Más allá de un paisaje boreal

Tarek William Saab, es uno de los poetas con aquella dualidad creadora que encarno Vladimir Mayakovsky, y que dejó de herencia una tradición lírica fraguada en el dolor y la entrega al pueblo humilde, muchas veces cercenada en su esplendor, como lo recuerda Mario Benedetti, en la antología Poesía Trunca.

Desde su primer libro Los Ríos de la Ira, su voz ha gritado contra las injusticias, ha sido fiel a ese linaje de poetas como Roque Dalton, Javier Heraud, Otto Rene, y tantos otros, que asumen su vocación literaria como una furiosa obligación de inmolarse frente a las injusticias

Su poesía es un fresco y perfumado bosque de olivas colgado en las pupilas, que invoca desde un recuerdo de inhóspitos paisajes, plegarias a sus ancestros árabes. Un gran vitral adornado por vientos del desierto que fraguan el destino de una patria que sale del recuerdo de las grandes muchedumbres, y se hace rebelión en sus primeros versos, donde transpiro rabia ante las injusticias.

La influencia de la poesía conversacional y de poetas como Roque Dalton, Luis Alberto Crespo, Gustavo Pereira, La Beat Generatión, recorren las páginas de sus libros para expresar las corrientes volcánicas que se alejan como pájaros tristes, recreando una diáspora que hurga en la memoria cognoscitiva de unos padres inmigrantes llenos de recuerdos. De una madre vinculada desde adolescente al mundo de las letras.

Nacido en la ciudad de El Tigre, con más de diez libros publicados, premiado en diversos certámenes, homenajeado en el Festival Internacional de la Poesía. Graduado en Leyes y dedicado a la defensa de los derechos humanos. Ha asumido siempre el camino recto de la búsqueda y la indagación permanente, para explicar esa interioridad que como torrente sagrado circunda su alma.

Su último libro En un Paisaje Boreal, publicado por Monte Ávila en su colección Altazor, una de las editoriales más importantes de América, reúne una cantidad de poemas que muestran la huella de un artista con una profunda sensibilidad estética, que comienza un salto vertiginoso donde el silencio se hace metáfora, y la reflexión compañera de las largas noches. Tarek William Saab es una de las voces más singulares de la poesía venezolana, no es extraño que su recital en la FILVEN, se llenara de gente humilde que hizo largas colas para solicitar la firma del poeta como testimonio ineludible del afecto que se le profesa.

Su poética mantiene una vertiente, una especie de hendedura sagrada zurcida con los reflejos lúcidos de una poesía amorosa que transforma el cuerpo en imagen, que recorre la piel y expresa esa comunión santificada entre el cuerpo y el alma, con una impetuosidad que horada los más sublimes recuerdos de la infancia, y se asoma desde lo recóndito de la conciencia política.

Sus versos amatorios son intimistas e influenciados por la riqueza y la emoción de la lírica árabe, cuyas raíces se pueden encontrar, en la poesía pre islámica, los poetas de esa época "creían que en la mujer existía una potencia mágica y unas ondas que influían en el alma y en el cuerpo simultáneamente" (1)

En su obra el erotismo es una ceremonia, un ritual de búsqueda purificada e idealizada del cuerpo femenino como espacio de perfección, como lugar sagrado y religioso donde se puede ofrendar, y donde van a dormir los amantes después de todos los suplicios cotidianos "sin embargo/ poseemos el sentido del orgasmo y la contemplación/ por que la culpa unida a la belleza/ dormidos plácidamente en las plantaciones/ los amantes crecen libres de pecado.

Sus versos están adornados por la belleza isq, una especie de emoción desenfrenada que proviene de sus antepasados árabes, que en aquellos vastos amaneceres imaginaban a la mujer ideal y esperaban la consumación del sagrado acto de la entrega, en la cual el equilibrio universal de toda la emoción contenida en la magia del isq se hacía presente.

Es una poesía de una gran musicalidad y una sonoridad que nace de la exploración constante, que se hace intensidad sobre el arco de la piel, secreto y emoción íntima con raíces cercanas al movimiento árabe del amor Ibahí. Es en ese sentido una lírica de ritmo sensual con imágenes centellantes y tiernas sobre el placer sexual entre los amantes.

Hay en su erótica una especie de espiritualidad oriental, un bosque de imágenes que a través de la unión de adjetivos contrarios, tratan de conjugar el lenguaje y erotizar la melancolía y la nostalgia, es el combate de la inmensidad del sol contra el río. Es una búsqueda que recorre y ahoga el espíritu de quien Hugo Chávez bautizo como el poeta de la revolución venezolana.

Memorias de Gulan Rubani

VII

como cielo

que nos abate

y no cesa

de aullar

en un campanario

Mientras las

chozas y los pastos

de heno

y las bestias de carga

Y el trunco vergel

oran por la memoria

eterna de los montañeses

heridos

ensangrentados

bajo la nieve

1.- Mahmud Sobh, 1955, «La poesía árabe, la música y el canto», Anaquel de Estudios Árabes, Universidad Complutense, Madrid PELLAT, citado por Mar Gomez Renau en su ensayo "La poesía amorosa árabe y su influencia en el Andaluz"


 



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Luis Figuera


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