“Mi vida está pendiente de una rosa, Ella es hermosa y aunque tenga espinas…”

La integración de los pueblos no se decreta, es un proceso largo que se fragua con un poco de historia, un poco de geografía, por una lengua común, por costumbres y por usos culturales, como la música, la poesía. Venezuela y Colombia, por más que no lo queramos, como dice el lugar común, están condenadas a vivir juntas y para siempre.

Todo ha venido a mi memoria, así, de repente, oyendo un viejo disco de acetato con canciones de la orquesta cubana Sonora Matancera, interpretadas por el cantante colombiano Nelson Pinedo, apodado pomposamente como “El Almirante del Ritmo”, quien está por cumplir 80 años de vida. Una de esas canciones se titula “Momposina”, de José Benito Barros, nacido en la ciudad de El Banco y quien acaba de fallecer en Santa Marta. Esta bella canción está dedicada a una mujer nativa de Mompox, cuyos atributos reseña el compositor en su canción. [*]

Mompox es una pequeña ciudad colombiana (30.000 habitantes, aprox.), situada en la margen izquierda del río Magdalena, frente a la isla fluvial de Quimbay, fundada el 3 de Mayo de 1540. El 6 de Agosto de 1810, Mompox, mientras otras ciudades vacilaban, proclamó su independencia absoluta de España y sus hazañas le valieron el título de “Ciudad Valerosa”. Por allí pasó Bolívar y reclutó soldados para la causa libertadora, cuando emprendió desde Cartagena su “Campaña Admirable”. Mompox es Monumento Nacional de Colombia y Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad. Como dato curioso, su arquitectura y su “aire” son típicamente andaluces, porque en Mompox habitaron originariamente familias que en su mayoría provenían de Sevilla, por lo que se entiende su especial devoción por las festividades de la Semana Santa.

En estas pinceladas trato de ilustrar algo de esa Colombia que nos es tan querida, tan cercana a nosotros. Colombia es una rosa para nosotros, con ella compartimos montañas, ríos, sabanas, joropos, gustos gastronómicos. Colombia es tan nuestra que nos une la bandera tricolor y un Libertador que nació aquí y murió allá. Con Colombia no necesitamos un tratado de libre comercio, porque existe desde hace siglos. En mi pueblo, Humocaro Alto, en El Tocuyo y en Sanare hay una especialidad gastronómica que desde tiempos inmemoriales se llama “pan de Tunja”. La virgen de Chiquinquirá es colombiana.

Esa es la rosa, pero las rosas tienen espinas y ambas son inseparables. Hoy Colombia vive una crisis tremenda que no puede ser ajena, porque la tenemos allí, al ladito nuestro. La guerrilla, los paramilitares, el narcotráfico y el Plan Colombia, tienen un denominador comun y es la injerencia del Imperio en los asuntos que nos son comunes, para lo que cuentan con la complicidad de las oligarquías. La guerrilla existe desde hace 50 años y la mecha que la inició fue el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Los paramilitares fueron armados para combatir al lado del Ejército a la guerrilla y el Plan Colombia fue diseñado por el Imperio para tragarse a Colombia, que tiene costas en dos océanos, con el pretexto de “combatir” a la guerrilla, al narcotráfico y a los paramilitares. Ninguno de esos propósitos son verdaderos. Bolívar, para asegurar la independencia de Venezuela logró primero la de la Nueva Granada, y los gringos saben que para tener a Venezuela, tienen que doblegar a Colombia: ¡No han podido y no podrán!

NOTA
[*] La letra de “Momposina” y otras composiciones de José Benito Barros, las pueden encontrar en Biblioteca Luis Ángel Arango

Contacto con el autor:
Internet: La Página de Omar Montilla
Correo: omar1montilla@gmail.com


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Omar Montilla


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