Liberada la “Simón Rodríguez”

¡Por fin! Ésa fue la exclamación que más se repitió en mi teléfono celular en las muchas llamadas que recibí, con motivo de la decisión del ministro Acuña de destituir a Manuel Mariña, por ser responsable de la ocurrencia de una violenta agresión contra los líderes estudiantiles userristas, políticamente identificados con el proceso liderizado por al presidente Chávez, quienes resultaron severamente lesionados víctimas de la agresión vandálica producida por un grupo irregular de delincuentes, que actuaron bajo las órdenes de Jaime Carrillo, exrector de la Universidad Ezequiel Zamora, quien había sido destituido de esa universidad, por haber asumido como práctica cotidiana la de mantener a un grupo de choque compuesto por delincuentes, como guardaespaldas y en funciones de fuerza amedrentadora de estudiantes y trabajadores.

Los dirigentes estudiantiles, procedentes de varias partes del país, se habían trasladado a Caracas para entrevistarse con Mariña y denunciar los hechos de corrupción existentes en la institución, a la vez de protestar por el grave deterioro universitario existente. Mariña, como corresponde a todo aquél que desprecia las opiniones de sus administrados, se negó a recibirlos, por lo que los bachilleres decidieron permanecer en las instalaciones del Rectorado. Allí fueron atacados cobardemente por la banda de delincuentes de Mariña-Carrillo, quienes, con sus rostros ocultos con pasamontañas y pintura negra y armados con objetos contundentes y cortantes, rompieron las puertas del rectorado y procedieron a masacrar indistintamente a hombres y mujeres, desfigurando rostros y produciendo heridas contusas y cortantes, así como contusiones múltiples en diferentes partes del cuerpo de los indefensos bachilleres.

No fue ningún enfrentamiento entre estudiantes, como sociopáticamente Mariña quiso hacer aparecer ante la prensa, con esa expresión de cinismo que le caracteriza. Fue simple y llanamente una salvaje agresión organizada y planificada por él y su secuaz Carrillo, a quien contrató precisamente para estos fines. Los agresores se concentraron en la sede de El Valle de la universidad, donde pasaron la noche anterior al asalto. Es lamentable que tuviera que haber pasado una situación de violencia tan estrepitosa, con decenas de estudiantes lesionados y destrucción de equipos e instalaciones, para que se destituyera a un ser que nunca ha debido alcanzar ningún cargo de autoridad universitaria de un ministerio revolucionario. Sigue el sector educativo superior sufriendo los efectos de la negligencia de Samuel Moncada, el tristemente famoso ministrillo, premiado luego con una embajada en el mundo desarrollado.

El estado en que se encuentra la Universidad Simón Rodríguez es más que deplorable. La corrupción se ha entronizado, las mafias pululan por doquier, su comunidad está muy dividida y la academia es inexistente.


lft3003@yahoo.com


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Luis Fuenmayor Toro


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