La cara negra de la burocracia

Quienes somos chavistas de corazón, desde el fondo de alma y hasta nos peleamos con alguna gente para defender al gobierno, al proyecto del comandante Hugo Chávez, la utopía del bien social de los invisibilizados y todo eso que nos suena a socialismo siglo veintiuna, dormimos de manos amarradas y amanecemos enlodados en un gran charco amarillento, cuando no empapados de lágrimas y cólera. Empezaré por mi caso personal y luego abordo otros detalles muy lamentables y tristes.

Me jubilé como docente de la Universidad de Oriente el agosto de 2016. Desde entonces busco qué hacer para trabajar en otra cosa que no sea la docencia. 25 años más la ñapa fueron suficiente. Tengo 51 años recién cumplidos y un doctorado a cuesta. Todo a punta a que soy un buen candidato para trabajar como académico en Ecuador, Chile o Argentina. Eso ni lo pienso. Amo mi país y aquí me quedo.

Solicité una parcela ante el INTI Nueva Esparta. Me la "asignaron" hace un año y nunca me la entregaron. Me cansé de ir y venir a esa oficina a nada. Sólo veía la media docena de perros echados bajo las matas de caro y de mago. El personal muy amable, gentil y afable, pero ahí muere todo. Adiós sueño de sembrar ají, berenjena, yuca y plátanos. Hace dos semanas peregriné una semana entre el Banco de Venezuela y el Banco Bicentenario para un piche préstamo personal de Bs. 1.300.000 para empezar a vender maíz trillado, casabe y frijol comprados en la Mesa de Guanipa. Cumplo con todos los requisitos pero tengo muy poco manejo de saldo en esas cuentas. ¡Claro, obvio!. Gano Bs. 86.000 quincenales y me los pagan en el Banco Mercantil. Esa es mi única entrada de dinero.

No robo a nadie, no soy corrupto, no soy burócrata institucional, no tengo créditos, ni empresas ni estoy enchufado ni soy guarimbero de la oposición. Soy eso que llamaban antes un "pobre pero honrado", aunque el poeta Gustavo Pereira nos ha aclarado bien esa frase. Es absolutamente absurdo y negativo decir "pobre pero honrado" , por cuanto la honradez no es exclusiva de los pobres, pues hasta los ricos tienen el deber moral de ser honrados. Sin embargo, nadie dice "rico pero honrado", "millonario pero honrado", "gobernador pero honrado", "alcalde pero honrado" "ministro pero honrado". Dentro de nuestra revolución estos últimos términos pesan más que la conciencia. No nos engañemos.

Como una última alternativa a mis penurias acabo de registrar una firma personal. La tengo metida dentro del bolsillo para pasearla por las calles, puesto que sin fondos, sin créditos y sin financiamiento, ¿qué hago? Tengo 23 obras o texto literarios concursando en España, México y Colombia, a ver si pesco un premio de mil euros o mil dólares. He sido finalista en cinco oportunidades, pero aún no gano nada. Sólo dos textos publicados en Nueva York y un cuento en Viena, Austria, traducido al alemán.

Esperanza del pobre, de los soñadores. Siempre miro al cielo y creo en Dios. Hago mi mejor esfuerzo y trato de escribir bien, ser ingenioso, producir algo inteligente, pero al paso que camina la literatura no salen cayos en los pies. Aquí en Venezuela no vale la pena concursar. Pasamos dos años escribiendo un libro y si gana un premio pagan a lo sumo cien mil bolívares. Con eso sólo se pueden comprar una resma de papel (Bs. 30.000), un pollo (Bs. 25.000), un litro de aceite (Bs. 15.000 y un kilo de arroz (Bs. 10.000). El resto para la bolsa del Clap, si acaso. No alcanza para una cerveza. Muy triste. Los escritores, los poetas, no valemos nada en términos monetarios. No vivimos del libro. La poesía no paga, Es como el crimen de antes, que no pagaba. El crimen de ahora sí paga. Para muestra el botón de los guarimberos, bien tarifados por la oposición.

