Aporrea se llenó de escritos a favor de Eduardo Saman

Mejor encuesta que la vaciada espontáneamente a través de este medio cargado de opiniones diarias, donde se ventilan un sin número de temas relacionados con el complejo mundo de la ¨Revolución Bolivariana¨, sus actores principales, protagonistas, dirigencia, gestiones de gobierno, alabanzas, críticas de distinta naturaleza, geopolítica, aspectos sociales, culturales, económicos, ideológicos, integración, defensas al Presidente y su papel fundamental ante el mundo y los diversos ataques despiadados desde el imperio y sus aliados, en fin por medio de Aporrea se insertan múltiples opiniones, que van formando el expediente histórico de los cambios fundamentales que se están dando en contra de un sistema neoliberal y capitalista desgastado y anquilosado por el tiempo y sus actuaciones hegemónicas en contra de la humanidad.

Lo de SAMÁN, es la opinión del pueblo revolucionario vertido a través de los tantos escribidores que a diario condensan sus ideales para dejar constancia de la realidad, que se capta en el día a día, de la cotidianidad. Por primera vez se plasman una serie de escritos a favor de este ex ministro, que empezó de abajo, es decir cocinado en los hornos de la práctica, hecho a punta de cincel, demostrando en su quehacer diario de su accionar con denodado empeño, eficacia, humildad, en su rostro con su larga barba, refleja su desprendimiento, su honestidad, y fue capaz de asimilar golpes de quienes se creían afectados con ese trabajo apegado a derecho, a la ley, a lo ejemplar, a lo que debe ser la Administración Pública: eficaz, eficiente, atenta a las demandas del público, que masivamente debe acudir a solicitar servicios gratuitos, o a pagar impuestos o gestionar documentos indispensables para cumplir con la ley. Samán en su arduo trabajo en las distintas etapas, se enfrentó con agudeza y responsabilidad a cumplir su cometido, cuando en INDEPABIS, llegó a un supermercado acaparador y especulador, lo sancionó con la ley en la mano, una dama disociada, inoculada por los medios alienantes de la oligarquía, le reventó con ira una bolsa de arroz en la cara, y él, como si tal, como si no hubiera sido contra su persona, mantuvo la cordura y asimiló la soberbia y grosería de la señora rabiosa.

Desconociendo, como desconozco las razones que tuvo el ciudadano Presidente para removerlo del cargo de Ministro de Comercio, y en su lugar ubicar a alguien que estaba ejerciendo funciones en otro ministerio, aparentemente sin el trajín revolucionario de Samán, ha levantado polvaredas en claras defensas a Samán; alguien escribió en Aporrea ¿Qué vaina pasa en la Revolución? La están matando, otro apuntó -Eduardo Samán es la prueba de que Chávez se equivoca-, y así sucesivamente se han emitido una serie de opiniones a favor de este funcionario. Imaginamos que, quienes se atreven a hacer afirmaciones exaltando sus bondades, capacidades, alma revolucionaria, honestidad, humildad y las cualidades de funcionario; distinto a la costumbre tradicional de aquellos prepotentes, que no están para nadie, que son burócratas empedernidos, que poco les importa la función pública al servicio del pueblo, que se prestan para traficar con corruptelas o son fácil presa del soborno, como diariamente se hacen señalamientos contra esta especie de saboteadores y malos funcionarios públicos que dañan al proceso revolucionario.

Cuando la voz del pueblo se vierte en miles de palabras de aliento a favor de este tipo de ciudadanos como Samán, deben tener razones para evaluar la conducta y comportamiento humano de quienes se dan por entero al servicio de la patria, al margen de intereses personales y materiales. Cuando su mismo hijo se atrevió a narrar las vivencias y exaltar los valores humanos de su padre, es como para dar fuerza a todos los que han vivido de cerca las abnegadas funciones de Samán.

Lo más importante de todo este material a favor del ex ministro, es que se han desarrollado altos grados de conciencia crítica, gracias a la revolución, su Constitución y leyes que son participativas, el mismo Presidente ha sido un vocero constante de la autocrítica, reconociendo y rectificando errores, sus cátedras abiertas en el Programa Aló Presidente y en otros actos públicos donde le cuenta llanamente al pueblo, sus decisiones, informa de proyectos, de retardos en obras por omisión o irresponsabilidad de funcionarios y hasta asume como propio lo que se ha dejado de hacer, es una constante revisión de las innumerables ejecuciones que implican un complejo accionar gubernamental, a favor de las mayorías, a quienes rinde cuentas a cada momento, una especie de innovación en el accionar público a diferencia del callar de anteriores gobiernos, que hasta partidas secretas administraban a discreción.

Lo significativo de la exaltación de la gestión de Samán por parte de diversos sectores de la población, es que el pueblo si está inmerso en seguir pasos y avalar con manifestaciones de apoyo, a aquellos servidores públicos que se den por entero a su trabajo en beneficio de todos, pues cuando sale alguien que pasa por los despachos o cargos sin pena ni gloria, la gente con el silencio se satisface por la salida de alguien oscuro y negativo en sus responsabilidades asignadas.

Creemos que no se pretende con la defensa masiva a Samán, echar por tierra o pretender desautorizar al Presidente de la República, que es el responsable máximo ante el país de toda la actividad del ejecutivo nacional, pero las críticas que algunos han hecho directamente al Presidente, entendemos que son alertas esenciales ante ese mundo de complejidades que es guiar los destinos de un país, y donde pululan intereses ajenos a la moral, los buenos valores, las virtudes y, por encima de todo la soberanía, la identidad nacional y el buen nombre de la República, percibimos en muchas opiniones quejas sobre altos funcionarios que rodean al Presidente, que no acumulan méritos para estar en cargos de altas responsabilidades, siendo estos los posibles detractores de la Revolución Bolivariana, que con apego y sacrificio enarbola el líder máximo de este proceso de cambios.

Las exigencias que el pueblo hace en su cotidiano trajín, es que se corten de raíz los cánceres de la burocracia, la corrupción, la violencia y la inseguridad, se sepulte la anarquía que reina auspiciada por los sectores reaccionarios, que siembran la desobediencia y desacato a la Constitución y las leyes. Sabemos las consecuencias funestas para una República, cuando reina la impunidad al ignorar el Estado de Derecho, y en su lugar cada quien pretende tener su propia ley, es grave el no aplicar las leyes, y que los poderes encargados de estos menesteres muestren debilidades y dejen la Patria a la deriva, como barco bajo fuertes tormentas.

saguete@gmail.com


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Teodoro Guerrero Salas


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