Corrupción, dolo y descuido en el complejo Agroidustrial José Inácio de Abreu e Lim

Nací en El Tigre, corazón de la Mesa de Guanipa, el 15 de mayo de 1966, y durante mi infancia y adolescencia viví la magia de esa amplia sabana de más de 50.000 kilómetros cuadrados, en todos sus matices: seca por el verano, verde durante el invierno; sembrada de girasol, maní, yuca, patilla, frijol, maíz, sorgo y pasto para ganado. Hubo créditos efectivos entre 1975 y 1985, hasta después del Viernes Negro de 1983. Los productores se animaban a sembrar y cosechar. Así aprendí a manejar un tractor y a arar. En el Fundo Fuad, por ejemplo, los chamos del barrio Simón Bolívar de El Tigre recogíamos sacos de ají dulce para llenar camiones diariamente, que luego partían hacia el mercado de Coche, en Caracas, para provisionar la zona central del país. También la empresa Mavesa financiaba grandes siembras de girasol para obtener aceite vegetal. Salían gandolas de patillas muy dulces. El maní era una poesía. Recuerdo a ese chileno eterno llamado Segundo Pinto, en cuyo camión Dodge íbamos a cargar maní hasta los silos de Aguanca, para luego recoger con una escoba los granos sobrantes y asarlos.

Así viví la experiencia juvenil de ligar la poesía de la mano del poeta Helí Colombani (un hombre de ciudad prestado al campo), con la agricultura. Eso fue en la Cuarta República. Existían muchas tiendas agropecuarias (ZOOAGROCA era una muy famosa, detrás de la Clínica Orsina, regentada por el ingeniero agrónomo Publio Buitrago, gran productor, un trabajador ejemplar, ajeno a la política y noble amigo, digno de toda nuestra admiración). Después de treinta años todo aquello se volvió polvo. La Mesa de Guanipa, otrora zona pujante y vital para el desarrollo agroindustrial, se volvió polvo. El petróleo y sus vicios la diezmaron. La novela Oficina Nº 1 de Miguel Otero Silva fue sólo un retrato anticipado de su derrumbe y su ostracismo. Todo fue un sueño pasmado. Muy triste eso. Es la verdad.

El Presidente Hugo Chávez quiso rescatar ese sueño del verdor y la productividad, de la poesía en el follaje y la piel soleada del hombre guanipense, y fundó en la vía El Tigre-Pariaguán un gran complejo agroindustrial denominado "JOSÉ INÁCIO DE ABREU E LIMA", para honrar a un líder natural del Brasil, bajo cuya sombra se estableció ese convenio de asistencia técnica y financiera para la siembra de soya. Al comienzo hubo un revuelo, tan significativo como el remolino de viento, polvo y aguacero que se llevó por los aires los toldos del acto oficial de la inauguración. Unos primos míos trabajaron ahí varios años, y me echaron los cuentos del desmadre administrativo, de la ignominia, del robo descarado de mil cosas, de las órdenes superiores para el despojo, la falta de capacitación técnica, la arbitrariedad de sus jerarcas, las órdenes mampuestas y sobrepuestas, el tráfico de influencias, el pillaje, los daños intencionales de equipos y toda suerte de destajos de ese gran patrimonio material que debió producir enormes cantidades de frutos para la producción de aceite y leche.

Una nota de prensa aparecida en el diario regional Mundo Oriental, de fecha 8 de agosto de 2018 revela el cuadro de esta desgracia: Han desaparecido, sin explicación, en las últimas tres semanas 30 tractores (de factoría argentina, marca New Holland), y 16 pivotes (sistemas de riego central para el cultivo permanente), con una breve semblanza de lo que fue inicialmente este parque industrial: "Cuando en 2010 se inició este proyecto agrícola destinado a la siembra de soya, en 2.963 hectáreas bajo riego, comprendidas en 16 poligonales, se contaba con 85 pivotes, 70 pozos perforados; 123 tractores (30 New Holland, 52 Belorús 12/21 y 42 Belorús 15/21); 25 vagones, 8 vacuum, 3 camiones de perforación de pozos, 4 volquetas, 2 brazos Pickman, 1 camión cisterna con capacidad de 10 mil litros, 1 camión con compresores para la limpieza de pozos, 1 retroexcavadora, 13 encaladoras, 12 cosechadoras, 18 sembradoras y 16 rastras. De todo este inventario, no queda nada. Todo ha sido desvalijado. Quedaban 5 transformadores de 2.500 Kva traídos de México, que elevaban la corriente de 380 voltios a 13.800 voltios para 5 generadores Caterpillar, y fueron reventados para extraerles el cobre. También se han llevado pocetas y puertas. Trabajo que es facilitado por la falta de vigilancia".

Esas palabras corresponden a José García, contralor social y Omar Rodríguez, miembro de la contraloría y voceros del consejo de trabajadores de la Empresa Integral de Producción Agraria Socialista (Eipas) José Inácio de Abreu e Lima. Lo denuncian sensible y valientemente, para que llegue hasta los oídos del señor Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y su equipo de trabajo. Dicen en esa declaración que desde "el 19 de mayo de 2017, el proyecto agroindustrial José Inácio de Abreu e Lima, fue intervenido por la Superintendencia de Nacional Agrícola (Sunagro), pero consideran que esa intervención fracasó. En plena época de lluvias, no hay producción de nada".

