O Estado perpetuo o poder constituyente e ideología militarcívica bolivariana. Por allá o por acá.

En un mundo en que algunos apuestan a la paz y otros pujan por la guerra, el rigor moral y el rigor ético de una ideología que privilegie al ser humano- el socialismo-debe traducirse en victorias contundentes contra el capitalismo salvaje. El Estado no puede ser eterno. El Estado, en una democracia protagónica, tiene que estar sujeto a transformaciones radicales y audaces que sólo el poder constituyente debe decidir. Ahora bien, el significado y la dimensión de la transformación política y social que la recomposición constitucional propuesta por el Presidente venezolano Hugo Chávez puede causar, no será digerida por cabezas a la vieja usanza. Nuestra reforma constitucional va a tener repercusiones considerables en el resto del continente y hasta puede contribuir a que los juristas y los leguleyos del mundo dejen de evadir la comparación minuciosa de los dos prototipos constitucionales más contradictorios del Planeta Tierra, es decir, el de Venezuela y el de Estados Unidos de Norteamérica. El imperio vaticano tanto como el imperio norteamericano ya se han pronunciado contra nuestro pueblo. Así han de entenderse sus declaraciones por intermedio de los respectivos voceros. Dijo la Conferencia Episcopal Venezolana que “Acá viene el Marxismo-leninismo” y “viene la dictadura de Chávez”, “Es una reforma de laboratorio que nosotros-ellos, de zoquetes-no vamos a aceptar”. Agregan los referidos, “Qué si patatín y qué si patatán”. “Estamos sumamente preocupados por (el petróleo) la democracia en Venezuela”-dice el gringo- y agrega que “seguiremos muy de cerca lo que Chávez pueda hacer con….”, queriendo significar hipócritamente que alguna vez ellos estuviesen alejados y desentendidos de lo que aquí ha pasado. Uno y otro, ambos imperios, USA y el Vaticano vienen con todo contra nuestra patria. Se trata de dos grandes enemigos de la humanidad. La historia da testimonios de que el vaticano quemaba vivos a los herejes mientras que USA quema con napalm a los niños de todo el mundo, ambos se unieron para disolver a la Unión Soviética y someter a cualesquiera pueblos del mundo pero la diferencia es que ahora no se trata de una unión soviética sino de una unión bolivariana, si señor, y a pesar de que nosotros no tenemos una sola ojiva nuclear ni nos hace falta, en cambio tenemos la determinación de un pueblo dispuesto a ser soberano y libre de todo tutelaje religioso y político. Las “preocupaciones” del gringo y las apostasías del Vaticano esgrimidas para tratar de tumbar a Chávez, pone a uno y a otro en evidencia ante el pueblo bolivariano que es digno y sabio. Y si cualquiera desea disipar sus dudas al respecto, qué vaya a la asamblea del Consejo Comunal para que vea y escuche a la gente discutiendo la reforma constitucional, esperanzada y llena de confianza en el porvenir de Venezuela, con Chávez al frente, comportándose como un extraordinario gobernante. Pero si al zoquete, tanto como al cizañero, no le basta la exploración, es decir, si todavía le persiste la duda con respecto a que Venezuela vive una real democracia protagónica, entonces que baje un poquito más allá de la esquina y converse con los borrachitos y con las putas para que afine un poco más, su percepción de lo que debe ser la reforma constitucional- propuesta por Chávez, Presidente, Comandante en Jefe de La Fuerza Armada y Campeón del Pueblo- desde ya en debate abierto en todos los espacios de la patria venezolana, para su consideración en referéndum popular, posteriormente. Consta en carne viva al pueblo venezolano, el pesado sufrir de la pobreza extrema, por lo que podemos decir con entera propiedad a zoquetes, sinvergüenzas, malucos, cizañeros, “comprapatrias”, “vendepatrias”, “malnacidos”, sucursales-ver RCTV y GloboemBUSHteración- afines y criminales, que nosotros hemos dejado de soñar solamente con un grande plato lleno de comida, muchos de nosotros