¡Una reflexión para Semana Santa!

Genes y Revolución

Tanto hombres como mujeres tenemos un grave problema en lo moral, lo ético, espiritual y cultural. Muchos por un enfoque de la vida muy distorsionado, otros por una débil formación espiritual, igualmente un gran vacío en lo cultural. Cada una de estas cosas y más nos dice que necesitamos una total –regeneración-, digo esto porque hace muchos años atrás un pastor cristiano hablaba de la palabra “Regeneración” haciendo énfasis a los “Genes”, es decir que el mal del ser humano en su inclinación al mal y la autodestrucción se debía a la enfermedad genética por herencia no solo física sino moral y espiritual. No sé si me estoy explicando bien. Lo que trato de decir que todo ser humano en este planeta está enfermo, sus códigos de conducta, inteligencia, etc, etc, no están bien y que la solución para esto tiene que ser un “Ente Regenerador” una fuerza que transforme, desde lo más adentro de nosotros, nuestros genes, nuestro códigos de conducta.

Esa fuerza regeneradora tiene que ser una persona que nunca fue dañado en su genética, ni por herencia ni cultura, le llamamos Jesucristo, razones sobran y no las quiero aquí presentar, más bien les invito a investigar sobre esto con más calma. En Jesús se presentó algo que aún para nuestras mentes nos cuesta comprender, me refiero a que ha sido el único ser humano ser Dios que estuvo por más de 30 años entre nosotros y que aunque se trató de exterminar en todos los sentidos posibles, queriéndose hacérsele un daño lo que sucedió fue un gran bien para este planeta.

Su muerte, perdón, asesinato, contribuyó a generar un proceso de regresión a la originalidad de las cosas ya que mientras muchas religiones y credos apuntan hacia adelante, lo que provocó Jesús fue hacia atrás, es decir, que mientras el planeta giraba hacia adelante y su destrucción, en Jesús volvemos hacia a tras, a la originalidad de todo, a la búsqueda de lo perdido que era el proyecto original de Dios para todos.

Con todo lo hermoso y esperanzador que es el Socialismo no será suficiente para la regeneración de la sociedad porque el mal está muy adentro nuestro; y por lo más que se acentué el bien individual, su liberación cultural, económica, política no del todo será verdaderamente libre por su daño “Moral”, por los valores invertidos, por la falta de un cambio auténtico que ni la política podrá influenciar ya que el problema es de índole espiritual, no una espiritualidad mística, aislante y vacía sino fundamentada en una persona que es Jesús por su sacrificio y resurrección.

Esto no quiere decir que las políticas de liberación social, cultural y demás no sean necesarias, lo que trato de compartir es que no es suficiente y se los explicaré brevemente. Si una persona que ama el proceso revolucionario, quiere el bien social, lucha contra el imperialismo ese individuo termine corrompiéndose. Razones de su corrupción, ¡Cualquiera! Pero uno tiene que ir más a fondo porque tenemos divida políticamente a la gente, a unos les decimos “Cuarta república” que representa el pasado corrupto de la nación con todas sus consecuencias, mientras a otro “Quinta República” los que buscan un nuevo estilo social que no esté corrompido, pero hasta dónde ha sido cierto esto.

Recuerdo las palabras de Cristo que decía que un remiendo nuevo puesto en un traje viejo lo termina destruyendo porque cuando esa prenda se lava, la tela añadida por ser nueva se encoge y termina rompiendo la prenda. Algo así queremos a veces hacer con los sistemas, buscamos remendar lo viejo con lo nuevo, pero a la hora de la verdad nos hacemos más daño porque no es suficiente querer ser bueno a la hora de tomar el poder popular o gubernamental.

Uno medita en todas las conductas de hombres y mujeres que de alguna manera terminan corrompiéndose en algún puesto de poder en este importante proceso revolucionario. Creemos que ser revolucionario es más que suficiente, pero nuestras acciones y conductas dicen lo contrario, eso va desde infidelidad a nuestras esposos o esposos, la codicia, la venganza, las zancadillas, el chisme, la murmuración, la blasfemia, las facturas alteradas, los negocios turbios, y un largo etc.

¡Por qué! Sencillamente porque estamos enfermos genéticamente, porque nuestros códigos internos no están bien, por lo más que queremos el bien, el mal nos domina. Queremos dejar en Chávez que también nos arregle por dentro cuando es una decisión muy nuestra, de conciencia, de auto diagnóstico y esto requiere de verdad una reflexión muy a fondo de nosotros que nos dirija de sinceridad a buscar en Jesucristo, aprovechando la Semana Santa próxima, que con el poder logrado en su sacrificio nos cambie desde adentro.

Aunque la humildad es algo que se puede sembrar, no es suficiente, tiene que ejercerse un poder sobrenatural divino que de un vuelco a nuestro genes, que los haga nuevo, que los limpie de toda infección, sea la que sea, y nuestra vida de un giro auténtico. Solo imaginemos por un momento un cambio así en uno complementado por un cambio de conciencia social, por un sentido serio de liberación, haría lo que el apóstol Pablo habló del “Hombre nuevo” y que el Che lo afirmaba tal vez no indicando el elemento espiritual.

Este “Hombre Nuevo” que tiene que ver con el hombre y la mujer nueva, es lo que Jesús denomino “Nacer de nuevo”, nacer del agua y del Espíritu. Esto quiere decir que con el bautismo –no infantil- se confirma a la sociedad ese nuevo nacimiento, y en el Espíritu hace referencia al Espíritu Santo quien es la persona de la Divinidad que tiene la total facultad de crear ese cambio en lo más profundo de nosotros, sino, qué sentido tiene su función posterior a Cristo. No es una palomita que anda asustada por allí, es la persona de Jesús indagando profundamente en la vida de la gente, estimulándola a un cambio personal a fondo que explote en un cambio general y a la vez influencie a los demás. Es la reacción en cadena que provocó Cristo desde su ciudad natal hasta los albores del primer siglo de nuestra Era que impactó al mundo y que a pesar de todo el comercio religioso en paz y también con sangre se ha hecho en su nombre, continúa afectando para bien a millones de personas.

La Revolución nuestra no ha de depender de estudios socio económicos y políticas de liberación externa, también ha de jugar un factor importante como es lo espiritual, el reconocimiento pleno de Dios como Creador, de Jesús como “Redentor” y del Espíritu Santo como “Regenerador” es la garantía ante tanta corrupción porque la Iglesia Católica infectada por las corrientes filosóficas humanistas no han podido llegar al espíritu humano para revelar esta verdad tan sencilla, mientras por el otro lado la Iglesia Protestante muy politizada con su cultura Yanqui europea que no termina de cuajar ante la sociedad de un mensaje tan revelador y transformador.

Ojala como revolucionarios que impulsamos el mensaje del “Hombre Nuevo” lleguemos de verdad ser Hombres y Mujeres nuevos y nuevas no solo en lo político, sino en lo moral y ético, y eso solo lo puede garantizar el Espíritu Santo, no hay disciplinas, autoflagelaciones, ritos, golpes de pecho lo que pueda crear en nosotros una Regeneración profunda.

Juliocesar1221@gmail.com


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Julio César Colmenares G.

Comunicador alternativo.

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