A propósito de ser ciego

¡La caquexia política de “Estado”! Maduro es el principal responsable en la muerte de los venezolanos

El gobierno de Nicolás Maduro conforme habla de "guerra no convencional", pues podemos hablar perfectamente que sus "políticas públicas" aplican un genocidio no convencional del siglo XXI.

En un país en donde toda una población protesta por la hiperinflación, sueldos miserables, colapso de los servicios que han dejado a todo el país sin transporte público, agua y electricidad, éste último en situación de caos en la región del Zulia, y muy afectado en los estados Táchira, Mérida Trujillo, Apure, Amazonas, Delta-Amacuro, Bolívar y Nueva Esparta, pero que además es un gobierno que dentro de sus acciones, decidió no invertir un centavo más en áreas prioritarias para el país como educación y salud, no solamente revela la condición destructiva del madurismo, sino que su fin último, aunque su verborrea diga lo contrario, es ver empobrecida y hambrienta a una población, pero que además se mantenga sumida en la ignorancia, y quienes estén afectados por algún problema de carácter biológico, es decir, enfermedades, sean condenados a morir.

Lo irónico de todo esto, es que mientras un pueblo se levanta por los cuatro puntos de la geografía nacional exigiendo sus derechos, el madurismo al estilo de la "operación limpieza" que Daniel Ortega aplica sobre los nicaragüenses que protestan, - lo cual ha dejado a un país masacrado – Nicolás Maduro aplica prácticas similares, al punto que la policía reconoce que un niño de 13 años fue asesinado por sus propios efectivos¹, cuando el pueblo de San Félix en el estado Bolívar salía a reclamar precisamente por la ineficiencia en los servicios de agua y electricidad.

¡Claro! Los maduristas y toda su claque fanática dirán que una acción de ese tipo se debe al abuso de unos policías, cuando deberían hacerse la pregunta: ¿Quién(es) ha(n) ordenado que policías y militares vayan armados con cualquier cantidad de herramientas bélicas para disolver las protestas? Si este fuese un gobierno democrático, el presidente de la República diera la orden no sólo de evitar confrontación con la población civil al momento de que ésta reclame por la ineficiencia e ineptitud del propio gobierno madurista, sino que prohibiría de forma inmediata, que en caso de cualquier levantamiento civil en las distintas comunidades, que ningún efectivo de cuerpos civiles o castrenses, en este caso la Guardia Nacional "Bolivariana" (GNB), podría llevar consigo armas de cualquier tipo como medio para intentar disuadir los reclamos de la gente. ¡Pero no! Se recurre al monopolio de una violencia "legal" que en esta oportunidad deja como resultado la muerte y los atropellos sobre el pueblo, que ahora le quitaron la vida a un niño.

O sea, el gobierno aunque disfrace el pronunciamiento oficial, echando la culpa a los funcionarios en el asesinato de ese niño, es el autor intelectual de esos crímenes, no solamente porque ellos son quienes "seleccionan" a los más aptos para el ejercicio de tales funciones, quienes terminan siendo delincuentes y asesinos, sino porque es la cúpula del poder quien orienta las acciones que esos grupos armados deben tomar para enfrentar al pueblo.

Además de que el país se consume sin agua y electricidad en las comunidades, o ante la desaparición de manera forzada del transporte público, los venezolanos deban montarse en las llamadas "perreras", lo cual ha dejado como resultado que decenas de personas hayan muerto en accidentes ocurridos en semejantes unidades², y ello con el aval de connotadas figuras públicas, como ha sido del caso de Erika Farías desde la alcaldía del municipio Libertador. Pero una situación de ese tipo, a ella poco pareciera importarle, porque es la naturaleza del madurismo, ver morir al pueblo, sin que ellos tengan un mínimo de remordimientos por el fallecimiento de venezolanos que sea originado por pésimas políticas públicas, pero que evidentemente son de carácter premeditado por quienes ejercen el poder.

Sin duda, que cuando tenemos muertos por acciones de cuerpos armados o accidentes viales, el gobierno puede disfrazar las investigaciones para terminar echando la culpa a otros de su propia negligencia, pero cuando las muertes ocurren desde el sistema público de salud, por más que intente decir lo contrario, o justificarse en sanciones o supuestos bloqueos, son sus propias acciones las que demuestran que la vida de los venezolanos afectados por problemas de salud, no le importan en lo más mínimo, lo que se traduce en un asesinato selectivo, o en su defecto en la aplicación de un genocidio no convencional.

