Sobre el MPP para los Pueblos Indígenas, una iniciativa acertada, condenada a naufragar

Definiciones pendientes
Dos problemas fundamentales han condenado al fracaso al MPPPI:

1) la ausencia de una visión integral con soporte científico sobre la existencia de nuestros pueblos originarios, y en consecuencia...

2) la falta de formulaciones claras de políticas públicas para asumir en su complejidad el diverso fenómeno indígena en Venezuela.

Lamentablemente hemos sido testigos de la reproducción casi mecánica de los viejos vicios de la sociedad burguesa y la falsa democracia: asistencialismo improvisado, tutelaje irrespetuoso de la ancestralidad, corrupción, piratería cultural, burocratismo e ineficacia política.

El "centralismo burocrático" conflictuó las demarcaciones y las hizo fracasar. De esos fracasos surgieron conflictos intra-etnias e intersectoriales que llevaron a la muerte de varios líderes yukpas (caso "Sabino-Chaktapa") y otros luchadores sociales. Las carencias de políticas públicas se traducen en enfermedades como la amibiasis que avaba de matar al sabio barí Benito Askerayá, una pérdida muy dolorosa que pudo evitarse con facilidad.
Basta confirmar que la miseria extrema que el Mayor Hugo Chávez vió en los indios llaneros durante la década del ochenta, aún se pasea sarnoza por la plaza de Elorza pidiendo pan.

Esa falta de liderazgo llevó al despelote de autoridad entre el pueblo pemón (hechos violentos del 2013-2014 y pérdida de elecciones por primera vez en 2015) que devino en violaciones de las leyes y peligros inminentes respecto a la soberanía nacional y el reconocimiento del Estado; o la "wayuización" de toda indianidad, empoderando a sectores indígenas afiliados a los enemigos de la Revolución, que nos han estado acechando desde fronteras y vecindades hostiles.

Ojo con el Mapa de Pueblos Indígenas que maneja el MPPPI, defectuoso en su concepción cartográfica, y peligroso por cierta intencionalidad de inflar la presencia de ciertas comunidades en zonas que no corresponden a sus hábitats ancestrales.

Estructura
Una ligera revisión de la estructura de este ministerio nos coloca ante la evidencia de la gran ignorancia que se tiene sobre nuestros pueblos originarios. Pero también sobre un tipo de tutelaje burocrático que en sí mismo trunca los objetivos de la Revolución respecto de hacer justicia a estos olvidados y marginados reductos del ancestro venezolano.

(Viceministerio del Poder Popular Indígena del Territorio Comunal de Sierras, Cerros y Ríos de la Selva Amazónica; otro para Caños, Bosques y Raudales del Amazonas; otro del Delta, Montañas, Costas y Manglares; otro de Zonas Urbanas; otro de la Península, Desierto y de Aguas; otro de las Sabanas y Morichales Llaneros; otro de la Sierra y Cordillera Andina; y otro más de Valles, Sabanas y Tepuyes. Son 8 en total)

Este organigrama pareciera más adecuado a un tema de fenómenos geográficos, paisajes ecológicos o destinos turísticos. Además de errónea es confusa, cuando mezcla o separa caprichosamente ríos y caños, o sierras y montañas, como si no fuesen componentes de un mismo fenómeno ambiental; o cuando usan el genérico "Península", sin precisar a cuáles de las cuatro penínsulas más destacadas del país se refiere. Aqui se nota una torpe impresición de criterios, y una falta de nociones antropológicas elementales, que hubieran permitido, por ejemplo, organizar una estructura ministerial según agrupaciones linguísticas y cosmogónicas; o, incluso, aplicando categorías más comunes, agrupar pueblos según la división político-territorial.

En el primer caso, partiendo de los troncos linguísticos y afinidades culturales, tendríamos un trío de viceministerios para arahuacos, caribes y otras etnias minoritarias.

En el segundo supuesto, sólo habría que destinar un viceministerio (desconcentrado) para las entidades estadales con presencia ancestral de pueblos originarios; a saber: Amazonas, Anzoátegui, Apure, Bolívar, Delta Amacuro, Monagas, y Zulia. Una variante más gruesa de esta organización territorial sería por regiones: Sur, Oriente y Occidente.

Sin embargo, en mi opinión, el MPPPI debería organizarse en torno a las grandes definiciones del Buen Vivir y de los preceptos establecidos en la CRBV de 1999. Por ejemplo, contar con tres viceministerios que atendiesen en forma especializada: a) hábitats, recursos naturales y economías; b) cosmovisión, idiomas y saberes; y c) bien común y futuras generaciones.

Corrupción
Un solo caso que ilustra la falta de transparencia y el autoritarismo con que se han manejado los dineros públicos en este ministerio lo constituyen los mal llamados "Centros Chamánicos", edificaciones a las que se opusieron las comunidades por inservibles e inconsultas, pero que fueron ejecutadas a medias malbaratando los recursos que bien pudieron servir a instalaciones para el buen vivir, la producción o la educación en predios indígenas. Allí están esos "elefantes blancos" en Toromo, Cojoro y otras localidades, sin saber para qué se usarán.


Sólo la verdad histórica forma pueblos libres.


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Yldefonso Finol

Economista. Presidente de la Comisión Nacional de Refugiados. Militante chavista. Poeta. Escritor. Ex constituyente.

 caciquenigale@yahoo.es      @IldefonsoFinol

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