Estado democrático con justicia social

Es un hecho indiscutible que en el transcurso de estos últimos años, el crecimiento económico por grupos establecidos en el país desde hace sesenta y ocho años y treinta han sido muy notables y se han dedicado ha monopolizar la industria agroalimentaria y la construcción de grandes hipermercados en los malls mas conocidos a nivel internacional. Esto ha permitido una intensa campaña publicitaria en el interior del país donde los medios de comunicación en una alianza con la banca, comercio e industrias han logrado posesionarse de una plataforma política que ha encauzado a los ciudadanos a la adquisición de los productos que ofrecen. Todos, han respondido a las matrices estratégicas de estos consorcios que generan riquezas, pero distorsionan algunas perspectivas sociales que le dan vida activa al Estado Venezolano y al pueblo en sí.

Venezuela, en el siglo XXI esta transformándose hacia una postura ideológica que puede llegar a los extremos, pero solo busca con contundencia restablecer una vida civil consona con la realidad europea y marcar un sistema presidencial para lograr un plan político y económico bastante estable. Las recientes campañas políticas tienen mucho del pasado, pero es la única vía para lograr rescatar la identidad del pueblo hacia nuestros valores y contrarrestar el fanatismo catolicista y protestante que se afianza en una proyección muy pobre hacia Jesús, porque el único interés de ambas fundamentaciones religiosas es lograr que el pueblo les entregue sus pequeñas finanzas y la otra parte sea consumida en los grandes centros comerciales.

De allí los discursos del presidente bolivariano, Hugo Chávez Frías que busca entrelazar la función argumentativa con la realizativa para inducir una postura geopolítica ante una realidad evidente que es el crecimiento de la clase social que maneja un buen porcentaje del dinero público en este país y adversa a los pequeños comerciantes y bodegueros que integran un colectivo en el sentimiento de nuestro pueblo.

Ahora los líderes políticos buscan afianzarse en las masas y el proceso que conllevan en si. Es un carácter histórico y social para reflejar un drama y postura política. Por esto, el poder judicial debe actuar en conyunta con el sistema nacional de comercio para establecer premios como sanciones férreas a quienes rebasen la ley de precios, Ya basta de burlas a un pueblo que se sustenta en un salario básico y cuando va a los centros de consumos encuentran precios exorbitantes y en los mercados, cada mercancía exhibe un valor excepcional en relación a su precio originario.

Estamos en una crisis de contexto institucional más que político que pone en advertencia al proceso ideológico que vive el país y exige una estructura de patrones que debe ser estimulada por el trabajo y la competencia social para lograr estabilizar una convivencia saludable para no solo acumular capital, sino darle un beneficio a todos los trabajadores y no usurpándoles su derecho laboral.

*filósofo


emvesua@cantv.ne


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(*)Emiro Vera Suárez / Aventis


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