Este domingo 9 de julio arribarán a la Base Aérea Libertador (estado Aragua) los cuatro helicópteros de combate Mi-35 que adquirirá el Gobierno venezolano al Gobierno de Rusia.
Las unidades serán recibidas por el general de Brigada Víctor Sánchez Croes, comandante de la Aviación del Ejército y quien encabezó la misión venezolana, integrada por 40 oficiales, que recibió el entrenamiento técnico sobre el manejo de las aeronaves en Moscú.
El Mi-35 fue sometido a control perceptivo y es un helicóptero de combate con capacidad antitanque, apoyo de fuego, el cual puede trabajar bajo neblina, puede detectar el calor durante el día y la noche, tiene visión nocturna, aterriza en terrenos difíciles y puede transportar tropas y heridos. Estas aeronaves serán destinadas a las unidades de la Fuerza Armada Nacional (FAN) desplegadas en la zona fronteriza.
Debido a que son consideradas armas letales, en Rusia llaman a los Mi-35 cocodrilos, nombre que fue tropicalizado por los oficiales venezolanos que los bautizaron como “pirañas”, aunque oficialmente el sistema llevará el nombre indígena de Caribe.
Estos helicópteros se encuentran operativos en más de 30 naciones del mundo. Además de la Federación Rusa, son empleados en otros países europeos, latinoamericanos, europeos, asiáticos y africanos.
Inicialmente, se esperaba que estos helicópteros fueran exhibidos en el desfile del pasado 5 de julio, pero de acuerdo con lo informado la semana pasada por el comandante general del Ejército y ministro de la Defensa designado, general en jefe Raúl Isaías Baduel, detalles legales relativos a la exportación e importación en nuestro país postergaron su arribo a Venezuela.
Por otra parte, el Ejército venezolano ejecuta el proyecto Pemón, el cual incluye no solamente la adquisición de los helicópteros rusos, sino también la construcción de un Centro de Mantenimiento, un Centro de Simulación y un batallón de helicópteros multipropósito.