Base de operaciones

El choque producido por los resultados electorales españoles tendrá un efecto directo sobre el gobierno de George Bush en los EE UU y sus aliados en la coalición de voluntarios, ente los cuales está él de Alvaro Uribe en Colombia.

Los resultados de las elecciones generales españolas del pasado domingo, no solamente revelan la racionalidad de la mayoría de los hispanos, sino que son un golpe a la política fascista de Bush. Cualquier persona sensata, frente al actual cuadro internacional centrado en el terrorismo bélico, entiende que es poco lo que se puede ganar y mucho lo que se perdería de continuar este insensato conflicto desatado por la “guerra al terrorismo” declarada por la Casa Blanca. Y los españoles, con los atentados del 11/03 empezaron a percibir los costos de una política bélica de la cual han obtenido pocas ganancias. Más aun, no les ha sido difícil entender que una guerra, mediante la cual se le da estatus de beligerante a bandas fundamentalistas, y mezclados con ellas, indebidamente, a movimientos rebeldes asistidos de legitimidad, como el caso de la OLP, conduce inevitablemente a una confrontación sin fin de carácter total. Ciertamente, sin un adversario definido, la “guerra real”, expresión de la racionalidad estratégica, que finaliza en un armisticio o una capitulación, no tiene cabida. ¿Con quién se negocia el armisticio? ¿Cuál sería la fuerza armada derrotada que forzaría la capitulación? ¿Quién expresaría la voluntad del “enemigo” de aceptar semejante capitulación?. Son preguntas sin respuestas. Además, ¿no es terrorismo bélico la noción del “ataque preentivo”, justificadora de la agresión a un Estado indefenso ante la posibilidad, no demostrada, de convertirse en amenaza?. ¿Es racional combatir el terrorismo con terrorismo?. Seguramente esas fueron las interrogantes planteadas por una sociedad madura ante la política irracional del neofranquismo en España.

Por ello la victoria del PSOE no es una derrota al PP, es un descalabro para el complejo industrial – militar que controla la Casa Blanca y sus aliados de la “coalición de los voluntarios”, entre los cuales, además de España, están Inglaterra y Japón. Ciertamente, no han cambiado el mapa político del Medio Oriente, como era su propósito. Pero han empezado a cambiar el europeo. Y, algo muy importante para nosotros, han impulsado el cambio en él correspondiente a Latinoamérica. Ciertamente ese fracaso es extensivo al régimen de Bogotá, asociado directamente a la política del terrorismo bélico sustentada el gobierno de Bush. Ya el fracaso del referéndum convocado por el gobierno y el triunfo del Polo Democrático en la capital colombiana implicaba una derrota a la política belicista de Uribe y las fuerzas ultraconservadoras. Esta derrota del PP lo priva del apoyo logístico español, especialmente manifestado por la transferencia de armas ofensivas no relacionadas con la guerra civil, sino colocadas como amenazas potenciales a los estados vecinos, particularmente Venezuela. Se podría decir que hay una posibilidad de disminución de la amenaza de violencia a nivel regional.


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Alberto Müller Rojas*


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