 

¿Y en nos basamos para decir lo anterior? Pues, el madurismo a pesar de esos supuestos bloqueos financieros, impuestos por la administración Trump, no ha dejado de cancelar a sus acreedores internacionales de deuda, que incluso, salió rápidamente a pagar unos compromisos retrasados que tenía con un grupo chino por unos 200 millones de dólares, con la finalidad de lograr un nuevo crédito, esta vez por unos 5 mil millones de dólares que sólo pueden ser invertidos en la industria petrolera, por supuesto, bajo la hipoteca, o venta simulada de la propia Petróleos de Venezuela (Pdvsa)³.

Y sobre lo anterior preguntamos ¿Por qué si los chinos o cualquier otro país como Rusia, Turquía, Argelia, Corea del Norte, Vietnam o Cuba son tan "solidarios" con el madurismo, éste no les pide una donación o línea de crédito de unos 10 mil millones de dólares para poder satisfacer las necesidades inmediatas que tenemos en el país en materia de salud? Simple. En primer lugar, ninguno de esos países es solidario con Venezuela, salvo donde haya garantía y venta simulada de nuestra industria petrolera, es decir, al madurismo ni con sus "amigos" les funciona el llamado "petro". Y en segundo lugar, porque al madurismo le resulta mejor que se muera el pueblo, en especial aquellos que están afectados por enfermedades crónicas.

¿Y cómo podemos comprobar que el madurismo ha proscrito la muerte sobre los venezolanos que por razones obvias deben asistir a cualquier centro asistencial del país? Pues bastaría ver que los ambulatorios y hospitales carecen desde la más mínima solución fisiológica, hasta cualquier tratamiento de quimioterapia, pasando por la gran mayoría de medicamentos, insumos médico – quirúrgicos, así como materiales y equipos de laboratorio y de radiodiagnóstico, indispensables para garantizar la vida del pueblo.

Así tenemos que aunque visto pacientes reclamando por sus tratamientos de diálisis, es condenable observar que el madurismo logra que su claque, evidentemente ideologizada y ultrafanatizada, eche la culpa de esta enfermedad a los propios pacientes por consumir alimentos "transgénicos", pero además esa claque se atreve a asegurar que el madurismo no tiene responsabilidad de ello. En otras palabras que se mueran los pacientes, pero además, sugiere la madurista que no deben "pagarse" medicinas a los "opositores"⁴, como si los recursos del país, le pertenecieran a Nicolás Maduro y al madurismo.

O peor aún, resulta ver a niños con cáncer y sus madres reclamando por la necesidad de sus quimioterapias⁵, o en una situación tan dramática como la anterior, ver a una venezolana que nos muestra su seno afectado por una metástasis, lo que también comprueba que al madurismo no le importa la vida de nuestro pueblo⁶.

Y ante esas realidades volvemos a preguntar a los maduristas ¿Qué ha dicho el gobierno? ¡Nada! Sólo habla de un "bloqueo", que por supuesto queda en ridículo, cuando consigue recursos desde China u otros países para explotar nuestro petróleo o riquezas naturales, pero esos mismos países no otorgan una sola divisa para que los venezolanos tengan derecho a la vida, o en contrario, el madurismo no las solicita, porque tal y como lo dijo una de sus integrantes, no hay que "invertir" nada en los opositores y sus enfermedades, y es obvio, que esa también será la respuesta del resto de los maduristas.

Pero no solamente mueren los niños, mujeres y hombres que deben acudir a los hospitales ante la quiebra del sistema de salud. Los pacientes con enfermedades crónicas relacionadas con tensión arterial, diabetes, Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH), o incluso problemas de epilepsia parecieran que también están condenados a morir ante la brutal escasez de fármacos, como sucedió con una venezolana, hermana de un reconocido periodista, quien por tener más de 10 días sin consumir sus medicamentos anticonvulsivos⁷, irremediablemente falleció.

Verbigracia, esa venezolana, en el caso de tener que padecer de convulsiones, y al no encontrar los medicamentos correspondientes fue víctima de lo que llaman los especialistas muerte súbita⁸. Eso representa otro dolor inmenso, porque una paciente con tales características no merecía morir por consecuencias generadas por la ineficacia e ineptitud de un gobierno, cuyas acciones cada vez que ocurre un hecho similar, son parte del genocidio no convencional al que estamos expuestos los venezolanos bajo el régimen madurista.

