Agenda golpista

La Casa Blanca y la derecha europea, ante la imposibilidad de una gran victoria electoral opositora en Venezuela para el 23N, han dado luz verde a la agenda golpista paralela. Esta comprende 1) una fase preparatoria de escalada desestabilizadora y, una vez alcanzada la “masa crítica”, pasar a 2) una cadena de confrontaciones y pronunciamientos cuyo fin es la derrocamiento de Chávez y su gobierno, con intervención extranjera directa o indirecta. El magnicidio como posibilidad aleatoria estará presente a lo largo de todo el plan.

Escalada desestabilizadora

El sensible y probado tema de la inseguridad, maximizada por los medios y provocada mediante sicarios cuando es necesario, “justificará” bloqueo de vías, interrupción del tránsito y paros de transporte como partes de un “caos por goteo” para reemplazar al paro o huelga insurreccional. Arduo problema para el gobierno en un país donde no hay autores intelectuales porque los ricos no van presos.

Protesta estudiantil

El estudiantado de derecha, más obediente que sus mayores a las instrucciones de Departamento de Estado, aparecerá donde y cuando se le ordene, como pareja dispareja de los viejos partidos, para producir zozobra, víctimas y material fotogénico de exportación.

Partidos tradicionales

Los partidos tradicionales y sus variantes utilizarán el tema de las inhabilitaciones para descalificar al Consejo Nacional Electoral, denunciar un “fraude” en las elecciones del 23N e incluso negarse a participar en ellas. Seguirán pidiendo y recibiendo apoyo de Washington, los conservadores ingleses y el Partido Popular español, y tratando de obtenerlo del ala demócrata del Congreso de los Estados Unidos.

Alcaldes y gobernadores

Gobernadores opositores, solos o en conjunto, podrán declararse en rebeldía contra el gobierno central para apoyar un pronunciamiento militar (o viceversa), o negarse a entregar sus cargos a los ganadores del 23N.

La jerarquía católica

La Conferencia Episcopal emitirá declaraciones cada vez más violentas sobre la inseguridad, contra la injerencia oficial en la educación privada, denunciando el carácter “marxista” del gobierno. Exagerarán todo conflicto con el gobierno para estimular a eventuales militares golpistas y buscarán el apoyo vaticano. La Casa Blanca podría ejercer presiones para obtener un pronunciamiento del Vaticano contra Chávez.

Los medios de comunicación privados

Los medios serán el centro y la caja de resonancia de todo lo anterior, mientras refuerzan la matriz de la supuesta relación de Chávez con terrorismo, narcotráfico y lavado de dinero (computadoras de Raúl Reyes), con corruptelas en otros países (800 mil dólares de Antonini), y con otras “ollas” podridas.

Acción violenta

Cuando protestas y sabotajes hayan creado suficiente zozobra, descontento e indignación en las masas opositoras, y los medios internacionales hayan preparado el terreno, se iniciarán acciones violentas, civiles o militares. Las primeras serán atentados (atribuibles a extremistas de derecha o “izquierda”) llegando incluso a la matanza indiscriminada (tipo atentados de Madrid y Londres), seguidas de pronunciamientos o acciones propiamente militares.

Acciones militares

De las acciones militares podemos esperar las variantes conocidas: asesinato de altos oficiales leales (tipo Schneider en Chile); paramilitares haciéndose pasar por unidades de las FAN; engaño de una unidad militar para que ataque a otra falsamente acusada de insurrecta y/o de tener detenidos a ministros o diputados que es urgente liberar; grupo de oficiales que se pronuncian en una dependencia militar en área urbana, quizás tras un escudo formado por civiles opositores, difícil de someter sin grandes bajas. Las acciones militares serán preparadas y acompañadas por una sutil campaña desmovilizadora basada en que un soldado no debe disparar sobre sus camaradas de armas (como si un general fascista pudiera ser “camarada de armas” de un soldado bolivariano).

Paramilitares

Aunque las dificultades de la vida diaria de los sectores populares son menores que hace 10 años, la sensibilidad es más viva y la reacción más rápida. Grupos paramilitares infiltrados en las bandas de los barrios producirán o utilizarán situaciones de protesta para producir saqueos y choques armados con las autoridades.

Tiempo y espacio.

La fecha de referencia es, naturalmente, la del 23N. Puede influir la temporada de huracanes que comienza en Septiembre y podría modificar, según su posición, las operaciones de la IV Flota. Es de preveer la simultaneidad de acciones en Venezuela, Ecuador y Bolivia con fuertes amenazas contra Cuba, que entorpecería la solidaridad práctica y retardaría la condena de los organismos multilaterales (ONU, OEA, NOAL, MERCOSUR).

Debilidades del Gobierno

Internacionalmente, poca confiabilidad del servicio exterior; política errática frente a sólida complicidad entre halcones de Bogotá y Washington; precario manejo comunicacional frente a la derecha europea por ausencia de una red de solidaridad independiente de las embajadas.

Nacionalmente, capacidad confusionista de los medios privados en coordinación con las transnacionales de la información; dispersión de esfuerzos por falta de centralización y racionalización; ineficiencia (corrupción) de la administración pública; necesidad permanente de reafirmar su legitimidad con elecciones que desvían tiempo y recursos hacia el “país político” en detrimento del país real, al que distraen de transformaciones sociales y culturales necesarias (y urgentes) para crear otro modelo de sociedad; manejo espasmódico de la política de alianzas.

Fortalezas del Gobierno

Internacionalmente, la campaña presidencial en los Estados Unidos que limita la capacidad de acción de la administración Bush; el sistema de alianzas regionales y la red de acuerdos bilaterales; la presidencia pro tempore (tres años) de la Conferencia de Ministros de Información de los No-Alineados; los grupos de solidaridad y sindicatos extranjeros que apoyan al Proceso Bolivariano. También su legitimidad probada en una decena de elecciones y en la aceptación de los resultados electorales del 2D.

Nacionalmente, el mayoritario apoyo popular; el apoyo de la oficialidad patriota de las FAN, su contingente y su reserva; el apoyo y capacidad de movilización de organizaciones de base de todo tipo; la organización nacional del PSUV; la ausencia de una derecha cohesionada y coherente; la total ausencia de propuestas de la oposición.

De lo anterior podemos deducir que la agenda golpista 2008 depende casi totalmente de su capacidad de crear una situación de altísima violencia que divida el antes y el después. Esta sólo puede ser el magnicidio o atentado(s) de proporciones nunca vistas.


rotheeduardo@hotmail.com


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Eduardo Rothe


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