Los trabajadores del diario El Globo agrupados en el sindicato están dispuestos a llegar hasta el final , (respetando las leyes de la República Bolivariana de Venezuela) en sus justas demandas laborales ante el empresario Nelson Mezerhane quien tiene un año sin presentar siquiera una propuesta.
La actuación del empresario ha sido una total negativa a pesar de que existe una contratación colectiva firmada el 7 de agosto de 2002. Fue precisamente en esa fecha cuando los trabajadores del diario El Globo quienes hacían guardias lo fines de semana y nocturnas sin que les fueran canceladas lograron el pago de las mismas.
El señor Mezerhane tampoco respeta lo estipulado en la cláusula siete del contrato en la cual se precisa que “LA EMPRESA conviene en dar estricto cumplimiento a las disposiciones legales con respecto a higiene, ambiente, seguridad industrial vigentes en el país”
Sin embargo, los trabajadores de El Globo laboran en una planta física cuyo techo cuando llueve está a punto de desplomarse. Los chorros de agua tienen que ser recogidos por las papeleras. Igualmente, el cableado eléctrico adolece de mínimas condiciones de seguridad y los baños están en un total descuido. Las computadoras y el sistema apenas funcionan y al aire acondicionado no le han hecho mantenimiento desde hace años.
DUEÑO DE MAS DE 5 MIL MILLONES
El empresario Nelson Mezerhane, quien les niega el incremento salarial a los trabajadores amparados en el sindicato ha señalado que la empresa está en quiebra y por lo tanto está dispuesto a cerrarla. Se difundió en un principio que la misma sería cerrada el 28 de febrero si los trabajadores persisten en sus demandas. No obstante, no se ha atrevido a violar hasta el presente la legislación venezolana cerrando una empresa cuando está en plena discusión del contrato colectivo con carácter conflictivo.
También se amenaza a los trabajadores con que reducirán al personal y lo mas absurdo fue que se coaccionó y presionó a un grupo para que firmaran una carta en donde quedaría en evidencia quienes estaban con la empresa y quienes nó. Por cierto los que nos firmaron no cobraron su salario antes de carnaval, mientras los que si estamparon sus rúbricas fueron “premiados” con su salario y dos entadas a Avila Mágica.
También se ha intentado establecer rencillas entre los trabajadores agrupados en el sindicato y los empleados que no lo están, difundiendo que por “culpa” de los primeros, 126 familias quedaran en la calle y desamparadas.
Lo sorprendente es que el señor Mezerhane ocupa el puesto número 16 de las 50 familias que tienen mayor poder económico en Venezuela. Tiene un patrimonio de 5 mil millones de dólares. Es dueño del Banco Federal (a pesar de tener un empresa con cifras rojas maneja el dinero de miles de ahorristas), Seguros la Federación, Ávila Mágica, Jantesa, Lomas de Níquel, entre otras tantas.
LA REUNION ES EL 22
La Inspectoría de Trabajo citó para el próximo martes 22 a la empresa y al sindicato para ver si e llega a un acuerdo. Aún dicho despacho no se ha pronunciado si el caso pasa a la Inspectoría Nacional (a cargo del Viceministro) y si empiezan a correr las 120 horas,
Ese mismo día ha sido citado al Ministerio Público el banquero Nelson Mezerhane en calidad de TESTIGO. Comparecerá ante los fiscales a fin de declarar en el marco de las investigaciones que se adelantan por el caso del asesinato de Danilo Anderson ya que fue uno de los invitados que asistió a la boda real celebrada en Santo Domingo y donde supuestamente se habría hablado de un fiscal y de un pago de dinero. Por cierto, en honor a la verdad Mezerhane fue uno de los pocos que no firmó el decreto de Carmona.
QUIEREN ANULAR AL SINDICATO
Se estima que la empresa Diario El Globo comenzará a hacer todo lo posible por desmembrar al sindicato. Para ello no se descarta que comiencen a llamar a los trabajadores agrupados y “negocien” la salida de los mismos.
Asimismo, en el mes de mayo ejecutarían el aumento presidencial decretado por el Jefe de Estado para hacer ver que el aumento no se hizo por el sindicato, sino por la empresa y que los delegados sindicales son unos ineficientes.