El triunfo de Osama Bin Laden

Con el asesinato del ex-funcionario de la CIA y terrorista (valga la redundancia), el Sr. Bin Laden, culmina uno de los episodios más vergonzosos de los servicios secretos del Imperio. Casi 10 años para atrapar a un señor cuya cabeza estaba cotizada en 25 millones de dólares, con los mayores adelantos científicos, con las invasiones perpetradas en diversos países para encontrarlo, hasta que al fin, presuntamente lo logran.
Sin embargo, al darle el tiro de gracia, en una ejecución sumaria, en una invasión en donde Pakistán ni siquiera sabía de la operación, en ese momento, el Sr. Bin Laden se anotó un tenebroso triunfo, el triunfo del terrorismo.
Ciertamente, luego de eliminar físicamente a este Sr, y luego de divulgarse la noticia, los estadounidenses y diversos ciudadanos de muchos países se volcaron a las calles a celebrar el asesinato cometido. Es allí en donde triunfa el terrorismo, cuando se prescinde de las leyes, de los juicios, de los tribunales, de la defensa y del respeto a los derechos humanos, es allí cuando se ejecuta y se celebra el tiro dado en la cara a una persona desarmada, cuando triunfa el terrorismo. Nadie se preocupó por capturarlo, por interrogarlo y por develar tantos misterios en torno a los actos de terrorismo que han sufrido incluso los estadounidenses. Ya estaba decretada la pena de muerte, sin juicio, sin defensa, sin pruebas, sólo con la presencia de los verdugos.
¿Por qué no se le capturó con vida para saber con exactitud que pasó el 11 de septiembre? son muchas las interrogantes, son muchas las sospechas de complicidades internas, sin embargo, parecía que la intención era precisamente acallar al principal sospechoso pero a la vez testigo de lo ocurrido.
Tan contundente es el triunfo del terrorismo, que nos hace ver como normal, como natural o incluso como un detallito irrelevante, lo que son los daños colaterales, por ejemplo, las muertes de un hijo y de los mensajeros. Ya los principales líderes del mundo salieron a celebrar, incluso personajes oscuros como Vargas Llosa, quien declaró que "la desaparición de Bin Laden es algo que tenemos que celebrar todos". Falta aún el Papa por pronunciarse, tal vez por un mínimo de dignidad no celebrará el asesinato, pero indirectamente lo apoyará. Ya vimos como fue el apoyo al Nazismo.
Lo que nadie se pregunta, al parecer, es quién decide quién es terrorista y quién no. Porque el asesinato del Sr. Bin Laden se presenta como un hecho justificable, incluso necesario, como también lo fue el asesinato de los hijos y nietos del Presidente de Libia, como también los demás asesinatos y "daños colaterales" de tantas personas sentenciadas por el Imperialismo. Es la misma suerte que corrió Raul Reyes, sin juicio, ni tribunales, ni pruebas. Y es la misma decisión que actualmente se tiene sobre otros tantos luchadores y disidentes del Imperialismo.

¿Y cuando le toque el turno a nuestro Presidente, en ese momento será que entenderemos que, en nombre del antiterrorismo, lo que se están perpetranto son asesinatos? ¿Permitiremos el triunfo del la muerte sobre la vida?
Por eso insisto, con la muerte y la celebración del asesinato de Bin Laden, vuelve a triunfar el terrorismo.
(...y aún el Terrorista Posada Carriles sigue libre a pesar de sus atroces crímenes)



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Omar Gómez

Conductor del programa "Latinoamérica Unida", por La Radio del Sur.

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