Maracay, 06 May. Venpres (Ingrid Calzadilla).- Para la secretaria del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-Aragua), Alejandrina Gómez la tergiversación de los hechos que rodean la muerte del soldado Ángel Ciro
Pedreáñez responde a una guerra mediática sin compasión que sitúa a todos los seres humanos en una posición desigual ante la muerte.
Tal afirmación la hizo en exclusiva a Venpres, tras analizar el tratamiento informativo dado por los medios frente a los lamentables hechos ocurridos en Fuerte Mara en el estado Zulia.
La periodista de larga trayectoria profesional, quien se desempeña como representante del CNP en la región aragüeña considera -como periodista y ser humano- que los medios de comunicación han utilizado este hecho como una bandera política, jugando con el dolor de los familiares del soldado que falleció, al hacer un escándalo que traspasó las fronteras, mientras que los hechos ocurridos en la Universidad Simón Bolívar (USB), donde murieron 3 personas en circunstancias aún no determinadas no recibieron igual cobertura informativa para exigir justicia, denunció Gómez, quien reiteró que los hechos de Fuerte Mara han sido asumidos como bandera para desprestigiar al proceso revolucionario de cambio.
Según la secretaria del CNP-Aragua, los medios de comunicación social privados están haciendo "una fiesta macabra" de lo ocurrido en el estado Zulia, tal como lo refirió anoche el jefe de Estado, Hugo Chávez Frías. Asimismo, lamentó que los periodistas venezolanos estén involucrados en la guerra mediática, lo cual evidencia una pérdida de la ética periodística.
En ese sentido, propuso auspiciar desde el CNP, una gran jornada nacional para llamar la atención de los profesionales de la comunicación acerca de retomar su verdadera esencia, que es informar, y conducir a la opinión pública a crear matrices de opinión a través de la manipulación de la información.
Gómez manifestó no encontrar los calificativos para definir la actuación de los medios de comunicación social privados, la cual considera como una falta de ética, desleal con el pueblo venezolano que conduce a la destrucción psicológica.
-El periodista que está al servicio de los grandes medios que controlan el país, ha olvidado el Código de Ética, y las enseñanzas recibidas en la universidad, todo por una vil e inmoral lucha por sacar al presidente Hugo Chávez del poder, pues la guerra esta centrada en salir del jefe de Estado a costa del dolor y la salud mental de un pueblo- agregó Gómez.
La secretaria del CNP-Aragua considera absurdo señalar que en Venezuela no existe libertad de expresión, cuando los medios de comunicación social privados gritan al mundo entero la supuesta dictadura que hay en Venezuela, sin embargo, paradójicamente ellos mismos, coartan la libertad de expresión al imponer largas cadenas para transmitir hechos violentos las 24 horas del día.
Aclaró que si en Venezuela no hubiese libertad de expresión los hechos ocurridos en Fuerte Mara no hubiesen salido a la luz pública, tal como ocurría en el pasado durante los gobiernos de la cuarta república.
Entre sus consideraciones, señaló que en Venezuela ocurre un fenómeno particular, pues pareciera que a partir de 1998 se descubrió que el periodismo es la profesión más peligrosa, agredida y atropellada del mundo, pero las verdaderas agresiones ocurrieron durante manifestaciones universitarias brutalmente reprimidas por la policía.
Recordó que existe un historial de periodistas reprimidos, asesinados, encarcelados, allanadas sus viviendas y hasta exiliados durante los gobiernos de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera, Jaime Lusinchi, Luis Herrera Campins, y Carlos Andrés Pérez. Al respecto, citó como ejemplo el asesinato del periodista Fabricio Ojeda y el régimen de aquel entonces hizo ver que este colega se suicidó en la cárcel.
Por lo tanto, lamentó que los periodistas de la nueva generación no tengan información alguna acerca de los hechos del pasado en el ejercicio de la profesión, y aquellos periodistas de larga trayectoria han perdido la memoria, "están amnésicos", sentenció Alejandrina Gómez.