Pildoritas 138 (año VI)

Me lo contó alguien que no podía creer lo que estaba viviendo en carne propia

Tengo mi oficina apenas a unos metros de una UBCH, que funciona en casa de su vocera, hemos hecho como es lógico, por la coincidencia en ideales revolucionarios, una amistad que nos ha llevado a tener la confianza suficiente para intercambiar opiniones, entablar conversaciones sobre diversos temas, entre los cuales no falta el de la mutua preocupación por hechos que a todas claras perjudican al Proceso Revolucionario y más en estos momentos en que personas como ella se han dedicado casi que a tiempo completo a colocar su granito de arena con el objetivo de rescatar San Cristóbal de las garras de una derech, que inexplicablemente se aferra en el poder por el poder y mantiene la ciudad en el abandono, pero que a pesar de ello sigue obteniendo triunfos.

Cuando en al última vez que conversamos, le manifestaba mi inquietud, me dijo que lo que sucede es que la gente se fija más en la conducta de los gobernantes que en su gestión y que aquí lamentablemente suceden a diario muchas cosas que lo que logran es estimular la rabia de la gente contra el gobierno y me da un ejemplo, que en verdad da ira e impotencia por saber que situaciones como esa, sucedan aun con la prédica anticorrupción desde los mas altos niveles oficiales.

Voy a tratar de contarles de la manera más fiel posible, lo que esta dirigente me contó y que vivió en carne propia, no fue que se lo contaron..

Todo comenzó cuando recibió una llamada de una hermana que estaba al cuidado de una bodega de su mamá quien para esos días estaba de viaje y se había llevado en su carro la llave del sitio en donde se guarda la mercancía que sirve para reponer la que sale de los anaqueles por venta, mercancía que no era por cierto, tanta como para acusar de acaparamiento a nadie, en la llamada le pedía que acudiera a ayudarla porque unos efectivos de la Guardia Nacional, la estaban amenazando, mostrándoles unas esposas, con llevársela detenida, si no les daba la cantidad de 5 mil bolívares, lo cual tuvo que hacer para no ir detenida, ante la imposibilidad de poder mostrar el depósito por no tener las llaves, al rato y antes de que los extorsionistas se retiraran, llegó un familiar con la llaves y abrió el depósito, lo cual aprovecharon los funcionarios para cargar con todo lo que encontraron y trasladarlo a INDEPABIS, donde se comprobó que todo estaba en regla y le devolvieron la mercancía a sus legítimos dueños, que no eran las únicas victimas y entre las cuales se oía el comentario de que no sólo a varios les había tocado pasar por lo mismo, sino que cuando les devolvían al mercancía era con faltantes, y que algunos habían visto cuando montaban la que escogían para llevarse en la camioneta que usa la directora del organismo. También se supo que cada vez que la Guardia Nacional tenía algún acto o alguna celebración, muchos comerciantes eran raqueteados con cajas enteras de refresco y otros insumos.

Ante esto que les cuento, cualquier persona que esté en esta Revolución, tiene que sentirse afectada como lo estoy yo actualmente y lo más grave es que esas cosas siguen sucediendo, porque a las victimas les da miedo denunciar, a sabiendas de que aquí en frontera pueden suceder cosas impredecibles. No digo más, “a buen entendedor pocas palabras bastan”.

La persona que me contó lo que tuvo que vivir tiene los nombres de los funcionarios y del superior, un capitán, que les daba las órdenes vía celular pero no se atreve a denunciar.

Ojalá y ésto, aunque lo dudo, sea leído por alguien que tenga posibilidades de hacer algo para que delincuentes uniformados, como éstos, no sigan cometiendo impunemente sus fechorías, que como le oí hace unos días al Vicealmirante Cabrera Aguirre en su programa, son la rendijas por las cuales se fugan los votos “revolucionarios”, algunos para no sumarle y más bien restarle al proceso, porque se abstienen y otros sin capacidad de entender que no es culpa de éste y que con su actitud lo que hace es contribuir al hundimiento de lo que se ha convertido en la esperanza, sobre todo de los pobres, deslizan, por rabia, o por dejarse convencer por aquello que llaman “voto castigo”, su apoyo en beneficio de quienes, de triunfar, serán sus victimarios, cuando ya no habría tiempo, ni manera de rectificar.-

Por ello repito, no sólo lo que yo he escrito en varios de mis artículos sino otros colaboradores también; “Que bueno sería que en cada organismo fuese obligatorio leer Aporrea”, porque por allí podrían enterarse, sobre todo los funcionarios con funciones expresas contra la corrupción, para poder llegarle a mucho delincuente con uniforme, o con carnet, que cometen sus fechorías con absoluta impunidad.

Lo anterior sucedió, por cierto, en la Parroquia La Concordia, la más grande y la que más votos aporta para la elección de Alcalde y Concejales del Distrito Capital, en la cual hechos como este se repiten por cientos, inexplicablemente en estos días previos a un muy importante evento electoral.

Ahora pongámonos a pensar si lo que aquí les narro, se lo sumamos a las colas en los supermercados, sobre todo los oficiales (MERCAL, PDEVAL, BICENTENARIIO) , a la especulación y desabastecimiento, al sabor amargo que le queda a quienes no logran a tiempo comprar los útiles escolares en las ferias escolares, en las cuales todo se agota como por arte de magia , y muchos se aprovechan para comprar y revender, por lo que se tiene que terminar en manos de los expendios privados que abusan de los precios sin control.

La verdad que encima de lo que representa el adversario, que se ocupa de difundir como argumento, la ineficiencia visible en estos y otros casos, la revolución tiene que lidiar con enemigos sin conciencia que desde dentro del Proceso, están empeñados en matarla lentamente, especialmente aquí en la frontera donde, mientras se cometen desafueros como el que aquí narro, pasan al vecino país millones de kilos de alimentos por las trochas o no, gasolina y otros rubros, que sumados al acaparamiento nos tiene a los tachirenses sufriendo por una paca de harina de maíz, por ejemplo.

Soluciones las hay, solo que hace falta voluntad política para investigar, descubrir las mafias enquistadas en organismos oficiales con participación de funcionarios de alto rango y mucho poder, y someterlas al imperio de la Ley frente a todos los venezolanos, para que sirva de escarmiento a quienes aun se mueven en el lodo del enriquecimiento fácil a costa de los más necesitados.-



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Saúl Molina


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