Enrique Mendoza es del oficialismo

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A propósito del escándalo que intentaron hacer con una palabra, escrita por el Presidente Chávez (que ha resultado, de acuerdo al DRAE, válida) es propicia la oportunidad para hacer, algunas consideraciones lingüísticas - políticas, a riesgo de recibir una paliza tanto por los “oposicionistas” como por los bolivarianos.

Comencemos con los deslices comunes de muchos profesionales de la comunicación, para seguidamente entrar en el meollo del asunto (lo de por qué Mendoza es oficialista).

1.- “En base”, “a nivel”, “listado”, “conjuntamente con” y otros simplismos.
Yo era un seguidor de “Alexis con la lengua”, hasta que empezó a rebuscar palabritas cuya subjetiva interpretación insultasen al gobierno; algo similar al empeño de oposicionista de darle significado errado a algunos vocablos para hacerlos sonar ásperos y contra Chávez. Lo cierto es que Alexis contribuyó mucho en dilucidar dudas de uso del léxico. Aunque hay locutores, presentadores, redactores, periodistas, artistas y políticos que se han encargado inconscientemente de multiplicar la mala utilización de las expresiones castellanas. Veamos algunas de las más usuales, que demuestra que “el que tiene rabo e paja no se acerca a la candela”:

Por ejemplo la frase en base a no es correcta. Lo adecuado es “sobre la base”, “con base” “de acuerdo a”. Es sencillo uno no se mete dentro de la base sino que se apoya sobre ella.

El a nivel se ha convertido en una especie de “cosa” o “vaina”, una muletilla más, que sólo es perdonable en las personas con miedo escénico o nerviosas, pero no en profesionales de la palabra. Hoy lo emplean para todo. “A nivel de prensa”, “a nivel televisivo”, “a nivel teatral”, “a nivel oficial”, “a nivel medico”, “a nivel internacional”, “a nivel universitario”. Con él sustituyen palabras como en el ámbito, en el área, en el ambiente, oficialmente, en el grado, a escala. Lo cierto es que “a nivel” se refiere a líquido y en algunos casos podría ser sinónimo de escala o grado, pero ¿Para qué usarlo mal si ya existen términos apropiados en nuestro rico castellano?

Listado también ha sido impuesto. Antes los docentes “pasaban lista”, que es lo correcto, hoy pasan listado. Listado es quien está dentro de la lista. Pero la informática impuso “el listado”, así como el “accesar”. ¿Qué les cuesta usar las palabras correctas? Ya casi no hiciste “la lista negra” sino el “listado negro”. Seamos listos: escribamos lista.

El conjuntamente con es sencillamente una redundancia. ¿Cómo es eso de “con con”? Es común desde hace unos 10 años escuchar en la radio “pasa a trasmitir CONjuntamente CON…”, cuando lo correcto es “simultáneamente con”. El conjuntamente debe ir seguido de un por: “El evento fue transmitido conjuntamente por radio y televisión” “El acta fue firmada conjuntamente por los ciudadanos”, y si se enredan mucho, simplemente omitan es construcción gramatical y “pasamos a trasmitir con”. Pero todos lo dicen y escriben (por ahí lo vi en uno de los artículos del proyecto de reglamento de referendo) y choca sobremanera cuando un locutor de RNV dice “Radio Nacional de Venezuela pasa a transmitir CONjuntamente CON Venezolana de…” O “transmisión conjunta con…”. En el mejor de los casos, sería un “junto con”, pero como suena muy feo y no están juntos sino haciendo algo al mismo momento (de manera simultánea), usen el simultáneamente con.

Ahora bien, los anteriores son detalles que se corrigen con un mínimo esfuerzo de concentración y práctica. Los hemos citado para que esos maestros del lenguaje, en especial los de los medios privados, miren la viga en su ojo, porque hay que ver como le caen a patadas al lenguaje –y eso sin contar las palabrotas que ahora usan y permiten usar ¿Se acuerdan de Mújica y la Marta?
Lo que leerán a continuación tiene que ver más con un plan estratégico que con el buen uso del lenguaje.

2.- Régimen y oficialismo

Guiados por las premisas de la Doctrina Bush, los “oposicionistas” buscan terminologías que vendan la idea de que el gobierno de Venezuela no es demócrata (¿Cómo llegó Chávez a la Presidencia? ¿Cómo lo hizo Carmona el breve?), que estamos en una dictadura (a la que muchos analistas extranjeros califican de “dictablanda”, porque aquí los medios privados hacen literalmente “lo que le venga en gana”). El Universal, por ejemplo, en una editorial del 18 de septiembre de 2003 denominada “la fachada democrática”, concluye diciendo que “a este régimen totalitario se le va a caer la fachada”. Si este gobierno fuera totalitario ese periodicucho no circulara. Aunque no hace falta ser totalitario para cerrar medios de comunicación que atentan contra las instituciones e instan a la guerra.

Por cierto, esa “fachada democrática” lleva casi cinco años (parece un muro de hormigón) y le ha permitido a ese periódico hacer de todo. Hasta llamar a golpes de estado u otra salida, pues en esa editorial dicen que si fracasa el Plan A, habrá que aplicar un plan B o C. El Plan A son las elecciones, por los que los otros planes ¿Qué podrían ser?: ¿Golpe de Estado y magnicidio como en Chile, invasión como en Irak o Panamá? ¿Fraude electoral como en Nicaragua? (Por cierto, les recuerdo el democrático El Universal sacó a este columnista de su panfleto -y a otros- y no tuvo siquiera el honor de pagarme 37 artículos. Eso es un robo y los que roban son ladrones).

