Un negocio redondo

Las elecciones siempre han sido un buen negocio, sobretodo para los publicistas, los asesores de imagen y últimamente para los encuestadores, y con lo seguido que se están dando en Venezuela yo creo que se pueden convertir en la primera fuente de empleo, razón por la cual vemos la declinación de la curva de desocupados desde el 1998 donde hemos visto eventos de hasta dos por año.

De esta actividad pueden comer fácilmente los fabricantes de franelas, pañoletas, gorras, pitos y matracas. Matan sus tigritos Los pintadores de pancartas, vallas, afiches y calcomanías. Se meten sus realitos los vendedores de banderas, pulseras, globos y cds quemados. Y se enriquecen las encuestadoras, las televisoras y los dueños de medios en general.

Los partidos políticos pudieran autofinanciarse fácilmente si en los eventos de campaña (marchas, concentraciones o ambas dos) hicieran lo que se acostumbra en las ferias “la exclusividad de la venta “ que es lo mismo que hacían o hacen los galeronistas orientales y los llaneros en sus amaneceres, es decir, que todo lo vendido en esa rumba va para el bolso de los promotores. La oposición va a tener ciertos problemas con esto por la cantidad de promotores y lo difícil que se les ha hecho acordar consensos, pero yo solo lanzo la idea.

De igual manera el CNE podría meterse su billete propio el propio día de las elecciones, aprovechando además para despejar cualquier duda que exista con respecto a su imparcialidad debido a la procedencia de su capital. De esta manera pudieran llamar a todo perrocalentero, cotufero, raspadero y vendedores de mazorca sancochada para cuadrar ventas y porcentaje de participación en las mismas. De la misma forma podría instalar a modo propio unos quioscos para la venta de papelería muy utilizado por los encuestadores a boca de urna. Y ya por ahí como a las tres de la tarde “el gran manazo” de la venta de tarjetas telefónicas y alquiler de celulares para todos los que llaman a todas partes pidiendo datos y porcentajes

Uds se imaginan el 70 por ciento del mercado electoral cautivo el día de las votaciones, con hambre de comida y sed de información. Yo creo que es como para vender cualquier cosa

En cuanto al otro tolete, es decir el que no acude a votar y mucho menos a comprar, podría muy bien ser captado posteriormente con una campaña postelectoral, por supuesto promovida por el CNE, en la cual se pueda entrevistar a cada uno para averiguar las razones por las cuales no mostró interés, digo yo en caso de que este vivo. Esta información podría ser de utilidad para el próximo evento, no solo para proyectar una mayor participación en las urnas sino también un incremento en las ganancias.


Salazarfu@pdvsa.com


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Freddy Salazar


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