Retorno, cautiverio, contrabando y corrupción

En estos días de apremio con el tiempo para atender solo las tareas prioritarias, no era mi intención distraer momentos para este tema, pero las arbitrariedades y abusos vividas en carne propia, junto a otros compatriotas, la madrugada del sábado 13 de octubre en una alcabala de la Guardia Nacional Bolivariana, ubicada en Bejuma, sector "Punta Gorda", en los límites de los Estados Yaracuy y Carabobo, me obligan a escribir sobre esta denuncia, esperando sean corregidos en el futuro, los procedimientos para casos similares.

Salimos de Maracaibo para Caracas a las 6 pm., el 12-10-18 del terminal privado de la empresa Aeroexpresos Ejecutivos C.A, en una unidad de doble piso. En el Puente "Rafael Urdaneta", ordenaron bajarnos y miembros de GNB revisaron de manera manual (esta dañado el equipo de rayos X) todas las maletas de los pasajeros.

Después de pasar Barquisimeto, siendo aproximadamente las tres de la madruga, el Bus se estaciona. Suponiendo que estamos en una estación de servicio, me bajo buscando un urinario y es cuando me percato que es una alcabala de la GNB. Observe que el chofer conversaba discretamente con un efectivo militar, e inmediatamente me introduje en la unidad.

Transcurridas más de dos horas y media, sin que el transporte reanudara la marcha, ni recibir ningún tipo de información de lo que estaba sucediendo, empezamos a reclamar dentro de la unidad, al no poder bajarnos nuevamente, ya que la puerta de salida fue bloqueada.

Con los ánimos revueltos, poco antes de las 6 am, fue cuando por primera vez, subió un Guardia Nacional e informó que el bus estaba involucrado en un ilícito penal, sin ofrecer mayores detalles. Dijo que el transporte seria retenido y que estaban haciendo contacto con la empresa para efectuar un trasbordo. Sugirió que permaneciéramos dentro de la unidad a la espera de otro vehículo de Aeroexpresos Ejecutivos. Fue al amanecer cuando nos enteramos que en el maletero del chofer, se encontraba un cuantioso contrabando de cigarrillos.

Conociendo todos nosotros las limitaciones de esta línea (por falta de unidades solo tiene salidas de Maracaibo cada dos día), nos opusimos rotundamente a la solución ofrecida por el militar, y exigimos que el transporte llegará a su destino final a Caracas, y que en la capital practicaran el procedimiento judicial

correspondiente. Solicitud perfectamente posible (la ciencia del Derecho es la aplicación de la lógica y del sentido común), pero privo el criterio autoritario e indolente, siembre insensible a las penurias de los humildes, por lo general inocentes, en este caso de niños, adultos y personas de la tercera edad, que en una interpretación en extremo represiva de la Ley, nos privaron de nuestro derecho al libre tránsito, padeciendo largas horas de incomodidades injustamente.

Con la detención del indiciado y la incautación de la mercancía objeto del delito, son elementos criminalísticos, más que suficientes para aperturar un proceso penal. El autobús es una cosa inanimada, no susceptible de culpabilidad, por tanto resulta una temeridad ordenar su retención judicial, particularmente en estos momentos de severa crisis en el sector transporte por la falta de unidades operativas.

A las 7:00 am, entro a la unidad un teniente de la GN de apellido Rodríguez, diciendo que estaban a la espera de un Fiscal del Ministerio Publico, para iniciar la investigación penal. Personalmente me dijo que él era partidario de que el bus llegara hasta Valencia, y hacer el trasbordo desde allí, hasta caracas, pero un superior (capitán) se opuso. Se comprometió a gestionar

"colitas" hasta la capital, pero que debíamos tener paciencia. Varios, pagando 20 "soberanos", optaron por utilizar un transporte que apareció de pronto y se fueron hasta Valencia. En mi caso, logré embarcarme a las 10.30 am., en una buseta, viajando parado hasta Caracas, donde llegue pasadas la 1 de la tarde.

El procedimiento ejecutado en Bejuma, fue sumamente sospechoso y se presta para suponer un manejo doloso de Guardias actuantes. Como explicar un silencio cómplice de más de dos horas y media, desde el momento en que llegamos a esa alcabala, sin que los efectivos solicitaran inmediatamente requisita para todos los pasajeros y fueron solo directamente hasta el maletero del chofer.

Me comentaron algunos involucrados en este viaje que observaron, como hubo varios intentos de un arreglo amistoso y "bolivariano" (durante las horas de silencio. nocturnidad y cautiverio), pero que la negociación se cayó porque la oferta ofrecida para la transacción les pareció insuficiente.

Habría que investigar también a los funcionarios que efectuaron la requisa en el puente "Rafael Urdaneta". Como es que por sus narices pasan varios bultos de cigarrillo, sin que los hayan detectado.

*Abogado memorialista. alirioalmao@hotmail.com



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Alirio Almao

Abogado Memorialista.

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