PoliChacao no hizo nada ante delitos en flagrancia ocurridos en el municipio

Credito: Aporrea.org

14/02/14.- Omisión: Cuando un ciudadano deja de cumplir un deber ciudadano o profesional, está omitiendo una acción, es decir, está dejando de hacer lo que debe, y si esta actitud provoca un grave daño a una persona, estamos ante un delito por omisión.

La protesta que protagonizaron jóvenes en contra del Gobierno Nacional el pasado miércoles en el municipio Chacao devino en un ataque impune a la sede de varias instituciones del Estado ante la mirada indiferente de funcionarios de la Policía Municipal.

Así lo demuestran los registros gráficos aficionados y de agencias profesionales presentes en el momento en que durante horas de la noche los protestantes arreciaron sus ataques contra las estaciones del metro de Chacao.

Según la Ley Orgánica del Servicio Policial (LOSP), suscrito por PoliChacao, y su propio reglamento creado en 1993, los efectivos podrían haber incurrido en delitos por omisión de sus funciones.

El artículo 8 de la primera de estas leyes señala que los cuerpos de policía darán una respuesta oportuna, necesaria e inmediata para proteger a las personas y a las comunidades, frente a situaciones que constituyan amenaza, vulnerabilidad, riesgo o daño para su integridad física, a su hábitat y sus propiedades.

Las fotografías publicadas en distintos medios de comunicación, tanto locales como foráneos, muestran cómo desde el inicio de la protesta, que empezó con el bloqueo del tráfico, la construcción de barricadas y la quema de cauchos se realizó ante la presencia de efectivos municipales que poco hicieron para impedir las acciones que vulneraron el derecho al libre tránsito de los caraqueños y vecinos de la zona.

En 2012, la policía del municipio fue criticada, e incluso objeto de intervención, luego de que se comprobaron fuertes represiones contra protestas de sectores populares de Chacao que denunciaban terrenos ociosos en la jurisdicción.

No obstante, el día miércoles los policías lucieron impávidos ante las acciones violentas que cometieron los manifestantes, en su mayoría provenientes de urbanizaciones clase media del este de Caracas, contra bienes públicos y privados adyacentes a la zona de “tomada”.

La misma LOSP señala en su artículo 13 que los efectivos policiales deben atenerse a Principios de Universalidad e Igualdad a la hora de realizar sus funciones, “sin distinción o discriminación alguna fundamentada en la posición económica, origen étnico, sexo, idioma, religión, nacionalidad, opinión política o de cualquiera otra condición o índole”.

No es la primera vez que jóvenes identificados con organizaciones juveniles de tendencia radical utilizan el municipio como una suerte de tierra de nadie donde es permitido el bloqueo de intersecciones para manifestar su oposición al Gobierno, ante la tolerancia e incluso protección de las autoridades locales. Vale recordar la huelga de hambre realizada el año 2012 en el mismo lugar de los hechos.

El día de ayer, la situación se le fue de las manos al propio alcalde, tal como lo reconoció Muchacho cuando las sedes del Ministerio de Transporte Terrestre y de Vivienda y Hábitat que se encuentran en la avenida Francisco de Miranda a la altura de Chacao, fueron vandalizadas por los manifestantes.

“Grupos irregulares recorren Chacao y generan violencia, quien esté en la calle se expone a ellos. Policía desbordada. ¡Llamo a la calma!”, reconocería Muchacho por su cuenta, pocas horas después.

Lo cierto es, que luego de las acciones que terminaron con un saldo de un muerto, once heridos y el destrozo de mobiliario urbano, instalaciones públicas y privadas, no hubo ni un solo detenido por la Policía de Chacao.

Reviven el sketch de los Waperó de los años 90

Durante los años 90, el desaparecido programa humorístico Radio Rochela, presentó un sketch que se hizo muy popular: los Waperó, nombre que fue tomado como referencia de un tema musical que se puso de moda en esa época y que extendió su influencia a la vestimenta peculiar que adoptaron algunos jóvenes.

El episodio presentaba a dos muchachos estrafalarios (Emilio Lovera y Carlos “El Nené” Quintana), pertenecientes a un estrato social elevado, situación que les permitía cometer cualquier tipo de excesos sin el temor a ser sometidos a un castigo por la autoridad pública.

Los dos personajes se daban hasta el lujo de hacer lo que les viniese en gana frente a un policía (el sargento Matute), representado por el humorista Carlos Rodríguez.

Cuando el agente Matute, en primer término, intentaba poner orden frente a los Waperó, éstos simplemente lo desobedecían y lo amenazaba con llamar a algún “poderoso” para que el agente lo dejará seguir portándose mal. Hasta se daban el “tupé” de burlarse de la autoridad bailando y refiriéndose a Matute con el mote de “come jobo”, causando las carcajadas de la audiencia.

A diferencia de la trillada frase que suele utilizarse en estos casos de que “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”, lo que en su momento los libretistas de La Rochela quisieron recrear de manera ligera, lamentablemente hoy día se repite con estos policias que parecieran estar al servicio de un grupo, con quienes se comportan de manera complaciente y hasta cómplice.


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