Punto alto para la TV sueca

Más sobre la televisión sueca...


En esta misma columna nos habíamos extrañado de una intervención de los
organismos de inteligencia de los Estados Unidos, que arrancaba espacios en
la TV sueca para desprestigiar al pueblo de Cuba, manipulando entrevistas
prefabricadas en que se vió a algunos cubanos lanzando denuestos contra su
Gobierno, Fidel Castro y la democracia cubana. Ahora tenemos que reconocer
que la TV sueca, se ha desquitado y trasmitido un documental relacionado con
el golpe de Estado contra el Presidente Constitucional de Venezuela Hugo
Chávez.
En verdad que ha sido un gesto honorable y hasta valiente de los
responsables de la TV oficial el haber trasmitido un video con los
incidentes que rodearon la preparación, la puesta en marcha y el fracaso del
golpe de Estado que incomunicó en las celdas carcelarias de un cuartel al
Presidente Chávez por el término de algunas horas de las que fué devuelto al
Palacio presidencial de la Casa Amarilla en Miraflores, Caracas.

No estoy seguro que todos los espectadores se hubieran posesionado de las
frecuencias mostradas desde el interior del Palacio, de enorme impacto, de
una realidad conmovedora, de un patetismo inenarrable. Se pudo ver la
angustia de los ministros de Estado, de los altos funcionarios que
reflejaron en sus rostros todo el miedo, la incredubilidad, la impotencia de
sentirse derrotados por los militares que se sumaron al esquema golpista
orquestado por el poderoso grupo de empresarios venezolanos y de los
dirigentes sindicales tradicionales que hicieron causa común para echar del
poder al populista Hugo Chávez opuesto con el mayor vigor a la privatización
de la empresa nacional del petróleo.

Si bien los programadores de la TV, trataron de explicar antes y después de
la trasmisión del extraordinario video que el acontecimiento de abril del
2002 tenía valor y cobraba actualidad en Suecia, como un fenómeno
exclusivamente mediático, es decir, para referir gráficamente el poder de
los medios para guiar la conducta colectiva de un pueblo, no podía faltar la
lectura nuestra esencialmente política del hecho histórico que echó por
tierra los planes de los golpistas de hacerse del poder en Venezuela y
disfrutar de él a largo plazo.

Producido el violento cambio, frenado en parte por la decisión del propio
Hugo Chávez de entregarse a los sediciosos para evitar el derramamiento de
sangre entre las fuerzas que le eran leales y los afectos al golpe, se
observan inéditas escenas de dolor, de rabia, de incapacidad de los
seguidores del gobierno legal, cuando llegan los golpistas y empiezan a
tomar posesión de sus cargos y crean el entorno del Sr. Carmona del
Empresariado hasta que éste se proclama Presidente de Venezuela y juramenta
su cargo ante las pantallas de la TV.

Satisfechos de sí mismos, los protagonistas del golpe militar se colocan en
una mesa redonda frente a los teleespectadores y comienzan a referir
detalles, que confirman al gran público del proceso de realización y
culminación del golpe, haciendo gala de su menosprecio de los venezolanos de
a pie. Algo más. El autoproclamado presidente, en un alarde de poder y
vanagloria lanza un decreto, ay, jamás debió haberlo hecho! Declarando la
disolución del Congreso, del Alto Tribunal Judicial, del defensor del
pueblo, del contralor de la República y del Fiscal General. O sea, en pocos
minutos, frente a la TV y todos los otros medios pintó de cuerpo entero la
imagen de una dictadura que el pueblo venezolano repudia vigorosamente.

Antes de concluír el video, retornan las imágenes de las masas movilizadas
primero tímidamente y luego con gran vigor a reclamar la presencia del
Presidente que debe ser liberado y transportado de retorno a la Casa
Amarilla, donde ya se encuentran de regreso los funcionarios, los Altos
magistrados, los ministros y los miembros de la Seguridad física del
Presidente que no tardan en devolverlo a su sillón constitucional. La
secuencia final, en medio de lágrimas y emoción inenarrable muestra a Hugo
Chávez que combatió contra la privatización del petróleo, contra el
achicamiento del Estado y el sometimiento de la sociedad a los medios de
comunicación en manos del gran capital vinculado a los magnates
cubano-norteamericanos, y venezolanos aposentados en los Estados Unidos,
relatando con una voz recia y pausada la odisea mediática de su regreso al
poder presidencial que le concedió el voto de los ciudadanos que exigen el
cumplimiento de su mandato constitucional.

Por el coraje de difundir este material, de poner de relieve los valores
reales de la democracia y de un episodio protagonizado por los pobres de un
país rico, como es Venezuela, nos sacamos el sombrero ante quienes tuvieron
el acierto de ordenar su difusión, aunque en un horario nada estelar por uno
de los dos canales oficiales de la comunidad de este nuestro país de
adopción.

24 de Octubre de 2003

Mauricio Aira
Periodista boliviano
mauricio.aira@comhem.se


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