Con fracasos como este fracasa la esperanza del pueblo y fracasa la revolución. Fracasa el Estado y fracasa el gobierno. Fracasamos los del hambre y fracasan los del poder. El país se hunde en la miseria por este tipo de ignominia. Tengo más de tres años denunciando esta situación puntual. Los tractores están en fincas de militares y personeros del gobierno en los estados Monagas, Anzoátegui, Guárico, Bolívar y más allá. El gobierno lo sabe. Debe saberlo el actual Fiscal General de la República, y ex gobernador de Anzoátegui, caro amigo poeta Tarek William Saab. Usted tiene hoy la sartén por el mango. Proceda poeta, sin miedo y sin mirar para los lados. La sabana y nuestros sueños de juventud os lo agradecerán. Si no lo hiciere, la historia os lo demandará. Tenga usted la seguridad de que será así.

Los señores García y Rodríguez aportan otros valiosos datos sobre esta inadmisible situación: "Pese a que en 2017 una comisión del Laboratorio Criminológico de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) por orden de la Zona Oriental de Defensa Integral (ZODI) vino y realizó una investigación, lo que condujo a que saliera la directiva anterior y entrara una junta interventora que aún vigente, con la intervención, la última flota de 30 tractores argentinos New Holland, supuestamente fueron sacados y entregados a productores agropecuarios. Pero nadie sabe a dónde están. La información que manejan es que los movieron de la empresa para garantizar supuesto resguardo. Queremos hacerle un llamado a la Fiscalía General de la República y al gobierno nacional; que se abra una averiguación con relación al presunto extravío de los bienes de la de la Eipas".

Este complejo agroindustrial suma al fracaso la injusticia, al dolo y la corrupción la falta de una política seria de trabajo y gerencia eficaz para trabajar la tierra y obtener su provecho racionalmente. Ese elefante blanco es una sombra gris bajo los cielos abiertos de la Mesa de Guanipa. Ahí se despide al personal sin justificación alguna, alegando la quiebra financiera. Ahí se cometen atropellos a mandoble. Ahí se suprime el servicio de transporte para que los trabajadores asistan a sus labores, viéndoseles en la carretera pidiendo colas para asistir a sus puestos de trabajo. Ahí se les humilla y se les ignora. Se vulneran sus derechos y se borra todo acto de legalidad. Ahí prevalece la anarquía y quién sabe cuántas anomalías más.

Lo señores García y Rodríguez aportan otros datos significativos en su denuncia periodística: "Sostienen que parece increíble, pero en los últimos años lo único que se ha sembrado en el proyecto son 200 hectáreas de maíz del Instituto Nacional de Investigación Agrícola (INIA -7) para semilla y 260 hectáreas de soya, también para semilla, iniciativa de un productor de la zona en convenio con la Eipas, con ganancia de 60-40 (60% para la empresa y 40% para el productor. Relatan que en cuanto a la soya hubo una pérdida considerable. No hubo la maquinaria para su recolección, ya que la plantación no creció lo suficiente. En la actualidad, un sindicato denominado EIP, procedente de Caracas, siembra algodón en las poligonales 4, 5 y 38, en convenio con la directiva de la Eipas. Es una contradicción sembrar algodón en una tierra destinada para granos", acotan. (Diario Mundo Oriental, El Tigre, 8 de agosto de 2018).

Presidente Maduro, hay una solución más patriota y honesta en esta situación. Parcele estas tierras y concédanos por tiempo provisional su explotación y uso, mediante créditos fiscalizados y de obligatoria cancelación, y usted verá usted otros resultados. Concédame a mí la posibilidad de un pivote de éstos, con al menos veinte hectáreas de tierra, los insumos y demás recursos, y verá usted como la poesía de nuestra Mesa de Guanipa surge como fruto provechoso, más allá de esa enorme corruptela que la ha diezmado. Si ahí sembramos nuestros sueños de infancia y adolescencia, hoy, a mis 52 años de edad me sobran fuerzas para echarle un camión a esta tarea tan indispensable para levantar este país del marasmo donde estamos hundidos por bribonadas, por ineficiencia, por vagabunderías, por oportunismo y por traiciones. Esta pequeña parcela es apenas una muestra de cuanto hay disgregado en todo el país bajo las artimañas del descuido y la ignominia.

Así mismo, aprovecho para hacerle saber a los personeros del gobierno, como lo he planteado durante varios años a través de aporrea.org, que se recupere de una buena vez la carretera El Tigre-Pariaguán, cuyos sesenta kilómetros de remiendos, baches y troneras son un permanente riesgo de muerte y escenario de mil tragedias humanas y materiales. Que se obligue a las trasnacionales del petróleo de la Faja Petrolífera del Orinoco, a PDVSA y empresas conexas, a mejorar esta vialidad tan indispensable para sus labores y las labores agropecuarias del oriente venezolano, para su total ampliación y asfaltado. Por último, sumo mi voto de repudio absoluto al intento de quiebre la constitucionalidad del país mediante el frustrado magnicidio del pasado sábado 4 de agosto. Que se castigue severamente ese tipo de fechorías. La democracia tiene caminos civiles muy definidos para acceder al poder, no mediante la muerte y el hambre. No mediante la basura y la traición. No mediante el odio y el asesinato.

 

 



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José Pérez

Profesor Universitario. Investigador, poeta y narrador. Licenciado en Letras. Doctor en Filología Hispánica. Columnista de opinión y articulista de prensa desde 1983. Autor de los libros Cosmovisión del somari, Pájaro de mar por tiera, Como ojo de pez, En canto de Guanipa, Páginas de abordo, Fombona rugido de tigre, entre otros. Galardonado en 14 certámenes literarios.

 elpoetajotape@gmail.com

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