La guerra comunicacional de todo el pueblo

Se ha mencionado infinidades de veces entre las filas de la revolución ( y hasta los adversarios contrarrevolucionarios) que nuestro comandante es un extraordinario comunicador; pero también el comandante Chávez lo ha mencionado infinidades de veces que los logros de la revolución no puede estar solo bajo su responsabilidad.

No pretendo dar lecciones sobre la materia, pero si aportar humildemente algunas sugerencias sobre este aspecto que creo que es cardinal en el proceso de construcción revolucionaria. Si hablamos a cada momento de batallas de las ideas y de guerra mediática, entonces vamos asumirla como tal.

En esta guerra el enemigo cuenta con tres elementos importante:

Primero, hablando en termino militar; con grandes Divisiones comunicacionales preparadas con la ultima tecnología, distribuidas en sus redes monopólicas internacionales; televisión, prensa escrita, radio, Internet, Cine, video jugo y pare de contar.

Segundo, estrategia de combate sincronizada a nivel internacional contra la revolución bolivariana fundamentalmente y contra los países latinoamericanos que han venido transitando el camino de una autentica liberación nacional; no es casual por ejemplo que una infamia contra nuestro proceso revolucionario salga reseñada el mismo día, simultáneamente en los principales medios de comunicación de Europa, Estados Unidos, Colombia, Argentina , Honduras , Perú y en las empresas de comunicación venezolanas, esos es sencillamente que el imperio con sus oligarquías regionales nos están tirando con todo y bien direccionado.

Tercero, el imperio y sus lacayos cuentan con una cultura a favor, arraigada hasta en los tuétanos, que es la cultura capitalista, somos fáciles para dejarnos seducir por el amarillismo, el sensacionalismo aún el mas extremo e inverosímil ( el chupacabras, invasión extraterrestre, la machaca, los comunistas comen gente, te van a quitar los hijos, etc. ) amen del desarraigo que han provocado hacia la lectura, la investigación, la indagación, han convertido a grandes masas sociales en creyentes fanáticos del ilusionismo mediático, “no pienses, pensaremos por usted”, “te mantendremos informado”, somos mas propensos a utilizar el dedo pulgar para cambiar los canales, que el dedo corazón o medio para pasar la pagina de un libro. En muchas ocasiones estas debilidades nos convierte en soldados enemigos, disparándole a la misma revolución, ¿Cuántas veces no hemos sido transmisores, de rumores y mensajes de textos? que lo que buscan es crear terror en el pueblo.

Ahora bien, ¿con que cuenta la revolución para enfrentarse a ese poderosísimo ejercito mediático?

Primero, con el pueblo, entonces aprendamos de la heroica revolución cubana, como acertadamente lo dice Fidel: "En cualquier circunstancia estaremos siempre preparados para la Guerra de Todo el Pueblo y para defender hasta el último rincón de nuestro país mientras haya un revolucionario y un arma con qué defenderla. Cada hombre, cada revolucionario debe decir: yo soy el ejército, yo soy la patria, yo soy la Revolución". Esto significa en estas circunstancia, asumir la guerra mediática como la guerra comunicacional de todo el pueblo, todo revolucionario debe ser un comunicador revolucionario; ellos tendrán sus grandes frentes y divisiones; Fox News, CNN en Español, RCN, Televisa y por mas movilidad que le de su avanzada tecnología, no podrá ser mas rápida y mas influyente que las radios, televisoras y cualquier medio de comunicación de la parroquia. Ellos poseerán mayor espacio para transmitir su basura pero nosotros no estamos en el aire, estamos en la tierra y podemos establecer una relación emisor – receptor horizontamente, de persona a persona. Para los grandes carteles de la comunicación el chichero, el bodeguero, la doña que hace empanadas nunca serán protagonistas, para nosotros si. De allí que la tarea es llenar de barrio nuestros medios de comunicación y así como apoyamos la decisión del gobierno de acabar con el feudalismo mediático, así también barreríamos a cualquier grupúsculo o elite de seudos “iluminados del saber revolucionario” que quieran convertir ciertos medios comunitarios en espacios para sus masturbaciones intelectualoides.