hemos aprendido a escribir, apenas recientemente, por lo que ahora soñamos juntos, con un conocimiento revolucionario y muy moderno, que nos permita defendernos del Diablo y del Papa vaticanero. Bush y ese Papa, por igual, pretenden hacer añicos nuestra identidad. Entre el Papa y Bush la diferencia parece ser de ropas. Podría parecer una consideración exagerada porque ciertamente sus maneras de entrompar contra toda sociedad que se defina socialista, es diferente pero, en el fondo van a un mismo fin, destruir toda sociedad socialista. Bush es un organismo sin corazón y, si por los zoquetes de la Conferencia Episcopal Venezolana hemos de juzgar al Papa del Vaticano, entonces hemos de inferir que éste no se le queda atrás a aquél. La identidad de una persona con su sistema político y con la sociedad es de trascendencia fundamental. El enemigo lo sabe y es por lo que ataca ese flanco. Si el interés individual de una persona es incompatible con el sistema social al que supuestamente pertenece, tiende a quebrantarse la relación, y eso se manifiesta en que ese individuo vulnera la luz del semáforo, ultraja la Bandera Nacional poniéndola al revés y de otras maneras, se abstiene de ejercer un derecho de palabra en la Asamblea Nacional y nada menos que en cadena de radio y televisión, se cambia de ropa en público- lo que es de muy mal gusto-se pinta las manos de blanco-¿¡!?-inclusive, algunos periodistas de la estirpe de los que tienen su identidad hecha añicos, ofenden nuestro patrimonio cultural porque desprecian la convivencia y cualquier reconocimiento profesional que en mala hora se les ofrezca. Se trata de personas que agreden a la policía, botan sus porquerías en la calle, queman cientos de contenedores de basura, en fin, se trata de sinvergüenzas descarados a los que el imperio maneja como a muñequitos con hilos, sencillamente porque son de poca valía. Reflexión aparte, merece decir que nadie ensucia deliberadamente su propio coto porque entiende que la basura causa una alteración del equilibrio humano pero como es inevitable ensuciar, puesto que el ser humano es un productor de basura, ésta tiene que ir a parar al basurero, sin embargo, los referidos cochinos tiran su basura por ahí, donde no les moleste, sin importarles que perjudiquen a los demás y eso lo hacen como un rechazo conciente o inconciente al sistema social y pensando que con eso, ellos pueden tumbar a Chávez. Burros es lo que son, puesto que ignoran que con tales acciones están contaminando su propio ambiente. Pero, a donde quiero llegar es al hecho de que esa gente tiene un basurero en la cabeza, como producto del bombardeo incesante de los valores del capitalismo que nunca deja de establecer una cabeza de playa. Estoy persuadido de que hay ideas que sólo son basura, si una persona las acumula, entonces puede afirmarse que tiene un basurero en la cabeza. Desde ese basurero ataca el imperialismo. La eficiencia de una revolución verdadera tiene que traducirse en altos niveles de conciencia que consoliden la identidad con la patria. Mucho se habla en contra de nosotros, nos vilipendian con argumentos insostenibles, que si el pensamiento único, que si el pato y que si la guacharaca, que si el comunismo, que si el castrismo. Y precisamente, de lo que se trata es de incluir a todos en la defensa de la patria y en la comunión con la diversidad, independientemente de que cada quien piense como lo de la gana pero si en algo debemos estar perfectamente de acuerdo es en la defensa de la patria y eso no ha sido posible. No debemos transigir con quienes agraden la patria, no podemos transigir con quienes ultrajan la majestad de nuestra Bandera Tricolor y se ponen a servicio del enemigo. No debemos transigir con quienes han vendido su identidad. Es que el extravío de identidad conduce a la decadencia y a la pérdida de las potencialidades de nuestra patria. Las ideologías establecen pautas para el comportamiento. Un ejército que carezca de una