Como les comentaba, en la búsqueda del insulto y de cumplir la tarea imperialista, los oposicionistas comenzaron a llamar al gobierno régimen. Así veíamos aparecer cada tarde a sus mal encarados voceros (ahora prófugos de la justicia) durante el paro criminal, usando equivocadamente el término “ rrrégimen”. Hasta letrados muy versados como Consalvi, lo utiliza muy orondo creyendo ofender así al Presidente. No parecen cosas de un señor tan leído.

Claro que todo gobierno es un régimen, un sistema. El de Estados Unidos, España, Cuba, Francia, Noruega, China…y por supuesto el de Venezuela que disfruta de un régimen democrático, de un sistema de libertades… Régimen es una forma de gobierno cualquiera sea, un conjunto de reglamentos. José Vicente Rangel ha utilizado bien el término cuando lo usa como sinónimo de gobierno o para referirse a lo jurídico. Pero los oposicionistas demuestran su flojera mental cuando hablan de “el régimen de Chávez” creyendo que es un sinónimo de dictadura o tiranía. Eso es ignorancia. Hay escuelita de noche y ahora también “Plan Robinson”. Es tanto su analfabetismo funcional que quieren denunciar simultáneamente que en Venezuela hay una dictadura pero a la vez pretender mostrar que hay ingobernabilidad ¿Entonces? Eso les pasa por no conocer el significado de las palabras.

Pero donde si la están poniendo, sobre todo los periodistas de la gran prensa y, por supuesto, los voceros del oposicionismo, es en el uso del vocablo oficialismo. Cada vez que se refieren a un acto de los bolivarianos, sea del MVR, Podemos, PPT, los partidos que apoyan al Presidente o las cientos de organizaciones civiles que lo respaldan, inmediatamente acuñan “el oficialismo hizo tal cosa…” “Los oficialistas…”. Por supuesto todo ello cargado de una carga peyorativa digna del ku klux klan. Y a fuerza de repetirlo han logrado que algunos bolivarianos para referirse a sí mismos digan “el oficialismo”. Craso error. Realmente en Venezuela, ni en ningún régimen de partidos políticos del mundo, puede hablarse de una corriente oficial como si de una tolda política se tratara. Todo poder público es oficial: Legislativo, Electoral, Judicial, Ciudadano y Ejecutivo. El ejecutivo está compuesto por el gobierno central, regional y local. Sólo el gobierno central podría se puro en su composición (sino hay alianzas) por que sus funcionarios son designados por el Presidente Constitucional de la República. Pero en las otras escalas de gobierno como las gobernaciones de Estado y las Alcaldías pueden estar presididas por gente del partido (s) que apoya al Jefe de Estado o por toldas adversas. Esos señores, gobernadores o alcaldes, son del sector oficial, sean de AD, COPEI, Proyecto Venezuela, MAS, Convergencia o etcétera. O sea que el alcalde de Chacao, el de Baruta, el gobernador del Zulia, de Anzoátegui, y los otros que ustedes bien conocen, aunque parezcan unos “candidatos a”, son del sector oficial, si bien a fuerza de no ejercer sus verdaderas funciones públicas, no se hayan dado cuenta de ello.

Precisamente, en días pasados Enrique Mendoza se acordó de su condición de oficialista cuando en un comunicado, huyendo como siempre hacia adelante, dijo que a él para poder juzgarlo debían hacerle un antejuicio de méritos porque es un gobernador. Y es cierto. Tan cierto como que debería estar en prisión desde abril de 2002, no sólo por haber atentado contra el estado de derecho sino porque en su condición de gobernante constitucional estaba en la obligación de protegerlo. Claro, que junto con él, otros gobernantes locales y oficiales de la Fuerza Armada Nacional.

Yo digo “oposicionistas” para referirme a los sectores que se oponen anti constitucionalmente al régimen de gobierno central y a los gobiernos locales de la misma corriente política que aquel. Los bolivarianos son oposición en esos estados y alcaldías que en mala hora eligieron a unos señores que no entienden que fueron seleccionados para gobernar OFICIALMENTE sus localidades y no para malversar recursos del ESTADO VENEZOLANO en oponerse con métodos oscuros al Jefe del Estado.

Por ello amigos BOLIVARIANOS estén claros en lo que son y a quienes respaldan. Tengan cuidado con la terminología que usan los medios privados y sus voceros. Toda ella está enmarcada en la Doctrina Bush. Todo responde a estrategias de desestabilización y guerra sicológica como las usadas en el Chile de Allende y en la Nicaragua Sandinista.

Ellos no son antichavistas, son oposicionistas, son antivenezolanistas. El término antichavista es otra de sus estrategia de querer reducir el asunto a estar o no contra el Presidente:”el chavismo sin Chávez”. Ingenuo todo él que ahora piense así. Este proceso es más que un hombre, es todo un pueblo. Pero, en todo caso puede haber bolivarianismo sin la presencia física del Libertador, pero Chávez está saludable y vivo por lo que su presencia al frente de la revolución bolivariana es indiscutible e incuestionable. Sólo el mandato constitucional y popular determinará su duración en la Presidencia de la República no los voraces intereses foráneos ni los de sus aliados internos.

Para concluir, un mensaje a los periodistas y comunicadores, en particular a los que siguen fielmente la línea de los “sin remedios de oposición”: es bueno que desempolven los diccionarios, sus apuntes y libros de textos y no está demás que se encuentren con su profesionalismo y su ética. A los que ejercen con seriedad su profesión, cuiden los detalles porque de esa forma contribuyen con la formación de sus lectores y de sus escuchas.

Caracas, 21 de septiembre de 2003
www.geocities.com/reinaldobolivar
Escuche: El Mundo en Venezuela: Jueves, 3:00 PM RNV


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Reinaldo Bolívar

Investigador, fundador del Centro de Saberes Africanos, vicecanciller para África

 reibol@gmail.com      @BolivarReinaldo

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