Segundo; la estrategia de combate; que responde tanto a como enfrentar al enemigo como a la necesidad de fortalecernos política e ideológicamente y vuelvo con Fidel;

“Martí dijo que trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra, y compartimos con él ese pensamiento, pero nunca dijo que aquellas fuesen innecesarias. Cuba está hoy defendida por una doble trinchera de piedra y de ideas: una contra la fuerza bruta, constituida por la disposición de un pueblo a luchar hasta las últimas consecuencias, de forma que de nada valdrían las llamadas armas inteligentes ni los más sofisticados medios que emergen de los avanzados centros productores de instrumentos de muerte que poseen nuestros potenciales agresores. Pero lo está también por una gigantesca trinchera de sentimientos e ideas contra la cual se estrellará todo el arsenal de mentiras, demagogia e hipocresía con las que el imperialismo pretende engañar al mundo. Con ideas verdaderamente justas y una sólida cultura general y política, nuestro pueblo puede igualmente defender su identidad y protegerse de las seudoculturas que emanan de las sociedades de consumo deshumanizadas, egoístas e irresponsables. En esa lid también podemos vencer y venceremos”.

Las mentiras y calumnias imperialistas, se estrellan como insectos en los parabrisas de un carro indetenible que es nuestra Revolución Bolivarianas, cargada de inmensas verdades de justicia y humanismo, pero para ser más contundentes y ser auténticos comunicadores revolucionarios, necesitamos practicar a cada instante esas verdades que decimos.

No hay comunicación revolucionaria sin verdades dignificantes que trasmitir y no se pueden trasmitir las verdades dignificantes si el emisor no esta fortalecido solidamente con la teoría y praxis permanente de una ética revolucionaria y allí radica la inmensa fortaleza de Fidel y Chávez como comunicadores revolucionarios, la congruencia, la consecuencia, la integralidad.

Hace unos días una señora del barrio enciende el televisor y ve una “noticia” donde se muestran los anaqueles vacíos de un abasto, concluyendo el reportaje con una frase “usted lo vio por Globovisión”, esa cuña, en esa señora que es fiel creyentes de los monopolios de la comunicación, pesó mas que las ocho bolsas de comida que acababa de traer de Pedeval; por eso señalo si queremos barrer con más fuerzas las calumnias imperialistas y ganar a la causa de refundación de nuestra patria a buena parte de sectores sociales que por su extracción, históricamente debieran de estar de este lado pero que lamentablemente viven ofuscado, bajos los influjos de ese fundamentalismo mediático, repito si queremos realmente ser más contundente y avanzar en la lucha de las ideas, debemos ser mas consecuente con nosotros mismo. Camaradas un diputado, concejal o cualquier dirigente, que sea un flojo, pantallero, roba cámaras, que le guste mas la tarima que estar en las marchas, que se afane mas en estar en las reuniones de alto nivel que en una reuniones con consejo comunales; camaradas esos dirigentes cuando expresan logros y avances de la revolución, dejan un amargo sabor a burla, porque las acciones tienen un nivel, una altura y por mas alta que vuele la palabra como la espuma bajará siempre al nivel de nuestras acciones, por eso vuelvo a repetir Fidel y Chávez son grandes comunicadores, porque están a la altura de la palabra; oído, hablé de dirigentes, pero esto es valido para todo aquel que intente escalar las altas cumbres del ser humano, o sea, ser un Revolucionario y por consiguiente ser un comunicador de la revolución.

Necesitamos que las verdades se tramitan de tal forma que motiven y aquí vuelvo a recurrir a Fidel:"No hay hombres cobardes ni hombres valientes, no hay pueblos cobardes o pueblos valientes, no hay soldados cobardes o soldados valientes. El valor depende de la motivación que el hombre tiene, que el soldado tiene. Cuando el soldado defiende su patria, cuando defiende una causa justa, es muy valiente.” Tenemos infinidades de razones para ser valientes, y si en algún momento nos asalta el desasosiego, pensemos en un instante, que perderemos si se pierde la revolución. Si estamos convencido de la justeza de nuestra causa y practicamos la ética revolucionaria no habrá mentira que nos doblegue, como también tendremos mas facilidad de detectar cualquier infiltración o patraña, porque algo que este ajeno a la justa causa huele a cobardía y así lo expresa el líder de la revolución cubana; “Cuando el soldado se ve obligado a defender una mala causa, a cometer un crimen o acto de agresión, a la larga se desmoraliza, no es valiente.” Con esta ultima cita termino por ahora este tema, preguntando y respondiendo ¿Dónde están los cobarde? En Miami, Costa Rica, Perú y Colombia y ¿los que no se han ido? Insultando al pueblo.

Patria Socialista o Muerte

Josehog13@gmail.com


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José Ovalles


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