Las “tres erres” hay que reforzarlas con un riguroso plan de seguimiento y fiscalización…

En temas como este, se impone la reiteración, de manera que no se eche en saco roto planteamientos de tanto interés para que los asuntos que reclaman la construcción de una sociedad que funcione, en donde haya justicia plena y, además, progreso cierto para todos y en especial para quienes históricamente habían sido excluidos, no terminen siendo parte de sólo un discurso al estilo de la vieja política neoliberal, adeca y copeyana. 

El proceso de revisión, de rectificación y de reimpulso que propuso el Comandante Presidente en diciembre/07, hay que estar recordándolo día a día, pues lamentablemente no son muchos los que en el gobierno han asumido el compromiso de llevarlo adelante como un mecanismo demasiado bueno para retomar el camino que pudiera haberse seguido de modo equivocado, pues en muchas áreas del Estado los asuntos siguen funcionando mal, o a medias y, de manera general, a paso de morrocoy y, tanto es así, que se lo advierte cuando, con bastante frecuencia, el propio presidente Chávez llama la atención sobre algunas cosas que no andan nada bien y de inmediato salen los ministros del ramo a retomar el caso y anunciar que en pocas horas la obra equis que había estado paralizada, sin explicación alguna, será reiniciada. No hace falta recurrir a los ejemplos, pues son muchos y la gente los conoce…

Intentemos explicarnos. Empecemos con lo de la participación. Aquí se falló mucho y se sigue fallando en ello. Con esta iniciativa o mandato de carácter constitucional, además, de evidente sabor y color revolucionario, comenzaron a desviarse no solamente los propósitos, sino los objetivos de hacer obra cierta y con alta calidad, simplemente por falta de los necesarios controles y fiscalizaciones. Nacieron como la hierba y por doquier las cooperativas y asociaciones civiles para todo tipo de trabajo, en muchos casos sin que sus integrantes tuvieran claro para qué eran buenos sus esfuerzos y posibles capacidades individuales y colectivas. Más privó en muchos de los casos el interés por ganarse un dinero sin mayores complicaciones, que trabajar por el bien común…


Veamos ejemplos: Se han asfaltado y se siguen asfaltando calles y avenidas aquí y acullá y no han transcurrido ni siquiera dos o tres meses, cuando aparecen de nuevo los huecos y socavones. No sabemos si la autopista a Higuerote, para referir un caso demasiado sorprendente, fue construida a través de cooperativas, pero vale la pena traerla a colación, porque es bueno recordar que cuando se inauguró hace dos años, aproximadamente, la obra tenía tramos que eran unos verdaderos desastres (bateas en ambos canales, sobre todo en el tramo de los doce 12 a 20 kilómetros antes de llegar a Higuerote) que la hacían sumamente peligrosa, pues un pequeño descuido podía provocar volcamientos trágicos, como de hecho han ocurrido. El Ministerio de Obras Públicas y Vivienda ha venido tomando  cartas en el asunto y entendemos que ordenó la remoción no solamente de su capa asfáltica, sino de las mismas bases y restituido el pavimento en ese tramo, pero es lamentable tener que decirlo, que en algunas secciones de ese trayecto, el problema no ha quedado resuelto, pues de nuevo vuelven a aparecer lo baches y los quiebres en el asfalto.


¿Pero, por favor, habrá alguien que nos pueda dar una explicar digerible del por qué esa obra tan costosa, fue mal ejecutada? Para nosotros, sin ser entendidos en la materia, simplemente porque quienes fueron contratados para hacerla no tenían  ninguna experiencia, pero más allá de ello, consideramos que eso sucedió por algo mucho más grave: la desidia absoluta de los equipos de inspectores a los cuales se les asignó la tarea de su inspección, quienes si hubieran cumplido satisfactoriamente con esa inmensa responsabilidad de haber estado atentos al desarrollo de la construcción de la vía, con mediciones, revisión de especificaciones, análisis de laboratorio de los materiales de relleno, etcétera, etcétera, lo que, por otra parte, era su irrenunciable obligación, nada de eso hubiera ocurrido, pues la misma fiscalización habría garantizado que la autopista no solamente se hubiera hecho con la debida calidad, sino que, además, las inexperiencias o vivezas de las empresas o las cooperativas que fueron contratadas para hacerla, se hubieran detectado a tiempo y acordado, además, la rescisión de los respectivos contratos y la aplicación de las cláusulas penales a que hubiera lugar.