ideología genuina no se justifica desde ningún punto de vista. Nuestra fuerza armada estuvo al garete durante mucho tiempo. Era el gringo quien le marcaba la pauta. Si la ideología de un pueblo marcha por un lado y la de su ejército va por otro, se trata de ideologías antagónicas, desentendidas, entonces se hace latente la confrontación, esa es una razón por la que se da el Caracazo y donde no hubo más muertos porque se acabaron las balas. Plantear una sola ideología militarcívica o cívicomilitar es la única alternativa sustentable para la defensa de la patria venezolana. La complementariedad de nuestras fuerzas civiles y nuestras fuerzas militares se hace indispensable en el marco de un nuevo concepto de seguridad y defensa, en estos tiempos. Y, en particular, para cualquier país que tenga riquezas energéticas. Es que la evolución histórica va tumbando conceptos y creando otros nuevos. Con la vieja doctrina de seguridad y defensa que aquí había no íbamos a ninguna parte. La guerra del gringo no es solamente para saquear recursos sino para aniquilar todo vestigio cultural y material de los pueblos esclavizados. La destrucción de templos, bibliotecas, puentes, fábricas, obras de arte, cementerios, es prioritario para ellos, antes que desmoronar ejércitos ya que a éstos, los necesita para esclavizarlos y ya esta parte estaba muy adelantada. Entonces se hace indispensable que nuestra Fuerza armada sustituya los erróneos conceptos, desaprenda la ideología gringa, y que confluyamos en una ideología militarcívica bolivariana. Que vengan cuatro generales, cinco coroneles, ocho tenientes, doce capitanes, y quince soldados rasos a la playa, ahí hay que enseñarles a hacer nudos marineros. Nudo al derecho con gaza, nudo apretado firme, nudo corredizo, nudo de boza, nudo de calabrote, nudo de dos cotes, nudo de encapillar, nudo de media vuelta de ballestrinque, nudo de envergue, y otros nudos porque de seguro que todos saben es hacer el nudo de la corbata. Después ese mismo grupo va donde mi compadre Pepe a aprender soldadura de tope, de traslape, etc. No basta ser soldado si no sabe soldar. Y hasta puede ir a cualquier carpintería a aprender a cepillar una tabla. Es que en esa interacción con el pueblo es como puede forjarse la nueva ideología militarcívica. Después nos tocará a nosotros a ir a disparar el bicho, ese tal kalashnikov, al menos. Prepararse para disuadir al enemigo, se inscribe dentro de los esfuerzos por la paz y la paz tiene que ver con el destino de la humanidad, así que, modificar las condiciones sociales de nuestros pueblos, ir hacia su bienestar, cooperar, es el mejor camino hacia la paz duradera. El Presidente de la República lo entiende magistralmente y lo patentiza con su propuesta de configurar un Estado Socialista para Venezuela. Aunque en la práctica, en la IV República sucedía lo contrario a la teoría hipócrita de la “democracia representativa” respecto a que el poder militar debía estar subordinado al poder civil- en ese caso representado por el Presidente de la República-estimo que en esta etapa revolucionaria es preferible considerar que el poder militar debe estar “integrado” al poder civil, en lugar de decir, “subordinado”, pero desde luego bajo la obediencia del Comandante en Jefe. Es que la nueva realidad de seguridad y defensa de la patria demanda la revisión de los viejos conceptos y de crear lo que haya que crear, no bastará solamente el enfoque semántico sino que, es necesario profundizar en el sentido etimológico pero, sin dejar de considerar que, definir un concepto es en algo llegar a su esencia. A propósito de la reforma constitucional diseñada por el Presidente y sometida a nuestra consideración, es pertinente recordar a nuestros soldados que, en la comunidad primitiva no existió la propiedad privada ni había guerras, solo ocurrían confrontaciones puntualmente eventuales en la disputa por la comida y, naturalmente, no había ejércitos ni bombas atómicas. Las guerras surgen