Ni tan viejo, pero tan poco tan malo. Es tiempo de los buenos ejemplos, de educar

Todos los años son malos y buenos. El año viejo vuelve en el nuevo. Solo que, del año que pasa nos queda el último sabor que probamos. Y sí, este último fue amargo. Pero no todo es tan malo, inclusive este sabor amargo que nos ha dejado el año en la boca pudo ser un astringente para no vomitar.

Dicen que no hay mal que por bien no venga, y estamos de acuerdo con este decir, precisamente por su sabor trágico. De cara a la muerte hay que aprender a vivir, y vivir bien. Por eso dicen que hay que sacar de las crisis lo mejor, cuando ella nos avisa que estamos perdiendo músculos, facultades importantes, habilidades, destrezas, físicas y mentales, instintos adormilados, neuronas en coma, a punto de fenecer y desaparecer de la red de la inteligencia. Sin una crisis, también nosotros nos podemos idiotizar. Porque lo que vale en la vida es la vida misma, es la salud, es la fuerza necesaria para realzar cosas, conscientemente. Mucha "felicidad" mucha pasividad no es buena para la vida, es más bien un síntoma de quererse conservar para la otra que no existe, o simplemente nadie conoce, o viviendo todos los días uno igual al otro, vegetando. Los humanos como todos los seres vivos también somos animales de instintos básicos y debemos ejercitarlos, ponernos a tono en cada oportunidad, la resistencia nos mantiene en pie y despiertos, no humillados, no abatidos….

Esta amargura también es relativa. Mucha gente se queja en voz alta y suele suceder que otras hacen coro en su sentimiento y su empiecen a quejarse también. Pero, en general este pueblo es optimista en lo calmado, la calma de un individuo anestesiado, abatido. Aun así, se fueron por los cauchos y la caña ¿Qué espera Diosdado de la gente en San Félix o Guadualito? ¿Cuáles son los ejemplos que recibe de sus líderes?( ¿Desde cuándo Diosdado no comprará un caucho?) Claro que no es hambre; eso es lo que dicen los pendejos de Voluntad Popular, que tienen que seguir el guión de sus patronos del norte. Pero sí son insatisfacciones de cosas materiales.

No obstante quienes saquearon licorerías y caucheras sí son pueblo, ese mismo pueblo que Diosdado y todos desde la dirección del partido (solo para entendernos) invocan a cada rato como una entidad insustancial. Es el mismo pueblo al cual le acaba de regalar un taxi Nicolás Maduro, solo porque le dio la gana, así de fácil, sin reflexionar ¿Y el resto de la gente, acaso no quiere el suyo? ¡Bonito ejemplo!….

Esos saqueadores de cauchos y de licorerías son hijos de Maduro, así se arrechen. Él es el de los "malos ejemplos". Si a mí me tocara saquear hoy también iría por lo más caro, lo más difícil de comprar y más valioso…. Y licor, que está carísimo… Nuestros líderes no nos han educado mucho que se diga.

¡De cuando a acá los venezolanos somos abstemios! Tenemos cultura de tomadores, para exportar: estamos en las estadísticas de los más grandes consumidores de güisqui: dentro de los productores de los mejores rones del mundo (como si no consumiéramos ron… ¡ah Diosdado!); el Cucuy, ¡De exportación! Pero están "intomables", o sea, incomprables. ¡Qué idiota ridiculez los atacó para condenar a la gente por robar cauchos y aguardiente! ¡Acaso iba a ser distinto con la comida! ¡Los iban a perdonar!... Si lo hubieran hecho solo por comida hace rato que Maduro estuviera esperando, ¡durmiendo! en la embajada China.

La hipocresía es muy brava. Resulta que los líderes de la revolución no toman alcohol, no necesitan cauchos, son austeros, sencillos, andan en las calles llenos de pueblo, sin guardaespaldas, llenos de amor, no saben lo que es una camioneta blindada, o una simple camioneta. Resulta que el gobierno no ha comprado nunca una camionetota para que sus directores y gerentes las vuelvan mierda en un instante, que en segundos se las reponen nueva. Resulta que eso es pura mentira. Exageraciones, cuando mucho, sí, una camioneta,… ¡pero no un CAMIONETOTA!… Vamos Diosdado, para reírnos en Venezuela todos estamos autorizados y preparados, y esa falsa circunspección combinada al eterno moralismo ridículo que la oculta, que pretende ocultarlo todo, da risa, se le nota la costura, se les ven las pantaletas.

Pero volviendo al lado bueno del año, este está donde hay resistencia al tedio, a la calma que solo produce en nosotros insuficiencias para rebelarse contra una humillación total, la humillación del esclavo. Acostumbrarse a todo; tolerar todo nos mata. Claro que uno no espera que la "resistencia" sea asaltar una cauchera o una licorería, eso es solo una pequeña muestra de lo que llegamos a ser sin educación, sin valores fundamentales. La rebelión que uno espera es dentro del gobierno; quienes tienen que despertar para que no se desaten los demonios de la población, y que el "todos contra todos" del egoísmo capitalista llegue a ser una realdad de muerte en las calles. ¡Que despierten los que fungen de líderes! Y que no se desaten sus propios demonios, como en su sueño de terror, y se disimule un exterminio de corte fascista, con tonterías, otro 27 de febrero de violencia y muerte.

 

 

 



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Héctor Baiz

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