La ineficiencia de las instituciones, el Banco Industrial de Venezuela y otras menudencias

Quien en este país no ha tenido la desgracia de asistir ante cualquier institución del estado para solicitar un servicio, hacer una petición, averiguar un requisito o adquirir un bien y se ha topado con la ineptitud e ineficiencia que desafortunadamente caracteriza a una parte de las instituciones del Estado Venezolano?

Quien ha sentido la frustración de tener la razón y sin embargo no poder resolver un  trámite porque la cofradía de ineptos que dirigen bancos, ministerios, empresas y oficinas del estado simplemente no les da la gana de actuar por los motivos más inverosímilmente absurdos?

Quien no ha deseado tener por cinco minutos y al mismo tiempo al comandante Chávez y al responsable de ese ministerio, dirección general, banco, entidad u oficina pública para decirle al comandante el pésimo trabajo que algunos burócratas están haciendo en las instituciones que dirigen para que éste les dé una buena revolcada y acto seguido los eche de esos puestos que malamente ocupan?

Existe un caso que creo que es ya un clásico: El Banco industrial de Venezuela, una institución financiera que al parecer no tiene doliente, que ha sido gerenciada por un montón de ladrones que –en nombre de la revolución y el socialismo, por cierto- se han dedicado a quebrarlo para luego reflotar y colocar otro sinvergüenza que agrave mas la pésima calidad de servicio que presta y la situación de esa entidad financiera.

No entiendo cómo es posible que luego de tantos años de fundada esa institución, ésta se encuentre en tan deplorable situación, no solo el estado físico de descuido en que se encuentran buena parte de sus pocas agencias, sino el pésimo trato que  algunos de sus empleados y la falta de entrenamiento que en ocasiones estos demuestran sin ningún tipo de disimulo en lo que respecta al manejo de los sistemas computarizados y la información de los productos y servicios que supuestamente ofrecen.

En mi caso particular, hasta un trámite tan simple como cambiar la tarjeta de debito por una de chip ha sido una odisea, digna de las novelas de julio verne, y esto porque el personal de la oficina de la carlota no contaba con el entrenamiento para el manejo del programa que imprimía los datos en los plásticos correspondientes, este “detallito hizo que un trámite que normalmente con unas tres o cuatro personas por delante se debería hacerse en una hora o tal vez noventa minutos, tardó en aquella oportunidad TRES HORAS Y MEDIA, y para colmo la tarjeta salió mal impresa.

Posteriormente solicité hacer uso del cupo cambiario a través de la tarjeta de crédito y a pesar de que la providencia de Cadivi que regula este tipo de solicitudes taxativamente le da a los usuarios un plazo de 20 días máximo y 5 días mínimo para consignar los requisitos ante el agente cambiario (el banco), resulta que en el Banco Industrial hay que hacerlo con 10 días de antelación, porque  ES UNA NORMATIVA INTERNA y a los genios que se les ocurrió implementar esa medida (que no sabemos si es por la ineptitud que lo acogota) no se les encendieron las neuronas para por lo menos hacer del conocimiento a los pobres y desgraciados clientes de este banco –como yo- sobre esta absurda decisión, que por demás viola lo que establece la normativa vigente.

Por otro lado y para “engordar” esta lista, tengo más de tres años sin chequera y no puedo solicitarla en una oficina de la ciudad en donde vivo (Caracas), porque debo hacerlo directamente en la oficina donde fue aperturada la cuenta, es decir, para el personal de este banco es una novedad extraordinaria dar una instrucción para un cambio de dirección y que las chequeras lleguen al destino donde solicite el cliente, creo que es algo que podría hacerse por teléfono o a través de un correo electrónico y actualizar una lista de direcciones para corregir o actualizar estos datos, me pregunto: será que para esta gente algunas bondades de la tecnología son inutilizables o desconocidas?

Podría de igual manera hacerlos perder el tiempo o entretenerlos con la aventura que implicó retirar mi tarjeta de crédito renovada, tramitar un reclamo y otro par de de frustraciones mas que no vienen al caso contar. El punto es que si estamos en Revolución, si hace casi cinco años el comandante trazó una línea de revisión, rectificación, y reimpulso, por qué aún tenemos instituciones que desdicen de nuestra calidad revolucionaria? Que no han parado ni medias bola a las directrices del Comandante? Que denigran con hechos el país que queremos construir? Como un carajo como yo, que apoya este proceso sin medias tintas y reconozco los errores que la dirigencia y nosotros mismos cada día cometemos, defiendo las expropiaciones, la compra de instituciones, la creación de empresas del Estado ante cualquier venezolano opositor si con ejemplos como el Industrial me dejan sin argumentos?

Pero la pregunta de las diez mil lochas: hasta cuándo vamos a mantener a una catajarra de chulos que porque poseen algún conocimiento técnico –o mas bien verborrea técnica-, o porque son los hijitos, los primitos, o el panita que se cayó a birras en la universidad, con el ministro, viceministro, director, etc, o porque simplemente le jala bolas duro duro al comandante, entonces dirigen instituciones que son estratégicas para el Estado? Hasta cuándo vamos a seguir llenándonos de mas Miquilenas, mas Badueles, mas Alfredos Peñas, mas salta talanqueras que son muy revolucionarios-chavistas-marxistas-leninistas, maoístas-fidelistas- mientras estén encamburados en una institución pública chupando del patrimonio que pertenece a todos los venezolanos?

Cuantos compatriotas han dejado de creer en nuestra causa precisamente por cabronear desviaciones como esta, cuantos votos vamos a seguir perdiendo por elementos que nunca han hecho absolutamente nada por la Revolución Bolivariana? Acaso no ha sido suficiente con las señales que representaron la derrota de la Reforma Constitucional de 2007 y la victoria chiquita en las elecciones parlamentarias de 2010? Aquí no es que el escualidismo ha “aumentado exponencial y sorprendentemente” su caudal electoral, es que la revolución y el chavismo los ha perdido y no sin razón, esos votos no emigraron, esos votos simplemente se apagaron. Tanto valen estos chulos de la burocracia oficial para poner en riesgo nuestra revolución?

Es hora de sacudirnos estas lacras de nuestras filas, si de verdad queremos que este proceso trascienda mas allá de nuestra época es tiempo de realmente profundizar los cambios que nos hemos propuesto como pueblo y enseñarles a estos “intocables” quienes son los que realmente tienen el poder.

 juangomez44@hotmail.com



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Juan Gómez Muñoz


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