El caso de la Diex, no obstante que se han logrado interesantes avances para mejorar el servicio, siguen ocurriendo allí cosas absurdas y vale mencionar un caso que en lo personal nos  atañe: una de mis nietas, menor de edad, fue cedulada en un operativo en su colegio hace ya varios años. Su mamá intenta sacarle el pasaporte porque tenía programado viajar y resulta que no lo puede obtener porque el número de la cédula que le expidieron a la niña aparece en el sistema con otro nombre. Ya lleva casi año intentando resolver el problema y nada que lo logra. Uno de los burócratas de esa dependencia, en la Baralt, le dijo: “señora lo que pasa es que este gobierno ha venido imponiendo unos mecanismos que muchos de nosotros no entendemos; antes toda era muy fácil...". Por supuesto, mi hija interpreta de esa extraña respuesta, que ese sujeto lo es que es un saboteador y muy seguramente un corrupto de marca mayor, quien de seguro hace parte de quienes boicotean el proyecto de mecanización y digitalización que se adelanta en esa dependencia, por lo que asuntos como el de mi nieta o muy parecidos, deben abundar y no son otra cosa que la consecuencia de esas acciones de sabotaje para que las cosas no funcionen o funcionen mal. Pero bueno, aún mi nieta sigue indocumentada y mi hija no sabe a donde acudir para solucionarlo. Ojala que esta nota sirva para que alguien cercano a la Diex, nos contacte. ¡Ojala ello ocurra…!

 

¿Eso puede, acaso, entenderse desde una óptica revolucionaria? En absoluto, nadie pudiera aceptar de modo pasivo que las responsabilidades de instituciones tan importantes como la Diex no sea posible cumplirlas satisfactoriamente. Si se recurre a los operativos para seguir cumpliendo con sus obligaciones, los que, por otra parte, ya deberían haberse sustituidos por la atención en horarios normales, hay que adoptar las medidas que sean necesarias, con la mayor disciplina y celo, para que todo resulte un éxito.


Y así hay otros muchos asuntos que marchan a paso muy lento: Los embudos en las vías caraqueñas continúan y nadie les busca solución rápida. En el eje de la vía Guarenas Guatire lo que ocurre en el tema de la vialidad es espantoso, no obstante que el remedio está a la vista, pero parece que los responsables se hacen de la vista gorda y no sabemos si con la intención de que la gente cada día se ponga más brava, como es la de tomar la decisión de continuar la autopista de Casarapa hacia Río Grande, un tramo bien corto (no creo que sea más de tres cuatro kilómetros), con el cual se arreglaría el grave problema del congestionamiento terrible que se hace, precisamente en ese sector de la intercomunal. La autopista de Aguas Calientes en Anzoátegui hasta poco antes de llegar a Clarines, es un desastre y, sin embargo, allí sigue activo el peaje…!!!. El caso de la autopista Cumaná Barcelona no tiene nombre; la abandonó, efectivamente,  el traidor gobernador Martínez, pero aún sigue paralizada y nadie hace nada…Los mercales son una maravilla de proyecto, pero casi siempre están desabastecidos; no se les dota de los productos básicos de forma oportuna y ante la pregunta del  por qué eso ocurre, no hay respuesta satisfactoria alguna, lo cual

le genera a la gente angustia y rabia, pues sus escasos ingresos les rinden siempre y cuando puedan hacen sus compras en los mercales. Que están los operativos, es cierto, pero ello significa traslados, a veces muy largos, colas y, además de ello, la incertidumbre de no saber si el poco dinero de que se dispone lo podamos guardar para cuado se anuncie el operativo. En muchos hospitales sigue la desidia y la mala atención con los pacientes; en algunos cuantos los equipos de alta tecnología permanecen fuera de servicio no solamente por meses, sino por años y nadie ordena que los arreglen. Y, bueno, seguir con la relación de lo que anda mal o muy mal, es no terminar esta nota... 

Para concluir, quiero señalar que estoy `persuadido de que el proceso de las “tres erres” funciona, siempre y cuando se le haga un seguimiento a ese mandato presidencial en todas las áreas operativas gubernamentales, sin excepción. En tanto se quede como una simple declaración, por más energía que se le ponga al mandato, no será posible lograr con ello el cumplimiento de los planes y programas gubernamentales.

El presidente no puede estar en todas partes reclamando y detectando las fallas. Tiene que haber una Comisión del más alto nivel que asuma esa tarea de controlar y hacer el debido seguimiento a los planes y proyectos gubernamentales y se nos ocurre sugerir que se diseñe una estrategia comunicacional que le haga acompañamiento al trabajo de esa Comisión, de manera que se le informe al soberano sobre los resultados de ese vital trabajo, el cual debe ser permanente…

oliverr@cantv.net



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Ivan Oliver Rugeles


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