Reforma de los Art. 228 y 230

Según los vientos que soplan, el Ejecutivo Nacional busca reforzar la
figura del Presidencialismo, hecho que se evidencia en su reciente solicitud
de reforma para el Art. 230, a fin de alargar en un año cada ejercicio
gubernamental y para abrir la posibilidad legal de que los presidentes ya
electos y en pleno ejercicio de su mandato puedan alargar este sin solución
de continuidad.

Pero también sería muy conveniente solicitar una reforma del Art. 228 de
misma Constitución, que ahorita se halla sometida por aquél a reformas de
inspiración marcada y evidentemente personalistas.
La reforma del Art. 228 estaría dirigida a la exigencia de la conquista de
un mínimo de electores de 60% de los votos válidos. En caso de que ningún
candidato logre cubrir este numerito, se iría a un Segunda Vuelta Electoral.

De esa forma el candidato ganador contaría con un respaldo más
representativo, y con un mayor grado de legitimación. Esta condición,
democrática por demás, está cobrando mucha importancia, particularmente
cuando la masa de electores que ahorita hace mayoría en asuntos políticos y
electorales no es la mejor dotada formacionalmente, ni la de mejor
conciencia política, independientemente de que nuestros políticos,
inescrupulosos y demagogos, afirmen todo lo contrario para endulzarle los
oídos.

Sabemos que nuestra sociedad, como país clasista, alberga una elite que
unilateralmente se ha dado sus propias instituciones, sus propios e
interesados gobernantes; una supraclase tradicionalmente privilegiada que ha
bloqueado los accesos educativos y económicos a las grandes mayorías , por
lo que resulta de perogrullo admitir que estamos ante un potencial
electorado heterogéneo con un componente predominantemente minusválido
para saber y conocer con la mejor propiedad cuál es el mejor destino de su
patria, aparte de confiar mesiánicamente en un solo líder,
independientemente de que este se propusiera lo mejor para todos.

Cuando pisamos tierra, cuando concretamos la composición social, civil y
militar de Venezuela, debemos reconocer que no todos quienes van a las urnas
electorales tienen las mismas condiciones culturales ni formacionales, ni
políticas. Pero el político demagogo se esmera en atribuirle esta cualidad
hasta a los venezolanos más desconocedores de sus derechos.

Por esas razones y en aras de que el gobernante que nos toque recibir pueda
ejercer a sabiendas de que fue electo por una mayoría inclusiva de las
diferentes clases sociales y de las personas de distintas posiciones
económicas, proponemos el recurso de la Segunda Vuelta Electoral que
perfeccionaría el contenido actual del Art. 228, mismo Art. que por ahora
limita su contenido triunfos electorales por mayoría lograda dentro de una
vuelta única.

No confundir las figuras monárquicas europeas, reyes y reinas, con la
eternización potencial de Presidentes de Repúblicas. Aquellas son vestigios
de sistemas ya obsoletos como el esclavismo y el feudalismo.


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Manuel C. Martínez M.


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