La lógica del magnicidio siempre estará en la mente de algunos extremistas

Chávez: ¿Blanco histórico?


"Producto de las presiones pueden pensar que liberan al país", dijo Giovanny Villalobos. "Fue electo y con sus errores o no, deben dejar que culmine su período", afirmó Luis Vera. "Desde abril pensaron en el atentado", aseveró Guillermo García Ponce.


Texto: Maira Cecilia Perozo


La idea de asesinar a Hugo Rafael Chávez Frías siempre ha existido en la mente de algunos venezolanos extremistas desde su reclusión en los calabozos de Yare.
El domingo 20 en su acostumbrado programa radial Aló Presidente, Chávez denunció que intentaron asesinarlo cuando regresaba en la madrugada de una gira por Europa.

Tenía previsto aterrizar cerca de la una de la mañana en el aeropuerto de Maiquetía, pero fue alertado por el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, antes de llegar por la Base Aérea Libertador y aterrizar en Palo Negro.

Según la hipótesis, el avión iba a ser derribado cuando se dispusiera a aterrizar en Maiquetía, con una bazuka AT4, portátil de fabricación sueca, arma con la que cuentan los militares venezolanos, hallada en el Estado Vargas.

Ya en agosto de 2001 el presidente cubano Fidel Castro, quien según sus servicios de seguridad ha sido flanco de al menos 600 intentos de magnicidios, lanzó la segunda alerta a su homólogo venezolano, acerca de la posibilidad de ser víctima de semejante acto de violencia.

Habría que asegurar que algo tenía de cierto, puesto que el organismo de inteligencia cubano G2, es uno de los pocos serios y completos.

La historia mundial cuenta en sus páginas varios asesinatos a presidentes: Anwar Al Sadat, en Egipto, 1981 asesinado por militares rebeldes; Indira Ghandi, en la India 1948, muerto a balazos a poca distancia en una audiencia pública; en 1963, fue alcanzado por tres disparos el presidente estadounidense Jhon Kenedy. Para el momento circulaba en una limousina.

Caso Latinoamérica


En Venezuela se conocen dos casos: Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la junta militar de gobierno fue asesinado en 1950 por un grupo de opositores que lo secuestraron y, Rómulo Betancourt padeció las secuelas de un intento de asesinato en 1955, pero no lograron sacarlo del poder.

Pero no sólo los asesinatos de mandatarios cambian la historia de países. En México y Colombia, el homicidio de prominentes candidatos a la presidencia cambiaron radicalmente el panorama político.

El líder popular Jorge Gaitán fue asesinado en Colombia, en 1948. Tal suceso fue el catalizador de la cruenta guerra civil que aun perdura.

En Nicaragua, fue notorio el asesinato del editor Joaquín Chamorro, quien hubiera sido candidato presidencial de haber elecciones limpias, pero su esposa Violeta Chamorro lo reivindica después del derrocamiento de Anastasio Somoza.

El sociólogo Giovanny Villalobos, quien maneja la cátedra violencia social de la Universidad Rafael Urdaneta (URU), analiza la situación y observa que en América Latina hay procesos muy complejos que contrastan con la crisis venezolana, que pasa por la militar, política, económica y social.

Sostiene que políticamente se reconocen dos grandes bandos y uno tercero que va en el centro del país, la mayoría a su juicio, que aboga por la paz.

Dentro de estos tres grupos se suman otros factores que asegura, podrían provocar, no sólo el magnicidio -que dista con la cultura histórica y social venezolana-, sino otros hechos.

Explica que una guerra civil la pueden formar extremos de los bandos que en algún momento determinado, producto de las presiones y la ignorancia, pueden pensar que liberan al país y llegar a la enfermedad que significa un magnicidio.



Lógica armamentista

Aunque la oposición desestime la bazuka AT4 portátil de fabricación sueca, arma presentada como elemento probatorio del atentado, el comandante (Ej) José Ramón Pérez Castillo, experto en explosivos explica que: "Las más utilizadas para estos intentos son el fusil Steyer, de fabricación austriaca, con munición S 19 calibre 6.56 milímetros, de alta velocidad, normalmente se dispara a distancia por encima de los 150 máximo 300 metros, mira telescópica y bípode".

Otro tipo "cuando son objetivos selectivos el kar-gusstar, arma de destrucción masiva israelita y el AT4, que disparados desde tierra siguen la fuente de calor de una aeronave, en este caso el avión, viene en dos versiones, tiro directo y las teledirigidos, mediante sistema láser".

Otra versión ofrece el general de división (Ej) Oswaldo Suju Raffo, "quien ideó esa estrategia está fuera de lógica, no conoce los sistemas de arma, es un absurdo la manera como lo presentan, para eso hubieran utilizado un misil antiaéreo y no uno antitanque".

Opina: "cómo van a presentar ese misil en una bolsa de ropa, existen sistemas sofisticados para ese tipo de misiones, pero es que en Venezuela no hay la cultura de asesinar un Presidente".


Desde abril

Guillermo García Ponce, coordinador del Comando Táctico de la Revolución, afirma que las pruebas que ha aportado el gobierno sobre un complot para asesinar a Chávez demuestran que "no estamos inmersos en un debate político democrático con sectores que comparten la ideología democrática y el respeto a la Constitución".

De otro lado Luis Vera Gómez, ex gobernador del Zulia y ex senador, subestima tales señalamientos: "El único caso de magnicidio en Venezuela fue el del presidente Carlos Delgado Chalbaud, pero eso tenía su clara orientación, beneficiaban a Marcos Pérez Jiménez".

"Ni siquiera con Rómulo Betancourt, se puede decir que fue un magnicidio, le hirieron las manos y la cara", dijo Vera.

No cree la versión del Presidente, pero "él fue electo y con sus errores o no deben dejar que culmine su período, pero debe entender que el pueblo quiere elecciones ya".


En la mira

Para el experto en violencia social Giovanny Villalobos el perfil de un magnicida "es psicopático y desde el punto de vista psicológico perturbado".

"El magnicida actúa aisladamente, para escoger la altura. Busca los sitios más frecuentados por el Presidente. Por eso escogen esa arma, se trataba de un terreno amplio", explica el comandante (Ej) José Pérez Castillo.

"Es una persona experta en tiros, entrenada, sabe por dónde debe huir, frío, calculador, calmado. El disparo tiene que ser hecho con mano de seda, mientras más larga la distancia la imprecisión es mayor, debe jugar con su pulso, con su respiración, analizar la dirección del viento. Por lo general colocan un banderín para seguir la dirección del mismo".


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