ese poder. Sin embargo, hoy ya no se trata de inflaciones ordinarias que pudieran responder a causas naturales, por ejemplo, las cosechas encarecen los precios, el encarecimiento de los insumos importados también sería una causa de suba de precios de las mercancías de producción nacional.

Hoy los precios se han desatado debido a la regulación hacia debajo de los precios que tan imprudente y desacertadamente el gobierno adoptó cuando algunos comerciantes optaron por encarecer los precios de algunas mercancías cuando el precio del dólar en bolívar empezó a inflarse.

Cuando coexisten dos modos de producción, como el capitalista, ya desarrollado, y el socialista incipiente, cualquier regulación de precios dispara todas estas reacciones del mercado donde la producción y distribución están obviamente controladas por el capitalista. Desconocer esto es una mala política.

Hoy, mientras el comercio cada día acelera la suba de precios que está provocando condiciones a todas luces hambreadoras, el gobierno se limita a ofrecer soluciones a futuro y a la fijación de salarios minimizados sin importarle que por elevados y numerosos que sean los decretos de incrementos de salarios mínimos, los precios siempre están por encima de los salarios.

Digamos que abiertamente esta guerra la está ganando de calle el comercio, y el gobierno está llevando las de perder a pesar de que políticamente lance ofertas resolutorias a mediano plazo.

Los precios rigen hoy y los salarios mañana, esa simple diferencia ya es expresión de una guerra leonina de partida. El gobierno no sólo debería restablecer el poder adquisitivo del salario en curso, sino también recuperarle al consumidor esa parte de la cesta básica que no ha podido adquirir con el salario viejo.

Los salarios mínimos, además de ser muy timoratos e ineficaces en esta guerra, deberían decretarse con efectos retroactivos de 2 o 3 quincenas cada vez que se ajusten, sólo así el gobierno estaría becando recuperar el dinero que por razones belicosas y especulativas el comercio ha venido embolsillándoselo y causando la presente hambruna.



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Manuel C. Martínez


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