Habla un panadero

El pueblo esta desordenado, ¿Quien lo ordenará?, el ordenador que lo ordenare, buen ordenador será

A mi correo me llegó una denuncia de un panadero amigo y camarada, acompañada de una reflexión que resumí en el título de esta nota: el pueblo está completamente a la deriva y desordenado.

Cuando recibimos el desmedido y aterrador ataque en el 2002, el pueblo consciente tomó el peo con altivez y el comandante Hugo Chávez dio instrucciones que organizaron el accionar necesario para enfrentar el ataque; y hubo gente que hizo fogones con las patas de las mesas para no caerse a coñazos por una bombona de gas. Y hubo gente que fue a hacer las colas para echar gasolina sin caerle a coñazos al bombero.

Estamos bajo ataque económico, eso no es mentira pero más peligroso que eso es que, como no hay orden, el pueblo empezó a joder al mismo pueblo y surgieron los bachaqueros, a acaparar todo cuanto pudieron para robar a los vecinos y a quien se le acercara.

Y surgieron los "organismos" como el SUNDEE a organizar la pea, fiscalizando, multando, clausurando, decomisando y haciendo cuanta cosa terminada en "ando" se pudiera.

Un control descontrolado donde cualquier comerciantes es declarado enemigo del pueblo por tener inventario para un mes y donde todo inventario encontrado debía ser sacado a la venta de inmediato dejando, como el caballo de Atila, un peladero al paso del supervisor.

Para el SUNDEE Las panaderías son hoy los centros de ataque al pueblo y los panaderos "los enemigos del pueblo", con esto en mente andan siguiéndole la pista a cuanto saco de harina aparezca para obligar a que sea horneado para el pueblo mismo; eso no está mal del todo; lo que sí está mal es el desconocimiento, la improvisación y la mala manera como se hace la "intervención".

Este panadero amigo y compatriota me dice en su correo lo siguiente:

"Me asignaron cien sacos de harina y más atrás llegó el SUNDEE, mi último despacho de harina fue en junio, es decir llevan más de dos meses sin despacharme; los funcionarios me ordenan que tengo que hacer 9 sacos diarios de sólo pan salado, es decir debo gastar los sacos en 11 días sin que nadie me garantice cuando volveré a ver otro saco mas.

Yo no tengo problema en hacerlo porque al final de la vida no todo es plata, pero fíjate algo compatriota; la gente humilde, feliz por el precio, invadió el local e hicieron una cola sin ningún tipo de control donde se metieron una y otro vez para acumular lo que puedan y revenderlo a precio de bachaquero para hacer sus realitos. Si una galleta cuesta 2000 bolos y los 10 panes cuestan 1500, saca la cuenta de la manguagua para ellos.

Para que la medida impositiva sea efectiva el estado debe garantizar no sólo que mi inventario será repuesto las veces que se requiere sino, además, con la puntualidad que se necesita; de ser así la gente dejará de hacer la cola pues no será necesario; la gente hace la cola porque sabe que ese operativo que surgió en mi local no pasará de una semana (lo que me dure a harina que me asignaron) por eso se atiborraran de pan, comerán los que puedan y le venderán al que no tiene guaramos para meterse en el hervidero que esa cola genera entre ellos mismos.

Se me ocurrió facilitarle un poco la cosa a la gente ofreciéndoles darles unos tickets (cien para empezar) de manera que quienes los tuvieran se quitaran del sol pues le pan ni siquiera estaba en el horno; les pareció buena la idea, pero apenas salí con el rollito de tickets la gente salió corriendo de cualquier lado de la cola, del frente de la calle, de todos lados a punto que uno me arrebató el rollo completo y tuve que regresar de prisa detrás de mi puerta para no ser arrastrado por la turba.