en el momento en que aparece en el mundo la propiedad privada sobre los medios de producción. Entonces, nace la división entre los que tienen y los que no tienen, entre los que explotan y los explotados. Los grupos humanos empiezan a dividirse en clases y es ahí cuando surge el Estado, porque los poderosos pretendían eternizarse, precisamente, apoyados en un Estado que, en principio, se apoyaba sobre la esclavitud de los desposeídos, pero, en todo caso, es el surgimiento del capitalismo lo que determina el auge de la guerra. Nuestra Fuerza Armada debe saber que las ideologías cerradas se convierten en dogmas. La iglesia vaticana es dogmática. El Papa y los Cardenales tienen sus verdades “amarradas”. Bush, como el Papa, igualmente amarra sus verdades, y las propala por la prensa televisiva y escrita, como arma de guerra. El capitalismo salvaje se fundamenta en las leyes del mercado, es decir, en el lucro desmedido, la acumulación de capital a costa de esclavizar a millones de hombres, mujeres y niños. El dogma es una ideología aprendida y repetida de memoria por muchos, igual que hacen los loros-trua, trua, lorito-. El dogma, el dogmático y el dogmatismo son tres patas de una verdad teórica y cerrada a toda revisión y a la que no le interesa plantear el problema de su aplicabilidad. Es por lo cual revisarlo todo, entra en una pertinencia vertiginosamente urgente. El Estado, en cualquier país del mundo, tiene formas distintas. En cada parte, tiene, además, un contenido específico porque, si a ver vamos, la legalidad es la “huella dactilar” de la razón de ser de cada país, de tal manera que, en la medida en que el Estado Venezolano se corresponda con el contexto histórico propio, con su geografía, su enorme riqueza petrolera, su inmenso mar, sus ríos, sus espacios aéreos pero, sobre manera, con el sentir de los venezolanos en esa misma medida estaremos dando pasos de gigante hacia la paz mundial puesto que somos parte del mundo. Entonces, todo venezolano comprometido con su destino tiene que hacerle camino a los cambios que adecuen las leyes a la realidad tan cambiante. Saber que somos la primera potencia petrolífera del mundo y carecer de una Constitución que nos proteja de la rapiña imperialista, sería un absurdo. Una ley que fue hecha para tratar determinada realidad no puede ser eterna, a medida que cambia la realidad o al menos se tenga conocimiento de su trascendencia, debe cambiar la ley que la rige. Demás está decir que, luego de aprobar la reforma constitucional, debemos dejar la puerta abierta para darle cabida a nuevas transformaciones, porque si algo hemos de saber es que la única constante que hay en el mundo, paradójicamente, es el cambio. Dicho de otro modo, el cambio es la constante. En resumen, el Estado es el conjunto de instrumentos políticos que sirven para gobernar un país y la Constitución Nacional es el motor, es el instrumento fundamental, conjuntamente con las demás leyes y reglamentaciones. Si a ese motor no se le hace un oportuno cambio de bujías, entonces empieza a fallar y puede dejarnos accidentados en pleno camino y eso nos haría reingresar a la crisis de la IV República. Por otra parte, los tratados internacionales a los que muchas veces se les asigna un carácter de supranacionalidad, tienen incidencia en la vigencia del Estado y eso debe ser revisado porque la legalidad internacional es una mierda hecha a la medida de las potencias hegemónicas- dígase ONU, OTAN, TIAR, etc.-pero esa legalidad será tal, hasta que los cambios mundiales la toquen de lleno y la reorienten hacia el camino a la paz. Estimo que sería una torpeza decretar la vigencia de nuestra Constitución sobre el territorio Esequibo pero, la reclamación de los derechos patrios, no deben quedar relegados exclusivamente a los tratados internacionales. oceanoatlanticoguillermo@gmail.com


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Guillermo Guzmán


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