Aparte de mi triste referencia personal, a más petulante y desagradable para mi incauto lector de aporrea, paso a referir una caso relativo a la burocracia oficial, que sí es penoso y vergonzoso. Implica a Pdvsa, nuestra empresa bandera. Mi amigo equis es hijo de un prominente intelectual que ha dado su vida, sus ideales, su mejor palabra, sus mejores sueños, su más caro valor ético y moral por esta y todas las revoluciones de la dignidad humana. Innecesario e imprudente decir su nombre. No ha pedido nunca nada al gobierno, ni siquiera cuando Chávez lo llamaba y lo sentaba a su lado en cadena nacional. Es un señor modelo, mi guía, mi hermano mayor. Su hijo, a más trabajador, HONRADO con mayúsculas y por tanto mi hermano también, le ha realizado trabajos con su empresa a PDVSA. Las pérdidas son millonarias. Enormes. Pdvsa tiene 15 meses sin pagarle un centavo de las obras que mi amigo le ha hecho. Se le secaron los pies de tanto ir a cobrar a Caracas. Le peor de todo es la confesión de una funcionaria: "Señor X-X, olvídese de esa plata. Pdvsa no le está pagando a nadie. Esos reales suyos delos por perdidos". Dios mío, esto no puede ser.

A mi amigo no le ha quedado más que vender y vender lo que tiene para pagarle a sus obreros, secretarias y proveedores. Sólo le resta vender su camioneta personal, un camión Chevrolet 350 año 2011 en perfecto estado y la casa, que también la va a vender para pagar deudas. No aguanta esto. Tiene 50 años y ya la hipertensión lo arropó en su manto negro. Hasta la taquicardia lo anda molestando. Yo por suerte aún no soy hipertenso y mi flaco corazón funciona como el corazón de un pollito. Ojalá aguante a ver si la Opsu me paga mi mísera jubilación en el año 2024. Apenas están pagando las jubilaciones del años 2012, con los Petrorinoco. Según me tocan 8.000.000 de bolívares entre prestaciones sociales e intereses se pasivos laborales. Eso equivale a 1.000 dólares. Dentro de cuatro años serán ya 200 dólares. Qué vergüenza. Un chavista hambreado y esa es la esperanza. Ese es el precio de la honradez y la dignidad.

Lo que más lamento es que mi madre, tan pobre la pobre, tiene 70 años y yo sueño con darle la mitad de esa plata para que no la termine de matar el hambre. Ella trabajó 27 años de bedel en El Tigre, limpiando pisos en las escuelas como una burra, para educarme, y hoy día ni ella ni yo podemos comernos una arepa con nuestros sueldos. Qué humillación más grande para dos trabajadores. Súmenle, hermanos, que mi madre es analfabeta. Nunca quiso que la enseñara a leer y escribir porque eso le hace "doler mucho la cabeza". Esa es la humildad, esa es la pobreza. Esa es la verdad.

¿Cómo un joven empresario y un joven académico universitario (ambos chavistas), terminan en este estado; como una anciana de 70 años, analfabeta y pobre, acosada por el hambre?

Camarada Presidente Nicolás Maduro, párese frene a mi país en cadena nacional, y si lee estas verdades, respóndame. No quiero que ningún otro burócrata me responda, sólo usted, con la canción de Alí Primera de fondo que dice "¿Pa dónde habrá que coger?". Honestamente no sé pa dónde habrá que coger. Esa es la verdad. Una vergüenza nacional.

Cómo te extraño mi Comandante Eterno. Hasta en mis sueños. Porque con los guarimberos asesinos ni para sacar piojos.



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José Pérez

Profesor Universitario. Investigador, poeta y narrador. Licenciado en Letras. Doctor en Filología Hispánica. Columnista de opinión y articulista de prensa desde 1983. Autor de los libros Cosmovisión del somari, Pájaro de mar por tiera, Como ojo de pez, En canto de Guanipa, Páginas de abordo, Fombona rugido de tigre, entre otros. Galardonado en 14 certámenes literarios.

 elpoetajotape@gmail.com

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