Los inamovibles

La política transcurre entre una visión global y trascendente de las realidades que se perciben y los cambios que se producen en los comportamientos de los actores y factores que concurren en su determinación y desarrollo, hacia el objetivo deseado.

Pero hay individuos a quienes les resulta más cómodo pensar la política desde la barricada, los hechos revelados, las afirmaciones sostenidas en el tiempo, las profesías autocumplidas y los principios intemporales, elevados a la condición sagrada de la conducta humana, en la lucha por el Poder: esos son los Inamovibles.

Prefieren que la realidad se introduzca en sus percepciones, que construir su percepción a partir de la realidad. Niegan todo lo que no permite sostener su visión, afirmándola como verdad absoluta y inconmovible y de cumplimiento fatal, no importa si ello se produce hoy o dentro de cien años porque, lo fundamental, es demostrar firmeza y convicción en el análisis y sostener la posición política frente a los adversarios.

Es tal su plena y profunda convicción, que los cambios que se operan en el escenario sobre el cual ha definido su incuestionable línea política, son vistos como simples maniobras intrascendentes del enemigo y sus aliados, creados con el propósito de inducir al error y a la capitulación, por lo que siempre responderá con firmeza inconmovible, esperando que tales episodios salgan de su realidad petrificada y, con ello, quede claramente confirmado lo que ya antes se ha determinado como cierto

Su posición no se mueve. Es como garita de vigilante nocturno, como puesto de francotirador, posición artillada, cazamata antiaérea, puesto de comando, bunker atómico: se siente el movimiento en el exterior, se oyen ruidos, hasta gritos, llantos, risas, canciones, consignas, discusiones, plegarias, pero estos no son más que fantasmas que merodean las posiciones pero, con la llegada del día, todo volverá a ser igual: firmeza, heroicidad, valentía, dignidad, fortaleza, fidelidad al juramento, convicción, principios y, lo que es más importante: su realidad.

No solo no se dan cuenta de la existencia de otras realidades, dentro y fuera de su escenario, y los cambios que se operen en ellas , sino que tampoco perciben los que se dan en su propia realidad; es más, ni siquiera las que se operan en ellos mismos, porque están tan aferrados al pensamiento indiscutible, que le resulta imposible percibir tales hechos e incorporarlos a su sagrada realidad.

Para ellos, es tan cierta e incontrovertible su realidad y la política que a partir de ella se desarrolla, que prefieren no buscar la posibilidad de otras realidades, sino construirse, imaginariamente otra realidad, la que estará destinada, irremediablemente, a ser absorbida por su preconstruida realidad y, dominada por la política que para ella, desde siempre, ha definido como la acertada, correcta y efectiva.

Creen en la lucha de clases, en la dialéctica, en las contradicciones principales y secundarias en el seno del pueblo, en los conflictos en el seno de las clases dominantes y entre estas y el imperialismo, en la naturaleza intrínsicamente contradictoria de la sociedad y el Estado que la oprime, pero cualquier atisbo de movilidad de su percepción de la realidad que haga aparecer un hecho, factor o proceso distinto a los que ya ha sido definido a partir de los manuales y la “experiencia” histórica; este se califica como una situación coyuntural que no debe afectar la táctica, la estrategia y el objetivo histórico definido por el Congreso, la Conferencia, el Pleno de Organización, del Comité Central, del Buro Político o la Dirección Nacional del partido

Alguien respondió ante la amenaza mortal de la Santa Inquisición, creada para la defensa de las realidades absolutas, afirmando: “…pero se mueve”…”. Y ello debería servir para que, quienes desde sus honestas y consecuentes posiciones revolucionarias, reaccionan recelosos y hasta con temor, ante algo nuevo que pueda suceder y poner en cuestionamiento sus indiscutibles afirmaciones, sin tomar en cuenta que de lo que se trata, simplemente, es que las realidades se muevan y, a partir de allí, seguir hacienda la política con los nuevos actores, los nuevos reagrupamientos de factores y los nuevos escenarios que expresan las nuevas y diversas realidades, sin renuncias, ni capitulaciones pero sí, mucho sentido de futuro para los pueblos de Nuestra América. “O inventamos o erramos”.

yoelpmarcano@yahoo.com


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Yoel Pérez Marcano


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