Derribando grandes mitos ancestrales

Religión, Socialismo y Malas Lenguas

Realizando un paseo de rutina por algunas de las principales mentiras de la alta sociedad contra los revolucionarios socialistas, inevitable nos resulta remembrar la confusión popular sucedida en cuanto a la propiedad privada. Este nuevo año nos recibe con una herida abierta al pensar que a un segmento de venezolanos le hicieron creer que se pretendía montar una régimen que le arrancaría a la “gente con derecho”, es decir, los empresarios; sus industrias, bancos, fábricas, y demás propiedades para entregárselas a quienes ellos consideran una masa de incapaces marginales que no las merecen, o sea, el pueblo. Pues, en contraposición a esas falacias de la burguesía, lo cierto es que para los revolucionarios, el control de esas industrias, bancos y fábricas, ha de corresponder a los obreros que los trabajan, ya que sin su labor tales medios de producción no operarían. Es un principio basilar para nosotros los revolucionarios socialistas y la vida cotidiana lo evidencia, que la capacidad de los trabajadores crece y se comprueba diariamente mediante el cumplimiento de su jornada y que ellos, como reales ejecutores del proceso productivo, continuamente acumulan destrezas para dirigirlo. Convencidos estamos, de que una Gerencia Industrial Proletaria -el derrocamiento del régimen de la propiedad privada sobre los medios de producción por un régimen de propiedad social- es garantía de democracia popular contra el yugo de los empresarios, cuyo papel histórico ha sido el robo masivo de las riquezas generadas por el trabajo ajeno y por ende el empobrecimiento general de toda la clase trabajadora.

Por otra parte, ha sido largamente divulgado que los revolucionarios socialistas practicamos el ateismo, es decir, que no creemos en Dios. Y sobre la base de esa matriz de opinión sesgada y escandalosamente manejada, los agentes de la burguesía procuran satanizarnos ante nuestro pueblo (mayoritariamente católico por imposición cultural de la invasión española) Nótese que la realidad es que nuestra postura ideológica no persigue entablar un debate de “índole celestial”, sino criticar severamente, dentro del ámbito terrenal, la política antipopular y pro-burguesa de algunas iglesias que no practican la justicia social que tanto predican. No obstante, visualizamos que actualmente la mayor contribución al proceso de cambio consiste en unificar a todos los sectores progresistas populares, sin excluir los colectivos religiosos, para el avance hacia el Socialismo. De allí que saludemos a la corriente del pensamiento cristiano que nos presenta al Jesucristo que desalojó a los mercaderes del templo. Dícese de la Teología de la Liberación, una doctrina coincidente con algunas ideas de orientación revolucionaria como la liberación social e ideológica del pueblo como meta, la importancia histórica de la lucha de clases y la necesidad de crear un “hombre nuevo”. Como habitantes de este planeta tan convulsionado por las tragedias sociales del capitalismo, a los revolucionarios socialistas solo nos resta responderle a las “malas lenguas” de la burguesía embustera, de manera tajante y en los términos siguientes: “Resolvamos primero los problemas de la tierra, para luego conversar sobre los problemas del cielo”.

jesussilva2001@cantv.net


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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

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