Revolucionar la revolución democrática bolivariana

“El referendo, la consulta popular, la revocatoria del mandato, el poder Ciudadano y el Electoral, la manera de elegir los jueces del Tribunal Supremo de Justicia, el que un simple ciudadano pueda iniciar el proceso para dictar una ley, todo ello nos indica un espíritu político nuevo: el de la participación ciudadana en una democracia en la que la soberanía reside en el pueblo y puede ejercerla permanentemente, no sólo en esas erupciones volcánicas que son las elecciones sexenales. La democracia representativa (que tiende a ser un movimiento de arriba hacia abajo) debe ser articulada con la democracia participativa (como movimiento fiscalizador de abajo hacia arriba)”.

Enrique Dussel A. Filósofo y escritor. Ponencia “El poder ciudadano en la Constitución bolivariana”, presentada en el foro por La Jornada y Casa Lamm, el 2 de agosto 2004.

La decisión ejercida por la mayoría de la población venezolana inscrita en el Consejo Nacional Electoral CNE, el 15 de agosto cuando se realizó el referendo presidencial, es un ejemplo de democracia que será por muchas décadas, referencia a todo tipo de democracia que se ejerza en cualquier país. Muchos podrán conseguir argumentos para negar o dudar de si es una revolución, el llamado proceso bolivariano que vive Venezuela. Se puede decir que no hay revolución ni en lo económico ni en lo social, independientemente a los avances que signifiquen las “Misiones”. No obstante, hay evidencias suficientes para afirmar que es una revolución democrática, todo el proceso político que se está dando en este país.

Hay respeto a las libertades democráticas como en muy pocos países del mundo: hay libertad de expresión absoluta, hay libertad de culto, libertad política y sindical como nunca antes. Durante los cuarenta años de democracia representativa se vivió una terrible dictadura sindical, mientras ahora a esta, la acción de los trabajadores la ha venido convirtiendo en cenizas.

Además de ese disfrute democrático cotidiano, la Constitución bolivariana contiene derechos democráticos y ciudadanos como ninguna otra Constitución vigente. Muy bien el profesor Enrique Dussel, sintetiza en su último párrafo de su ponencia citada en el encabezado, la novedad que encierra nuestra Constitución sobre los poderes del Estado y destaca, sus grandes particularidades para que se desarrolle una genuina democracia, mucho más profunda que las demás existentes.

Sin embargo, las garantías de que haya el mayor grado de libertades democráticas no las dan sólo los derechos o enunciados que establece la Constitución bolivariana y la convicción de que tenemos más libertades que en los regímenes anteriores. Superado victoriosa y gallardamente el referendo presidencial, enviándose a las duchas y a los consultorios para terapias de grupo a la oposición pro imperialista y patronal, queda ahora a lo sectores que están con el proceso bolivariano y a sus direcciones, resolver en el corto y coyuntural plazo, un problema que toca profundamente la naturaleza democrática: la dedocracia. Esta hoy se ha convertido en una obstrucción, que no permite que el torrente sanguíneo democrático de esta revolución, fluya armónicamente y de confianza de larga vida a la “revolución”. Muchos candidatos a Alcaldes, a gobernadores y a concejales, para estas próximas elecciones regionales, que fueron producto de la dedocracia, siempre han están cuestionados en sus estados o municipios y, lo que es más grave, es que ese método tiene que cesar, porque también cuestiona también el carácter mismo de esta revolución democrática.

Entre este corto y mediano plazo hay que acompañar el llamado de Chávez a la lucha contra la corrupción. Pero, también el proceso bolivariano tiene que ingeniársela, y atacar desde ya, para desembocar con soluciones estructurales económicas y sociales que reclaman los problemas de la sociedad venezolana. Sólo así se puede seguir remando, para gritar ¡tierra y revolución! De ese grito se necesita encontrar ecos a los alrededores. Cuando se estén resolviendo los problemas estructurales de salud, educación, vivienda, trabajo, seguridad social y pública, nadie, por más escéptico o sectario que sea, negara entonces, que esto es una revolución.

No por casualidad el titular del diario “Ultimas Noticias” del día martes de este 24 de agosto era: “Mucho enfermo y poca cama”, haciendo la referencia, de que en hospitales, “pacientes deben esperar horas para ser atendidos” y hay “Camilleros obligados a cargar en brazos a los convalecientes”. Esto nos indica que más allá de que esos hospitales sean responsabilidad de las gobernaciones y se tenga que seguir profundizando las Misiones (y teniendo estas un carácter transitorio revolucionario) , por los beneficios sociales que vienen prestando, hay que ir al fondo de la solución médico asistencial con la puesta en funcionamiento de hospitales y/o clínicas populares con servicios integrales y gratuitos. He aquí un nudo gordiano de esta revolución.

Pero el reto del día es atender lo democrático. En cuanto el titular de este mismo diario un día después (25/08/04) fue: “Pugna boina roja por Guaicaipuro” (un municipio del Estado Miranda), lo cual viene a echarle sal y gangrena a una herida que no deberìa existir, para no tener puntos débiles, en los nuevos desafíos que enfrentará el proceso. Allí se destaca en la primera página que: “Un sector de la dirigencia (chavista) pide elecciones de base y no dedazo de cúpulas” y señala que el Alcalde “confía en seguir sentado en su silla”. El problema de las candidaturas inconsultas, pasado la prueba del referendo del 15 de agosto, que era el tiempo táctico que las masas espontáneamente se habían dado, están estallando en muchos regiones.

Notase de que no pretendo defender la candidatura especial de algún candidato, si bien que estoy para que las bases decidan quienes deben ser, mi interés es el de no permitir que se coarta la voluntad de las mayorías. Si no combatimos las imposiciones antidemocráticas estamos desvirtuando y poniéndole una soga, a las mayores conquistas de este proceso: la participación protagónica de las masas y el poder ciudadano, como dice Dussel, de la Constitución bolivariana. Hay muchos llamados políticos que atender y algunas banderas principistas que defender, tan sólo se que es un reto, el de asumir el compromiso de revolucionar la revolución democrática bolivariana. ¿ Y, usted lo asume?

*Coordinador nacional de la UNT
Militante de Opción de Izquierda Revolucionaria OIR.

Artículo presentado en un Programa sobre Prensa y Publicidad que se realiza en la UTAL, San Antonio de los Altos, 23 al 27 de agosto 2004.


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Stalin Pérez Borges*


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