¡Taima, taima!

Cuando era pequeña, no era muy buena jugando a la ‘’ere’’. Siempre fui muy torpe y lenta para correr, siempre me tocaban de primerita y una vez que lo hacían me convertía en una especie de ere vitalicia. Es por eso que el juego favorito de todos los niños, a mi me parecía una pesadilla.

Una manera de evitar lo inevitable era gritar ¡Taima!, lo que te daba unos segundos para inventar una estrategia que jamás iba a funcionar. Era la gordita lenta y la torpe, no había taima que me salvara, pero invocar ese derecho a una inmunidad fugaz me permitía seguir en el juego sin tener ser la ere por un ratico más.

En estos días, leyendo la prensa, veo como el omnipotente mundo financiero está gritando ¡Taima!. Y me parece todo tan patas arriba: cuando yo era pequeña sabía que los mejores no pedían taima, y de grande supe que los mejores nunca la conceden.

¿Cuántas veces nuestros pueblos pidieron un paréntesis, una prórroga, un gesto de solidaridad a estos monstruos del dinero? Tantas veces nos apretaron el cinturón, nos regalaron fórmulas de progreso que solo les servían a ellos. Tantas veces nos mataron de hambre sin misericordia mientras suplicábamos un taima, uno solito, a ver si salimos vivos de esta...

Nada de nada, repetían desde arriba, el mundo es como es y ustedes son la gordita torpe. A privatizar, a reducir gastos sociales, a pagar lo que deben para que les permitamos debernos más. Malagradecidos, que los llevamos de la mano por el camino del progreso y ustedes van chillando como burros.

De su mano hemos llegado a la parte angosta del camino. Ellos desde allá arriba nos piden un taima muy raro. Se trata de que la gente a quienes han exprimido los ayuden a seguir como iban. Se trata de prolongar una agonía que ya ha sido demasiado larga. Se trata de aplicar su propio pueblo las fórmulas asfixiantes que nos obligaron a aceptar un día. El dinero del pueblo para salvar a los promotores de todas sus calamidades.

El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales pidió ‘’un paréntesis en la economía libre de mercado’’ e instó a su gobierno a ‘’adoptar un papel intervencionista frente a la crisis’’, a la vez que pidió "más liberalización, más privatizaciones y externalizar la gestión en servicios públicos". En fin, que si van ganando que los dejen ganar y si pierden que paguen los viejitos pensionados y los dejen seguir ganando.

Mas o menos lo mismo se propone desde la Casa Blanca. Paguen ustedes buenos ciudadanos so pena de perderlo todo. Peguen y no pregunten quién los metió en este lío. Paguen para que puedan seguir viviendo con la espada de Damocles de la hipoteca por ejecutar colgando sobre sus cabezas. Paguen hoy que mañana será tarde.

Yo era la gordita lenta jugando a la ere hasta que un día me cansé de perder siempre y cambié de juego, así como han cambiado de juego muchos países en nuestro continente.

¿Acaso no es hora de que todos juguemos a otra cosa?






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Carola Chávez

Periodista y escritora. Autora del libro "Qué pena con ese señor" y co-editora del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". carolachavez.wordpress.com

 tongorocho@gmail.com      @tongorocho

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