¿Quiénes encarecen la canasta básica?

Venezolanos y venezolanas, contad con la pobreza aun cuando seas un trabajador y hombre patriota, una trabajadora y mujer patriota.

Esa leyenda pareciera ser un decreto silencioso pero eficaz formulado por una parte de nuestra sociedad, ignorante por demás, pero acuciada por la derecha que definitivamente halló la manera de sacarnos del juego y destruir este país que ya reconocen como perdido, pero que mediante esta criminal estrategia buscan retomarlo.

Es que hasta los gafos se dan cuenta de que el encarecimiento de la canasta básica, sin precedentes en el mundo, corre a cargo de la siguiente cadena de delincuentes comerciales:

Partimos de un fabricante e importador, de preferencia uno de los privilegiados por aquel Jefe de Planificación que en mala hora tuvo el Presidente Chávez, y el mismo que repartió a manos llenas todos los dólares del mundo a los mismos burgueses contra los cuales emergió el presente proceso revolucionario, dólares que la república (el pueblo) siente perdidos.

Ese privilegiado le revende con fuerte incremento de ganancias a otro mayorista quien, a su vez, le revende más encarecidamente a un detallista formal. Este le revende, a precio de detal, a quienes ahora se les llama bachaqueros.

Estos a su vez se reencadenan como bachaqueros mayoristas que no venden a precio de mayor, sino con recargos aritméticos a los cuales sus "detallistas" recargan más ganancias, y así hasta el último bachaquero o delincuente que muy sonriente y descarado se instala en una inmunda acera o en la ventana de su casa a vender con esos precios que han terminado elevando el costo de la canasta básica en unos Bs. F 800M/mes, y mal contados.

En las cadenas de detallistas, los delincuentes comerciales no compran a precio de mayor, sino a precio especulativo de parte del correspondiente bachaquero mayor.

Esos delincuentes comerciales, suerte de sicarios comerciales, empiezan organizarse y lo seguirán haciendo mientras el gobierno pierda tiempo apegándose a un Banco Central y a una Fiscalía inertes e incapaces como lo han demostrado para sancionar a este tipo de delincuentes porque sencillamente es una Fiscalía y un banco hechos sólo para tiempos de paz. Maquiavelo ya aconsejó al respecto.

En las casas del vecindario de acá y acullá comienzan a proliferar ventanitas y boguitas informales donde el ama o amo de casa funge de bachaquera o bachaquero mayor, estos le revende al hijo mayor y este al hermano menor.

De esa manera, todos arman múltiples cadenas comerciales e informales de delincuentes familiares, tanto nacionales como extranjeros.

Hay otro caso. Un artesano casero monta un pequeña empresa, por ejemplo, de panadería o de repostería. Este artesano familiar se vale otro familiar como distribuidor y este contrata y negocia con otros que les revendan, aunque todos con recargos especulativos. Al final, terminan vendiéndoles a sus vecinos al elevado precio al que le toca vender como último de la cadena delincuencial.

Entre estos delincuentes no hay compras al mayor[1], por ejemplo, compras de una gruesa para su reventa por unidades; no, todas las compraventas son al precio al detal y cada eslabón funge de detallista con precios recargados. Al final usted sabrá comprender dónde, cómo y quiénes están encareciendo la vida en esta guerra a muerte en Venezuela. El Estado debería sopesar mejor la presente guerra.

 

 

[1] La distribución de las mercancías hechas en casa o importadas siempre han pasado por la cadena: Fábrica o importador-mayorista-detallistaas. En cada eslabón, el vendedor vende a un precio derivado de su tasa de ganancia media., y sobre la base de un precio al consumidor final. El mayorista vende con descuentos al de tallista en relación al precio al que este revenderá. El fabricante le vende

con descuento a sus mayoristas. La idea es que, por ejemplo: de fábrica v

nde

el precio al detal ya impreso en el producto, y los intermediarios compran a precios inferiores a ese precio final, así como sus detallistas comprarán a precios inferiores al precio ya fijado desde fábrica. Con los bachaqueros no hay precio regulado, están vendiendo como les da la gana: fabricantes, intermediarios, mayoristas y detallistas.

 

 



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Manuel C. Martínez


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