El disimulo opositor

A raíz de la presentación del proyecto de Ley Electoral, sólo “Patria para Todos” y el “Partido Comunista de Venezuela” señalaron la inconstitucionalidad y su desacuerdo con el cercenamiento de la proporcionalidad de los votos, en la asignación de los candidatos electos a los cuerpos deliberantes. La proposición de la fracción oficial de la Asamblea conduce a que quien sea derrotado, así sea por una diferencia pequeña de 55 a 45 por ciento de los votos, realmente obtendrá alrededor de un 20 por ciento de los puestos totales de miembros del organismo de que se trate. Esta perversa situación se produce al elevar la relación voto nominal/voto lista, ya que el voto nominal descarta la representación proporcional de los perdedores. El voto nominal es fundamentalmente para ser utilizado en la elección de los cargos ejecutivos: Presidente, gobernadores y alcaldes, que son unipersonales y no representativos.

De más está decir que si los grandes grupos perdedores reducen su participación al mínimo mediante la aplicación de este sistema, las minorías carecerán totalmente de representación en la Asamblea Nacional, consejos legislativos, concejos municipales y juntas parroquiales. Ante una situación en la que el partido ganador, por ahora el PSUV, así sea por un punto porcentual, se lleva casi todos los puestos, las fuerzas opositoras han debido promover protestas y movilizaciones importantes de la sociedad, no sólo porque serán una minoría no decisiva sin importar cuan cerca del 50 por ciento de los votos pudieran llegar, sino porque en la práctica se trata de la eliminación del derecho a estar representado de casi la mitad de los venezolanos. La agresión no es contra la oposición, es contra una porción importante del pueblo. Sin embargo, es muy poco lo dicho y actuado por la oposición; ésta disimula, pues se pasea por la posibilidad azarosa de ser ellos, con tarjeta y candidatos únicos, quienes se lo lleven todo en las elecciones y dejen al PSUV como ínfima minoría.

Pareciera que si el mecanismo electoral me favorece, es bueno, y si me desfavorece es malo. Así piensan ambos grupos; ambos se creen favorecidos. No importa el interés del pueblo ni su justa representación electoral, importa sólo el logro de los cogollos.  

lft3003@yahoo.com




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Luis Fuenmayor Toro


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