Ante ello, no quería hacer mención de esta situación, y menos lo hago por razones de (auto)compasión, pero dada las actuales condiciones no soy la excepción ante la desgracia que vivimos los venezolanos. En consecuencia, a pesar que mi salud no siempre ha sido la mejor, porque perdí la visión del ojo izquierdo con sólo 19 años, a causa de una terrible y extraña enfermedad, -cuyo médico sobre ese caso fue Earle Siso, a la postre oftalmólogo personal de Hugo Chávez - y nunca quise someterme a un trasplante de córnea, por reservas sobre acudir ante cualquier quirófano, recientemente tuve que ser objeto de una cirugía abdominal, la cual fue posible, - ante mis limitados ingresos como docente - gracias al aporte de varios amigos, y de la cual me recupero satisfactoriamente, no puedo seguir ocultando que desde los 6 años sufro de convulsiones, cuya primera crisis me mantuvo con pérdida de conocimiento durante 15 días en la unidad de cuidados intensivos del hospital Jesús Yerena de Lídice, -vivía y estudiaba en ese sector en mi infancia - casi al borde de la muerte, pero que afortunadamente lograron salvarme, situación que en el medio de esta podredumbre de insumos que actualmente está afectando todos los centros asistenciales del país, sería prácticamente nula para cualquier persona en sus esperanzas de vida, aunque tuviera a su lado nuestras abnegadas enfermeras y dedicados médicos.

Sobre esa situación, he estado toda mi vida controlado con medicamentos anticonvulsivos, los cuales me obligan a consumir de manera simultánea tanto Ácido Valproico como Fenitoína (Difenilhidantoína) en dosis de 1400 miligramos diarios, que lamentablemente, en los últimos tres años no he podido llevar el tratamiento adecuadamente, lo que ha incidido de manera directa sobre mi salud con crisis cada vez más repetitivas, y sobre todo en los últimos meses, he estado incluso sin medicamentos por lapsos que superan hasta los 90 días, y cuando logro consumirlos, ni remotamente se acercan a las dosis requeridas para mi situación particular. Fármacos que también, cuando los encuentro, ha sido por la ayuda de amigos que me han apoyado en esta complicada situación.

El riesgo de muerte súbita, como lamentablemente ocurrió sobre la hermana de Sergio Novelli, está latente en mi condición humana. Por ello, no hay que dar vueltas al asunto, y en caso de que por origen de una convulsión sobre mi organismo se generara tal posibilidad, Nicolás Maduro será el único responsable de una eventual muerte súbita que pudiera ocurrirme, como en efecto es y lo ha sido sobre el resto de los venezolanos que han fallecido o se encuentran en precarias condiciones de vida por diversas razones biológicas y neurológicas. Nicolás Maduro y el madurismo son los únicos responsables sobre la calamitosa situación que afecta a millones de venezolanos, pero lo que ocurre sobre la salud del pueblo ya no pueden seguir ocultándolo, digan lo que digan, incluso a través de mentirosas propagandas que hablan de donación de medicamentos. En Venezuela no hay medicinas, ni vacunas para los niños.

El madurismo practica el genocidio del siglo XXI sobre los venezolanos. Ellos buscan el exterminio de lo que considera la raza "escuálida", "apátrida" y "desestabilizadora". En síntesis, los maduristas son unos enfermos ideológicos, mentales y raciales que sólo desean perpetuarse en el poder asesinando a un país, empleando incluso la caquexia como política de un "Estado" criminal. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

***

¹ https://lta.reuters.com/article/domesticNews/idLTAKBN1K72GM-OUSLD

² http://elpitazo.ml/ultimas-noticias/audio-van-26-fallecidos-uso-las-perreras-pais/

³ http://www.correodelorinoco.gob.ve/china-otorgara-credito-de-5-mil-millones-de-dolares-para-proyectos-petroleros/

https://www.lapatilla.com/2018/02/06/conoce-a-la-chavista-que-culpa-a-los-enfermos-renales-y-pide-que-no-se-paguen-medicinas-a-los-opositores/

http://efectococuyo.com/principales/el-cancer-no-espera-ninos-reclaman-quimioterapias-frente-al-j-m-de-los-rios/

https://www.infobae.com/america/venezuela/2018/06/06/las-imagenes-de-una-mujer-con-cancer-de-mama-y-falta-de-tratamiento-que-expone-la-terrible-crisis-sanitaria-en-venezuela/

http://puntodecorte.com/fallecio-hermana-novelli-medicamentos/

http://www.eluniversal.com/estilo-de-vida/6511/duplican-probabilidades-morir-epilepticos



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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