Parte de la desorganización del pueblo viene dada por el mensaje que le llega de las autoridades (en este caso el SUNDEE) de que, quienes son obligados a hacer el pan de esa forma, es porque son sus enemigos, acaparadores y esas vainas y por lo tanto hay que joderlos. La otra parte de la desorganización está en el nivel cultural que no se ha superado a pesar de los 20 años de revolución.

Y también hay una parte de la desorganización que es propiciada por los efectivos que el SUNDEE manda a la calle, que no tienen ni idea de lo que hacen; en este caso yo logré una asignación de harina, pero ni la mantequilla, ni el azúcar, ni la sal, ni nada de lo que mueve la cadena de producción me llega regulado por el estado; eso incluye los cauchos de la camioneta, los repuestos de mis maquinarias, la comida que debo comprar para llevar a mi nevera, y esa cantidad de etcéteras que son parte de la vida diaria.

Luego del primer día de "operativo" se me agotó la mantequilla, la inspectora del SUNDEE llamó a sus superior para consultar que hacer en ese caso, la respuesta fue que me metiera en una lista de asignación de la mantequilla y mientras tanto no hiciera más pan; le expliqué que la harina es un producto perecedero y que no tardaba mucho en crear gorgojos; la respuesta es "Bueno señor en ese caso no puedo hacer nada yo sólo recibo instrucciones"

A la harina le caerá gorgojos (ojo no me la regalaron, sólo la compré a precio regulado por asignación) si se me ocurre comprar mantequilla a precio de la calle igual tendré que vender el pan a los bachaqueros que se amontonaran en la puerta y al pueblo que también aprovechará de comprar lo que estas mafias les dejen, a precio regulado.

El pueblo llano, camarada no ha aprendido a organizarse, en la cola que se hizo en mi local el caos era total sin que nadie pudiera intermediar; no hay organización comunal, ni vecinal, ni grupal que tome control de las situaciones pues nadie le ha impartido cultura; el partido no ha logrado adoctrinar a nadie; si el partido no ha podido ni tiene planes de inculcarle al pueblo llano algo más que votar por las fichas que estén en la tarjeta electoral no tendremos piso político para nada.

Si el pueblo no ha sido adiestrado para hacer una cola, como pretendemos que tendrá orden a la hora de defender al país de una intervención extranjera. Si los funcionarios no tienen ni idea de lo que hacen y no hay un engranaje que permita la producción en cadena, solo haremos medidas temporales de cada diez días, hoy en mi panadería mañana en la de alguien mas pero el pueblo seguirá pasando la misma roncha; con decirte que hay panaderías que no están aceptando los cupos de harina sino comprado harina importada pues esa no tiene regulación del producto final, creo que tendré que hacer lo mismo"

Ese relato de un compatriota panadero, comprometido y emprendedor me da para una reflexión final: la defensa de la patria sólo es posible con un pueblo organizado, no sólo en el ámbito militar pues una sociedad sin cultura terminará en un canibalismo bárbaro.

Aunque tenemos una fuerza armada adiestrada y bien equipada para aguantar X tiempo en combate y seguramente un arsenal para soportar el ataque, amén de líneas de suministro abiertas y seguras, prestas para reponer a medida de la necesidad; ¿Qué hay de la organización del pueblo llano, del que en cada propaganda y mitin mencionan como habitantes de las catacumbas? ¿Qué general va a asumir la tarea de impartir órdenes a una población que es incapaz de hacer una cola en orden?

Sin pueblo organizado no habrá vitoria posible en ningún aspecto; y esa organización comienza por un aparato de estado eficiente que no sólo sea capaz de multar, cerrar u obligar sino que por el contrario también pueda equipar a los productores con eficiencia y regularidad para que el aparato productivo no se detenga. Y un pueblo que deje de joderse entre sí, acaparando y revendiendo.

El partido no está cumpliendo con su función, no tendremos un modelo socialista hasta tanto no haya cultura socialista arraigada en la base y la base es el pueblo…El pueblo esta desorganizado y en el desorden continua autodestruyéndose.



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Oscar Jiménez


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